<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873</id><updated>2012-02-16T15:08:23.285-03:00</updated><category term='Funcionalismo computacional'/><category term='Psicoanálisis'/><category term='Philosophical Counselling'/><category term='Mischel'/><category term='Lenguaje'/><category term='Depresión'/><category term='Psicología unificada'/><category term='Self-improvement'/><category term='Hexágono cognitivo'/><category term='Fernández Alvarez'/><category term='Constructos personales'/><category term='Conductismo'/><category term='Eficacia'/><category term='Lingüística'/><category term='Froufe'/><category term='Locus de control'/><category term='Definición de lo cognitivo'/><category term='Redes neuronales'/><category term='Autoayuda'/><category term='Kelly'/><category term='Reseñas'/><category term='Logicismo y naturalismo'/><category term='Limitaciones'/><category term='Cinco grandes'/><category term='Simulación'/><category term='Aprendizaje vicario'/><category term='Test de Turing'/><category term='Investigaciones'/><category term='Memoria'/><category term='Millon'/><category term='Factores inespecíficos'/><category term='Funder'/><category term='Arquitectura funcional'/><category term='Personalidad'/><category term='Filosofía de la mente'/><category term='Chomsky'/><category term='Autonomía funcional'/><category term='Operaciones convergentes'/><category term='Funcionalismo'/><category term='Bandura'/><category term='Origen de la psicología cognitiva'/><category term='Historia de la psicología'/><category term='Asesoramiento filosófico'/><category term='Tests psicológicos'/><category term='Sujeto cognitivo'/><category term='Inconsciente'/><category term='Orientación filosófica'/><category term='Técnicas cognitivas'/><category term='Psicoterapia'/><category term='Big five'/><category term='Inteligencia artificial'/><category term='Beck'/><category term='Formas y contenidos'/><category term='Casos'/><category term='Rotter'/><category term='Representación mental'/><title type='text'>Blognitiva: Psicología y psicoterapias cognitivas</title><subtitle type='html'>Psicología y psicoterapias cognitivas. Psicología positiva. Autoayuda. Investigaciones. Opinión. Neurociencias.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>69</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-2015750029978462760</id><published>2008-12-27T06:06:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T06:08:39.978-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>El final del tratamiento terapéutico</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La psicoterapia fue tallada en sus orígenes de acuerdo con el modelo médico. Esto influyó en todos sus aspectos, incluyendo el modo de evaluar los resultados y la manera de decidir el fin de un tratamiento. Durante muchos años era común decir que los pacientes terminaban su tratamiento cuando alcanzaban el "alta". Mejor dicho, cuando el terapeuta les daba el alta. Para quienes habían recibido una terapia prolongada, esa certificación constituía una especie de garantía respecto de su salud mental, de allí en más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy percibimos en ese modo de proceder una doble falta. Por un lado, el concepto predispone a cierta sobrevaloración. "Alta", aplicado a las condiciones psicológicas de un individuo, arriesga deslizarse hacia un don o una cualidad de superioridad. Otro error que hoy detectamos es concederle al terapeuta la autoridad para dictaminar sobre algo cuyo único valor real emana de un consenso social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, esa situación se revirtió y los ex-pacientes, con frecuencia, padecían más que disfrutaban del "alta" que habían recibido. ¿Por qué ocurría ello? Fundamentalmente, porque se sentían inconscientemente (y, a veces, de modo no tan inconsciente) obligados a un equilibrio emocional y personal muy elevado, exigidos a probar que eran personas sanas y que sabían enfrentar sin sobresaltos los problemas que la vida les planteaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos años esta situación cambió radicalmente. Cambió porque el modelo psicosocial sustituyó al modelo médico en la concepción de psicoterapia y ello significó grandes modificaciones en la manera de definir su modo de operar y de evaluar sus resultados. El concepto de "fin de tratamiento" sustituyó a la noción de "alta", queriendo significarse así que la conclusión de una terapia merece tratarse como un estadio o como parte de un proceso que puede tener otras manifestaciones ulteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor manera de visualizar la concepción cognitiva del final de un tratamiento es observando sus manifestaciones en relación con los siguientes tres tipos de abordajes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el tratamiento está dirigido a mitigar el sufrimiento en torno a un problema focalizado, el final del tratamiento está centrado, por lo general, en lograr que el paciente pueda ver disminuidos o eliminados los síntomas por los que consulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el tratamiento está orientado a mejorar maneras específicas de interactuar, el final del tratamiento estará determinado por la capacidad de generar nuevas formas de relación o de comunicarse con los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la terapia está dirigida a favorecer el desarrollo personal y, por ende, su objetivo está vinculado con la necesidad de mejorar las condiciones de vida en general del paciente, el final del tratamiento será, lógicamente, mucho más indefinido. La mejor marca del final del tratamiento en ese caso estará dada por la percepción intersubjetiva de que el paciente ha tenido éxito en reorganizar su proyecto personal y que cuenta con un renovado guión que puede habilitarlo para volver a encarar el futuro con esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La forma más simple de establecer el modo en que ha funcionado efectivamente un tratamiento es cotejar los logros alcanzados con los objetivos establecidos en el contrato inicial. En ese sentido, es recomendable que el paciente y el terapeuta participen conjuntamente, hasta donde les sea posible, en fijar las metas de la terapia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final de una psicotrapia se alcanzará cuando esos objetivos se hayan cumplido. O cuando, a pesar de todos los esfuerzos, resulte evidente que no se podrán alcanzar. Porque es indispensable pensar que, a pesar del desarrollo alcanzado hasta el momento, la terapia continúa teniendo obstáculos y limitaciones. No es un procedimiento que pueda garantizar un éxito absoluto. No es razonable tampoco que le exijamos tanto. Es un medio bastante sofisticado con el que cuentan los seres humanos en la actualidad para mejorar sus condiciones de vida y resolver muchas de sus dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los problemas que los aquejan son innumerables. Y ello también debe tenerse presente en el momento de la finalización de la terapia. Lo que siga de allí en más, en la vida de ese individuo, podrá estar cubierto de nuevas y complejas situaciones que tal vez lo empujen nuevamente a la necesidad de requerir ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Terapia Cognitiva. Fernández Alvarez, H. En "El bienestar que buscamos. Tres enfoques terapéuticos, pág. 245-248, AH Editores, Buenos Aires, 1999.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-2015750029978462760?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/2015750029978462760/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=2015750029978462760' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2015750029978462760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2015750029978462760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/el-final-del-tratamiento-terapeutico.html' title='El final del tratamiento terapéutico'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-3844784651462568282</id><published>2008-12-27T05:09:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T05:10:47.506-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>¿Cuándo puede cambiar la gente?</title><content type='html'>Concluyamos con algunas de la condiciones bajo las cuales la gente puede cambiar. La gente puede cambiar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.-Cuando pasa de un estadio a otro en el momento que está preparada y no antes.&lt;br /&gt;2.-Cuando aplica los procesos adecuados a su estadio actual de condiciones bajo las cuales intenta dar un paso hacia el cambio de acción.&lt;br /&gt;3.-Cuando sigue una terapia que encaja con su estadio de cambio más que intentar encajar el estadio de cambio preferido de la terapia.&lt;br /&gt;4.-Cuando más que desmoralizarse por sus recaídas, aprende de ellas.&lt;br /&gt;5.-Cuando entiende las complejidades del cambio en vez de reducirlo todo a un solo proceso, tales como la toma de conciencia, el contra-condicionamiento, la fuerza de voluntad o la relación terapéutica.&lt;br /&gt;6.-Cuando trabaja en los niveles más próximos que se adecuan a sus problemas.&lt;br /&gt;7.-Cuando se centra en los niveles más profundos si necesita superarlos.&lt;br /&gt;8.-Cuando comprende su incapacidad de cambiar debido a la atribución incorrecta de niveles de cambio que no se adecuan a su problema.&lt;br /&gt;9.-Cuando entiende que la resistencia al cambio se debe a correspondencias erróneas entre los estadios y/o niveles de cambio del terapeuta y del cliente.&lt;br /&gt;10.-Cuando tiene mejores orientaciones y modelos que le guían a través de los estadios y niveles de cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;¿Por qué no se mueven los continentes? ¿Por qué no cambian las personas? Prochaska, J. O. y Prochaska, J.M. Revista de Psicoterapia, Vol XII, Nº 46-47, p. 33, 2001.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-3844784651462568282?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/3844784651462568282/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=3844784651462568282' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/3844784651462568282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/3844784651462568282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/cuando-puede-cambiar-la-gente.html' title='¿Cuándo puede cambiar la gente?'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-9134901859235115966</id><published>2008-12-27T05:05:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T05:07:13.479-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Autoayuda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Self-improvement'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Manos a la obra: Estadio de acción</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para progresar hacia el estadio de acción, se deben aplicar procesos más existenciales como la auto-liberación, procesos más humanísticos como las relaciones de ayuda, y procesos más conductuales como el contracondicionamiento, el control de estímulos y el control de refuerzo. En el estadio de acción se utilizan estos procesos para modificar abiertamente la conducta problemática al menos hasta ciertos criterios mínimos de éxito. El estadio de acción es el período más ajetreado que entraña el mayor uso de procesos particulares de cambio. El estadio de acción dura más tiempo de lo que se espera, generalmente unos seis meses de esfuerzos concentrados antes de que los riesgos de recaída se reduzcan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se pasa de la preparación a la acción y se continúa dependiendo de la toma de conciencia o de la auto-reevaluación existe mayor probabilidad de que se fracase. En este caso, no se está utilizando el proceso de cambio adecuado al estadio en que se halla la persona. No saben cómo cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los terapeutas que no utilizan los procesos apropiados al estadio de cambio del cliente no saben cómo ayudar a sus clientes a cambiar. Los terapeutas conductuales, por ejemplo, que aplican el contracondicionamiento y el control de estímulos con los precontempladores o los contempladores probablemente generan resistencia en lugar de progreso. De forma parecida, los terapeutas psicodinámicos (por ejemplo, psicoanalistas) que quieren continuar incrementando la conciencia de los clientes preparados para la acción, también es probable que aumenten la resistencia a la terapia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tabla I resume las relaciones que ha revelado nuestra investigación entre los estadios y los procesos de cambio aplicados para hacer progresar hacia el próximo estadio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo deben aplicarse adecuadamente los procesos de cambio sino que deben aplicarse con la frecuencia y la duración necesarias si se quiere obtener éxito. Se oye comentar frecuentemente que alguien ha acudido a la terapia y que no le ha servido para nada. ¿Pero con qué frecuencia ha acudido? La investigación realizada acerca de las relaciones dosis-respuesta indica que la mayoría de los que acuden a menos de seis sesiones de terapia no reciben las dosis suficientes para producir algún efecto. Los que siguen la terapia durante menos de seis meses tienen menos posibilidades de obtener el beneficio completo de la terapia. Siempre se comenta a los precontempladores que corren el riesgo de dejar la terapia antes de empezar. "Dadnos seis sesiones y podemos obtener una diferencia significativa; dadnos seis meses y podemos obtener una diferencia sustancial". Por diferencia significativa entendemos que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;podemos &lt;/span&gt;ayudarles a progresar un estadio en seis sesiones. Nuestra investigación sobre los fumadores indica que los que progresan un estadio en un mes tienen el doble de posibilidades de dejar de fumar en seis meses. Con seis meses de terapia podemos ayudar al cliente a actuar de forma más eficaz y a reducir, en gran parte, los riesgos de la recaída.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿con qué frecuencia es necesario activar los procesos de toma de conciencia y de auto-reevaluación antes de que se esté preparado adecuadamente para la acción? ¿Con qué frecuencia y por cuánto tiempo es necesario contar con la auto-liberación, las relaciones de ayuda y el contracondicionamiento antes de librarse de los riesgos de la recaída? Desgraciadamente, con la mayoría de los problemas, tenemos pocos o casi ningún dato para decidir en qué medida cada proceso es necesario para progresar. El hecho es que, como científicos y profesionales sabemos demasiado poco acerca de cómo ayudar a las personas a cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin datos adecuados ni un feedback sistemático, mucha gente se ve forzada a depender de un aprendizaje basado en el tanteo para descubrir cómo cambiar. Creemos que ésta es una razón significativa del por qué las recaídas son más una regla que una excepción en lo que se refiere al cambio de los patrones y problemas crónicos. Hemos reformulado la recaída como una oportunidad excelente para aprender, no para ser considerada causa de fracaso. De hecho, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;la gente que entra en acción y fracasa tiene el doble de posibilidades de tener éxito durante los siguientes seis meses que aquellos que no emprenden ninguna acción durante el primer mes de intervención&lt;/span&gt;. La persona que con el tiempo consigue dejar de fumar lo ha hecho después de tres o cuatro intentos serios distribuidos a lo largo de siete a diez años.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Tabla I: Estadios de cambio&lt;br /&gt;      &lt;style type="text/css"&gt;  &lt;!--   @page { size: 8.5in 11in; margin: 0.79in }   TD P { margin-bottom: 0in }   P { margin-bottom: 0.08in }  --&gt;  &lt;/style&gt;  &lt;table border="1" bordercolor="#000000" cellpadding="3" cellspacing="0" width="100%"&gt;  &lt;col width="26*"&gt;  &lt;col width="102*"&gt;  &lt;col width="53*"&gt;  &lt;col width="75*"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;Precontemplación - Contemplación&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;Preparación&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;Acción - Mantenimiento&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;Procesos&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;Toma de conciencia&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;Alivio dramatizado&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;Reevaluación del entorno&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;Auto-reevaluación&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;Autoliberación&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;Control de contingencias&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;Relaciones de ayuda&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;Contra-condicionamiento&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr valign="top"&gt;   &lt;td width="10%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="40%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="21%"&gt;    &lt;p&gt;&lt;br /&gt;   &lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="29%"&gt;    &lt;p&gt;Control de estímulos&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;¿Por qué no se mueven los continentes? ¿Por qué no cambian las personas? Prochaska, J. O. y Prochaska, J.M. Revista de Psicoterapia, Vol XII, Nº 46-47, pp. 25-27, 2001.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-9134901859235115966?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/9134901859235115966/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=9134901859235115966' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/9134901859235115966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/9134901859235115966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/manos-la-obra-estadio-de-accion.html' title='Manos a la obra: Estadio de acción'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-9096679825595102777</id><published>2008-12-27T05:02:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T05:03:22.525-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Autoayuda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Self-improvement'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Estadio de preparación</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La preparación es el estadio en el que se pretende emprender la acción en un futuro cercano, normalmente dentro del plazo de un mes. Tal como indica el nombre de la fase, las personas se hallan más preparadas para la acción. Tienen más confianza en sí mismas que los contempladores que pueden controlar su comportamiento problemático. Los pros del cambio, pesan más que los contras. Tienen un plan concreto de cambio y puede que ya estén haciendo pequeños pasos para reducir sus conductas problemáticas. Y en los próximos seis meses, la mayoría de quienes están en el estadio de preparación emprenderán la acción del cambio. Pero, igual que con muchos otros problemas, la mayoría de los que empiezan a actuar fracasarán. Tarde o temprano recaerán en los viejos patrones. Muchas de estas personas no saben cómo cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante nuestra investigación sobre cómo se cambia, hemos descubierto que uno de los secretos del éxito es que se deben utilizar los procesos adecuados de cambio para progresar a través de los estadios particulares del cambio. El progreso de la precontemplación a la comtemplación entraña la aplicación de unos procesos cognitivos y afectivos, como el desahogo catártico o la toma de conciencia. El movimiento de la contemplación a la preparación implica el uso de procesos cognitivos y evaluativos como la toma de conciencia o la auto-reevaluación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no se mueven los continentes? ¿Por qué no cambian las personas? Prochaska, J. O. y Prochaska, J.M. Revista de Psicoterapia, Vol XII, Nº 46-47, pp. 24-25, 2001.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-9096679825595102777?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/9096679825595102777/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=9096679825595102777' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/9096679825595102777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/9096679825595102777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/estadio-de-preparacion.html' title='Estadio de preparación'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-8488012096558787948</id><published>2008-12-27T04:59:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T05:00:25.978-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Autoayuda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Self-improvement'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>¿Qué tipo de personas abandona la terapia? Resistencia y cambio en terapia: Los precontempladores</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se cambia progresando a través de una serie de estadios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- El estadio de precontemplación&lt;br /&gt;La precontemplación es la fase en la cuál no se intenta cambiar el comportamiento en un futuro previsible. Se puede estar en el estadio de precontemplación porque no se es consciente de que los comportamientos son problemáticos. Esta falta de conciencia se puede deber a la ignorancia. También se puede no ser consciente que se tienen problemas a causa de una actitud defensiva. Las personalidades paranoicas o psicopáticas a menudo creen que son los otros que tienen que cambiar, pero no ellos. En el Cuestionario de los Estadios del Cambio, los precontempladores que empiezan la terapia generalmente están de acuerdo con la siguiente afirmación: "No soy yo quien tiene problemas, ni tengo por qué estar aqui."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los precontempladores también se desmoralizan con respecto a sus habilidades para cambiar. Probablemente han intentado cambiar, pero han fracasado. No creen que pueden cambiar. Al menos no lo pueden hacer sin ayuda externa. La ignorancia, la actitud defensiva y la desmoralización son barreras muy significativas para el cambio. Mucha de estas barreras pueden ser particularmente auto-derrotistas, ya que hace que los precontempladores muestren resistencia a la ayuda exterior que podría facilitar el cambio. Los precontempladores acuden la mayoría de las veces a la terapia porque se ven presionados por la pareja, los pafres, la escuela o el juzgado. No hace falta decir que corren un gran riesgo de abandonar, incluso aunque necesiten más terapia que otras personas en otros estadios de la terapia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentamos predecir quién terminaría la terapia prematuramente. Utilizando los mejores pronosticadores de la literatura de la terapia, tales como la naturaleza, gravedad o intensidad del problema, el status socioeconómico, la edad y el sexo, fuimos incapaces de predecir quién abandonaría prematuramente. Mediante la utilización de medidas relacionadas con los estadios, fuimos capaces de predecir el 93% de los abandonos de la terapia. Los que abandonaron prematuramente estaban claramente en un estadio de precontemplación. Como terapeutas no podemos ayudar a cambiar, sino les permitimos estar en terapia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo muchos precontempladores no pueden cambiar, sino que muchos no quieren cambiar. Como grupo, consideran que los pros de sus conductas problemáticas pesan más que los contras. Por ejemplo, mientras la mayoría de la sociedad considera que los peligros del tabaco pesan más que los beneficios, los fumadores en el estadio de precontemplación manifiestan el patrón opuesto. Creen que los beneficios pesan más que los contras. Este desequilibrio también puede surgir de la desmoralización respecto a la disonancia cognitiva, llevando a valorar los comportamientos a los cuáles se está enganchado. Finalmente, el desequilibrio puede derivarse de la actitud defensiva, al racionalizar el comportamiento que incremente el riesgo de enfermedad o muerte. Por otro lado, hay algunos precontempladores bien informados que creen que pueden cambiar pero no quieren cambiar ya que en su juicio racional los beneficios del comportamiento pesan claramente más que los costes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;¿Por qué no se mueven los continentes? ¿Por qué no cambian las personas? Prochaska, J. O. y Prochaska, J.M. Revista de Psicoterapia, Vol XII, Nº 46-47, 22-23, 2001.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-8488012096558787948?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/8488012096558787948/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=8488012096558787948' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/8488012096558787948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/8488012096558787948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/que-tipo-de-personas-abandona-la.html' title='¿Qué tipo de personas abandona la terapia? Resistencia y cambio en terapia: Los precontempladores'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-2819592255693672823</id><published>2008-12-27T04:56:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T04:58:32.692-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Millon'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Evaluación de trastornos de personalidad (Millon)</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;Sanchez, R. (2006). Parte V del artículo: "El papel de la personalidad en los trastornos isquémicos-cardiovasculares" En Factores psicológicos y trastornos isquémicos cardiovasculares. Urquijo, S. (comp). Editorial UNMdP, Mar del Plata (en prensa).&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="line-height: 150%;font-family:Arial;font-size:11;"  lang="ES-AR" &gt;IV.II. Evaluación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="line-height: 150%;font-family:Arial;font-size:11;"  lang="ES-AR" &gt;Una vez sentados los lineamientos de su modelo, Millon se dedico a desarrollar diferentes instrumentos para operacionalizar sus constructos teóricos. En 1977 aparece la primera versión del primero de esos instrumentos: el Inventario Clínico Multiaxial de Millon (MCMI) (Strack, 1999), diseñado para evaluar trastornos de la personalidad. Posteriormente, fueron diseñados otros instrumentos de personalidad y clínicos para evaluar operacionalmente la teoría y para proveer evidencia empírica acerca de la validez del modelo (Sanchez, 2003a). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="line-height: 150%;font-family:Arial;font-size:11;"  lang="ES-AR" &gt;La gama de inventarios es amplia e incluye diferentes pruebas orientadas, por ejemplo, a la personalidad patológica (el MCMI, que cuenta a la actualidad con tres versiones) (Millon, 1999b; Millon, 1997b), a los estilos de personalidad (Inventario Millon de Estilos de Personalidad – MIPS) (Millon, 1997a), a los adolescentes, evaluando tanto personalidad normal (Millon Adolescent Personality Inventory, MAPI) como patológica (Millon Adolescent Clinical Inventory, MACI), o a la salud (Millon Behavioral Health Inventory, MBHI) (Strack, 1999).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="line-height: 150%;font-family:Arial;font-size:11;"  lang="ES-AR" &gt;El instrumento, desarrollado para operacionalizar el modelo psicopatológico, como se dijo, es el Inventario Clínico Multiaxial de Millon [MCMI] (Millon, 1999b). Se trata de una técnica psicométrica de evaluación en psicología clínica y psicopatología, construida en función de la formulación teórica de los patrones de personalidad de Millon, sobre la idea de la personalidad como un continuo entre normalidad y anormalidad. El MCMI resulta, en principio, una prueba adecuada para la evaluación de la personalidad y sus trastornos (Craig, 1999a). Se trata de un eficaz instrumento psicométrico que permite establecer, con precisión y economía, un continuo entre aspectos funcionales y disfuncionales de la personalidad. Así, el MCMI permite un acercamiento a los estilos normales de personalidad y no sólo a los trastornos de personalidad (Choca y Van Denburg, 1998). En adición, el MCMI permite medir también la presencia de ciertas condiciones sintomáticas tales como ansiedad, depresión, hipomanía, abuso de sustancias y otras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="line-height: 150%;font-family:Arial;font-size:11;"  lang="ES-AR" &gt;Como se dijo anteriormente, existen en la actualidad tres versiones del MCMI (Millon, 1999b; Millon, 1997b). Las revisiones (en 1987 y en 1994) fueron realizadas para adaptar el instrumento tanto a los cambios sufridos por la teoría cuanto a las modificaciones realizadas en la sección de trastornos de la personalidad en las últimas versiones del DSM (APA, 1988; APA, 1995).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="line-height: 150%;font-family:Arial;font-size:11;"  lang="ES-AR" &gt;Según Widiger (1999), el MCMI-III es quizás el instrumento más apropiado con el que evaluar empíricamente el modelo teórico de Millon, como el instrumento que más directamente se relaciona con la evaluación del foco central de la teoría de los trastornos de la personalidad. También el MCMI-III podría ser el inventario de auto-informe favorito entre los clínicos para la evaluación de los trastornos de personalidad del DSM-IV (Widiger, 1999). El MCMI-II también resulta un fiel reflejo de la conceptualización teórica de Millon (Choca y otros, 1996). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="line-height: 150%;font-family:Arial;font-size:11;"  lang="ES-AR" &gt;Un instrumento diagnóstico resulta más útil cuando está relacionado con una teoría comprensiva, como es el caso de esta prueba (Millon, 1992). Según Piotrowski (1997), una revisión de estudios sobre el tema indica que el MCMI ocupa un lugar preponderante entre los tests más frecuentemente usados en la práctica clínica, siendo solo superado por el MMPI en el área de la evaluación objetiva de la personalidad. Otro tanto sucede en la investigación, donde el MCMI resulta el tercer test más usado; sólo el MMPI-2 y el Rorschach han producido más investigaciones (Craig, 1999b). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Existe una controversia en torno a la capacidad del MCMI-III para medir los constructos de la teoría (Sanchez, 2003a). Esta controversia se basa en que, supuestamente, la mayoría de sus ítems fueron reescritos para representar los criterios diagnósticos del DSM-IV en lugar de los constructos teóricos de la teoría elaborada por Millon (Widiger, 1999). Así, es difícil determinar &lt;i style=""&gt;a priori&lt;/i&gt; si el MCMI-III evalúa el modelo teórico o los criterios diagnósticos del DSM-IV para el trastorno correspondiente. Sobre el MCMI-II, instrumento ampliamente utilizado aún en la actualidad para evaluación clínica, no existe tal controversia, lo que, en principio, habilitaría a continuar con su uso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Otra discusión presente en la literatura actual está enfocada hacia los resultados que brinda la prueba. Algunos autores sostienen que las escalas básicas, o algunas de ellas, son más bien medidas de estilos de personalidad antes que de trastornos. Así, desde la perspectiva de Choca y sus colaboradores (Choca y Van Denburg, 1998; Choca y otros, 1992), las escalas básicas de personalidad originales miden estilos más que trastornos de la personalidad. Estos autores consideran que las puntuaciones altas de esas escalas básicas deben considerarse como una medida de las asunciones básicas de la persona, de sus actitudes más destacadas y su forma característica de interactuar, sin dar por sentado que cualquier elevación es señal de patología. En el mismo sentido, Craig (1999a) señala que si bien el MCMI es principalmente un instrumento para la evaluación diagnóstica de los trastornos de la personalidad, existe evidencia de que algunas de sus escalas son medidas de estilos de personalidad y no de trastornos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Más allá de estas controversias, el MCMI es un instrumento ampliamente usado tanto en investigación como en la práctica clínica. En sus tres versiones, ha generado más de 500 artículos y 6 libros, ha sido traducido a varios idiomas y está siendo usado en investigaciones transculturales (Craig, 1999a; Craig, 1999b). Gracias a este cúmulo de evidencia empírica, se cuenta en la actualidad con un bagaje de conocimientos substancial para tomar decisiones clínicas basadas en los resultados de esta prueba (Craig, 1999b). Si bien originalmente el instrumento fue diseñado para usar con población clínica, se han realizado algunas investigaciones con población no clínica (Craig, 1999b). En nuestro país, se ha utilizado el MCMI-II para evaluar personalidad en pacientes con enfermedades cardiovasculares internados en unidad coronaria (Sanchez, 2003b; Urquijo, Sanchez, Monssón y Heredia, 2001) y en alumnos ingresantes a la carrera de Psicología en una Universidad Nacional (&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Sans, Calzetti y Morales, 2000).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El MCMI en sus versiones II y III contiene cinco tipos de escalas: escalas de validez y de tendencia de respuesta, escalas de trastornos de personalidad de gravedad leve, escalas de trastornos de personalidad más patológica, escalas de síndromes clínicos de gravedad moderada, y escalas de síndromes clínicos de gravedad acentuada. En total son 22 escalas clínicas (24 en el MCMI-III) y 4 escalas de validez y de tendencia de respuestas medidas a través de 175 ítems dicotómicos, con formato de respuesta Verdadero / Falso, y un tiempo relativamente breve de aplicación (&lt;st1:metricconverter productid="15 a" st="on"&gt;15 a&lt;/st1:metricconverter&gt; 25 minutos). Las diferentes características de la personalidad son recogidas en las siguientes escalas: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 18pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;4 escalas de fiabilidad y validez: validez, sinceridad, deseabilidad y alteración; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 18pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;10 escalas básicas de la personalidad (11 en el MCMI-III): esquizoide, fóbica, dependiente, histriónica, narcisista, antisocial, agresivo-sádica, compulsiva, pasivo-agresiva y autodestructiva / masoquista (el MCMI-III agrega la depresiva); &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 18pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;3 escalas de personalidad patológica: esquizotípica, límite y paranoide; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 18pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;6 síndromes clínicos de gravedad moderada (7 en el MCMI-III): ansiedad, histeriforme, hipomanía, distimia, abuso de alcohol y abuso de drogas (el MCMI-III agrega estrés postraumático); &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 18pt; text-indent: -18pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;3 síndromes clínicos de gravedad severa (pensamiento psicótico, depresión mayor y trastorno delirante).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-2819592255693672823?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/2819592255693672823/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=2819592255693672823' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2819592255693672823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2819592255693672823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/evaluacion-de-trastornos-de.html' title='Evaluación de trastornos de personalidad (Millon)'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-8025310544771892807</id><published>2008-12-27T04:53:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T04:55:11.747-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Trastornos isquémicos cardiovasculares y personalidad</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-AR"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sanchez, R. (2006).  Parte I del artículo: "El papel de la personalidad en los trastornos isquémicos-cardiovasculares" En Factores psicológicos y trastornos isquémicos cardiovasculares. Urquijo, S. (comp). Editorial UNMdP, Mar del Plata (en prensa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.-Introducción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace más de dos mil años los hombres piensan que las emociones están relacionadas con el corazón. Así, para los griegos antiguos, las emociones negativas jugaban un rol en la etiología de la enfermedad física. Aristóteles sostenía que el corazón era la sede de toda actividad mental. En el siglo XVII, Harvey, célebre por su obra sobre el sistema cardiovascular, supuso que el corazón era la sede de nuestra vida mental y emocional y escribió que "se considera al cerebro el príncipe de todas las regiones. Sin embargo, nadie disputa este puesto al corazón porque su gobierno es amplio, pues el corazón se contempla en las criaturas que necesitan un cerebro." (Segal, 1994). Para Harvey, cualquier afección de la mente, acompañada de dolor o placer, esperanza o miedo, se relaciona con el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de estos antecedentes históricos, en la actualidad la asociación entre las emociones y el corazón está firmemente establecida por la ciencia. Ya desde los primeros años del siglo XX se sabe que las enfermedades cardiovasculares se vinculan con distintos aspectos psicológicos. Así, la propensión psicológica suele considerarse como uno de los factores de riesgo más relacionados con la aparición de trastornos isquémicos cardiovasculares (TIC) (Marusic, 2000). Los mecanismos por los cuales los factores de riesgo psicológico influyen sobre el sistema cardiovascular, sin embargo, aún no están tan claros como en el caso de los factores biológicos. Factores tales como rasgos de personalidad, ciertas características conductuales, y estrategias de afrontamiento al estrés, entre otros, han sido reconocidos por su relación con la aparición de los TIC. Al parecer, los mecanismos biológicos podrían ser mediados por influencias psicológicas para determinar la enfermedad coronaria (Marusic, 2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los estudios realizados hasta la fecha han evidenciado de manera clara y convincente cuales son los factores psicosociales que contribuyen significativamente en la patogénesis y en la expresión de los TIC. Estos factores se expresan principalmente en cinco campos: 1) depresión, 2) ansiedad, 3) personalidad y rasgos de carácter, 4) aislamiento social y 5) estrés crónico (Rozanski, Blumenthal y Kaplan, 1999). Estos factores, presentan una influencia tanto en el surgimiento de la patología como en su curso. Por ejemplo, los estudios de seguimiento de sujetos que han sufrido un infarto de miocardio, indican un pronunciado deterioro físico, psicológico y social, tras abandonar el hospital, que parece relacionarse con la reacción psicológica provocada por el mismo hecho de sufrir un infarto, más que con el grado de deterioro del sistema cardiovascular (Bueno y Buceta, 1997). Esto es, existe una mayor relación entre la presencia de trastornos emocionales post-infarto y ciertas variables relacionadas con la evaluación subjetiva del paciente (como el grado de preocupación por el estado de salud, la presencia de trastornos emocionales pre-infarto y otras) que con los índices de severidad de la enfermedad física.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;Diversos ensayos clínicos han demostrado que la modificación de factores de riesgo determina una marcada reducción en la morbilidad y mortalidad cardiovascular (Fundación Interamericana del Corazón, 2000). Asimismo, quedó demostrado que algunos de esos factores están influenciados por el estilo de vida particular de cada persona y que ciertos factores individuales parecen estar relacionados con la discontinuidad en los tratamientos. En líneas generales, se considera que para poder cumplir con los objetivos de un plan de prevención secundaria se requiere de dos pasos necesarios: cambio en el estilo de vida y adhesión al tratamiento. Ambos son temas complejos, que no ameritan explicaciones unicausales y donde los factores psicológicos deben ser considerados. El tema adquiere importancia mayúscula si se considera que las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en nuestro país siendo el infarto agudo de miocardio una de sus formas más agresivas (Hirschon y otros, 1998).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siguiente trabajo nos centraremos en uno de los factores psicológicos relacionados con las enfermedades cardiovasculares: la personalidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-8025310544771892807?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/8025310544771892807/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=8025310544771892807' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/8025310544771892807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/8025310544771892807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/trastornos-isquemicos-cardiovasculares.html' title='Trastornos isquémicos cardiovasculares y personalidad'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-6435643941612629760</id><published>2008-12-27T04:48:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T04:51:13.565-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Funder'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Determinación personal vs. situacional: Triada de la personalidad</title><content type='html'>Parte IV del artículo: "Personalidad, temperamento y sociedad"&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Roberto Oscar Sanchez.&lt;br /&gt;Lic. en Psicología, Especialista en Docencia Universitaria Psicoterapeuta Centro de Asistencia Psicológica Mar del Plata, Profesor Seminario de Orientación Trastornos de la Personalidad, Universidad Nacional de Mar del Plata Profesor Teorías de la Personalidad, Universidad Atlántida Argentina Miembro del Grupo de Investigación en Psicología Cognitiva y Educacional, UNMdP&lt;br /&gt;En “Violencia, personalidad y sociedad”. G. González Ramella (comp.), Editorial Akadia, Buenos Aires, pág. 233-260, 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Discusión.&lt;br /&gt;Decíamos al comienzo que de acuerdo con la mirada que tuviéramos sobre la personalidad así sería como veríamos su contribución al fenómeno de la agresión y la violencia. Posteriormente revisamos dos amplios modelos para entender a la personalidad, adentrándonos apenas en sus características más esenciales. Perviven en dichos modelos los resabios de una vieja disputa de la psicología, disputa que se conoció, allá por fines de los 60 como el “debate persona-situación” que básicamente enfrentaba una concepción de la personalidad centrada en los rasgos (la persona) con otra centrada en aspectos más ambientales (la situación), parcialmente zanjado por el interaccionismo, según el cual la conducta de una persona resulta de la interacción recíproca entre los atributos personales y las características de la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recientemente, Funder (2006) ha retomado el tema de la dicotomía entre la determinación personal y situacional del comportamiento postulando una “tríada de la personalidad”: personas, situaciones y comportamientos donde, como hemos sostenido aquí, cada elemento se entiende y puede predecirse en término de los otros dos. Según el autor la tríada está en la base no sólo del debate sino de toda la psicología de la personalidad. Es la particular relación de interdependencia entre las tres variables la que puede explicar las peculiaridades de la personalidad. El debate siempre se asentó sobre bases falsas por lo que cuesta entender porque persiste. Pero estos análisis, aunque útiles, pueden ser potencialmente engañosos si nos llevan a olvidarnos de la dependencia mutua de estas variables. Como sostiene el autor, una situación sin personas no tiene ningún significado psicológico. Cada comportamiento tiene que ser hecho por alguien, en alguna parte. Una persona no puede existir fuera de una situación, y una persona que ha dejado de tener comportamientos está muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al estudiar un fenómeno interpersonal, voluntaria o involuntariamente, adoptamos una de las dos visiones que hemos repasado sobre la personalidad. Cuando pensamos en la violencia, ¿pensamos a la persona como acorralada entre los determinantes biológicos por un lado y las condiciones no menos determinantes del ambiente por otro? ¿De una persona violenta sólo podemos decir que tiene alta extroversión y neuroticismo, y baja amabilidad y responsabilidad (desde el modelo de los “cinco grandes”) o altos niveles de extroversión, oposicionismo, impulsividad y de desregulación emocional (según el modelo en el que está trabajando la APA)? Esto es, ¿consideramos al temperamento como único determinante de su conducta?&lt;br /&gt;Cabe señalar además que considerar que la personalidad depende en parte del ambiente no necesariamente conlleva la aceptación de las hipótesis cognitivo sociales. Si se piensa a un ser humano como respondiente, reactivamente, del ambiente estamos más bien frente a un resurgimiento del perimido conductismo que frente a una concepción cognitiva. El sociocognitivismo conlleva además la concepción de un ser humano activo frente al ambiente, tal como hemos comprobado hasta aquí. La conducta no surge de la mera interacción de variables personales y ambientales, se trata más bien de un interaccionismo recíproco donde las tres variables determinan y son determinadas. Así, puede coincidirse con Funder (2006) cuando sostiene que puede ser útil pensar en comportamientos tales como la agresión en términos de ciertas combinaciones de persona y situación bajo las cuales es muy probable la expresión de la agresión. Al mismo tiempo, tal análisis puede iluminar las dinámicas psicológicas que son la base de tales comportamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La psicología cognitiva, en su actual versión socioconstructivista, nos posiciona de manera distinta al momento de entender fenómenos como el de violencia. La importancia de los modelos y de cómo la propia sociedad refuerza ciertos comportamientos permite un acercamiento más basado en lo social al fenómeno estudiado. Así, la violencia resulta una manera de ser que se aprendió para estar en este mundo por lo que resulta pasible de ser des-aprendida para aprender otro tipo de comportamiento más prosocial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si consideramos que lo más determinante al momento de pensar la personalidad es lo biológico, y que el ambiente solo puede modularlo, sin crear verdaderas estructuras de personalidad, la solución también pasará por lo biológico. En otras palabras, si mis rasgos, si mi temperamento me llevan a ser violento son esos rasgos, ese temperamento, lo que debo aplacar para tener un comportamiento más prosocial. Pero como sostiene Bandura (1999):&lt;br /&gt;El valor de una teoría psicológica se juzga no sólo por su poder explicativo y predictivo sino también por su poder operativo para guiar el cambio en el funcionamiento humano. Una taxonomía descriptiva de comportamientos agregados no ofrece ninguna guía respecto a cómo efectuar el cambio personal o social. La teoría cognitiva social proporciona un gran cuerpo de conocimientos específicos para desarrollar las estructuras cognitivas y promover los procesos de los sistemas que gobiernan la adaptación y el cambio humano… la teoría proporciona pautas explícitas acerca de cómo estructurar las condiciones que fomentan el cambio personal y social. Como sostiene Bandura, los seres humanos tienen una capacidad sin par de hacer muchas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cualidades que cultivan y los trayectos de vida a los que llegan a estar abiertos son determinados en parte por la naturaleza de los sistemas sociales a los cuales confían su desarrollo. Las sociedades que permiten explorar capacidades, que inculcan un sentido robusto de eficacia, que crean estructuras de oportunidades, que proporcionan recursos de ayuda, y que no prohíben el aumento de la autodirectividad, hacen más posibles las ocasiones en que la gente realizará lo que desea hacer. Inversamente, aquellas sociedades menos estables, que ofrecen menos oportunidades y proporcionan menos recursos estarán preparando el campo para una mayor prevalencia de rasgos disfuncionales y de trastornos de personalidad. Y quizá aquí encontremos un punto de articulación entre las dos visiones de la personalidad que venimos revisando.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-6435643941612629760?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/6435643941612629760/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=6435643941612629760' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6435643941612629760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6435643941612629760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/determinacion-personal-vs-situacional.html' title='Determinación personal vs. situacional: Triada de la personalidad'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-2293239142248949830</id><published>2008-12-27T04:42:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T04:46:12.832-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Definición de lo cognitivo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Origen de la psicología cognitiva'/><title type='text'>Dos usos del término cognición</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;uso estrecho o restringido&lt;/span&gt; del término cognición lo circunscribe a las operaciones ideativas, casi exclusivamente racionales, que cimentan las operaciones intelectuales. Un buen ejemplo de ello puede observarse en la obra de Piaget.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cognitivismo apareció en escena, como sabemos, marcando un cambio dramático de orientación en el desarrollo de la psicología. Ello ocurrió a mediados de los 50, y fue el producto de las dificultades con que se había topado el paradigma dominante en ese entonces, el conductismo, para explicar los procesos de pensamiento y las funciones superiores del psiquismo. Un hito notable de esa transición es la famosa polémica Skinner-Chomsky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, a pesar de los grandes aportes generados por esta nueva concepción, no faltaron críticas a la nueva teoría. El cognitivismo fue cuestionado por su presunto reduccionismo, que fue denunciado en tres planos: a) por haber descuidado los componentes emocionales, b) por haber dejado de lado los aspectos inconscientes y c) por haber desconsiderado los aspectos sociales de la conducta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La psicología cognitiva rechazó esas críticas, considerándolas infundadas. En su lugar, resaltó los nuevos aportes y las posibilidades de avance que ofrecía a la ciencia psicológica.&lt;br /&gt;Por cierto, la naciente psicología cognitiva había invertido los términos de la investigación de la conducta, colocando en primer plano el estudio de los procesos interiores, es decir, los misteriosos fenómenos alojados en el interior de la caja negra, que habían sido descartados desde siempre por el conductismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ello se apoyó, inicialmente, en el Paradigma del Procesamiento de Información (Norman, 1987) ayudando al desarrollo de un nuevo modelo de mente, que tuvo diferentes abordajes conceptuales. El correlato epistemológico de estos desarrollos se concretó en las distintas teorías vinculadas con la Filosofía de la Mente (Rabossi, 1995). El funcionalismo y el conexionismo fueron algunas de las más representativas. Nuevos conceptos ocuparon el primer plano de la escena psicológica, como patrones, guiones, esquemas y mapas. Las terapias cognitivas habrían de implementar estos nuevos instrumentos conceptuales en el intento por alcanzar una nueva comprensión de los fenómenos mentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos temas más inquietantes que abordó fueron los de la representación y la conciencia. La teoría representacional de la mente, tal como fuera expuesta por diversos importantes autores (Perner, 1994), tiene su punto de partida de la era moderna en la obra de Kant. La representación constituye, uno de los pilares de esta concepción. También uno de los puntos más urticantes. En torno a él se sitúa el límite que divide las posiciones dominantes de este campo.&lt;br /&gt;La conciencia, a su vez, recupera gracias a la corriente cognitiva, un lugar central en el debate psicológico que había perdido durante décadas. Retoma un lugar central, apoyada en la importancia del concepto de intencionalidad. Con ello aporta nuevas líneas de investigación en relación con motivos, razones, deseos y creencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;uso amplio&lt;/span&gt; del concepto de cognición la define como el proceso de conocimiento significativo que llevan a cabo las operaciones mentales orientadas a desarrollar y sostener la identidad personal y social. Este modo de concebir lo cognitivo se encuentra claramente expuesto en la obra del último Bruner. Su punto de partida puede rastrearse hasta las primordiales formulaciones de Pierce sobre el papel del signo. Pierce, inaugura una tradición cuyos avatares llegan hasta nuestros días, según la cual la representación es una interpretación y no una mera duplicación o réplica de la realidad (Pérez-Carreño, 1988). La actividad representacional de la mente se presenta, en esta versión, como una tarea constructiva de la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;El panorama de la terapia cognitiva. Fernández Alvarez, H. En "La psicoterapia y las psicoterapias", Humberto Mesones Arroyo (comp), pág. 131-132. Ananke, Buenos Aires, 2004.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-2293239142248949830?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/2293239142248949830/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=2293239142248949830' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2293239142248949830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2293239142248949830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/dos-usos-del-termino-cognicion.html' title='Dos usos del término cognición'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1768420175577182258</id><published>2008-12-27T04:39:00.003-02:00</published><updated>2008-12-27T04:44:18.836-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia de la psicología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Introducción a la psicología de la personalidad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parte I del artículo: "Personalidad, temperamento y sociedad"&lt;br /&gt;Roberto Oscar Sanchez.&lt;br /&gt;Lic. en Psicología, Especialista en Docencia Universitaria Psicoterapeuta Centro de Asistencia Psicológica Mar del Plata, Profesor Seminario de Orientación Trastornos de la Personalidad, Universidad Nacional de Mar del Plata Profesor Teorías de la Personalidad, Universidad Atlántida Argentina Miembro del Grupo de Investigación en Psicología Cognitiva y Educacional, UNMdP&lt;br /&gt;En “Violencia, personalidad y sociedad”. G. González Ramella (comp.), Editorial Akadia, Buenos Aires, pág. 233-260, 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al reflexionar sobre el tema de la violencia y la agresión (que puede definirse como cualquier forma de conducta que daña o hiere a otra persona y a la violencia como una agresión extrema) surge una certeza y es que no puede considerarse que tales cuestiones responden a una única causa sino que son el resultado de la confluencia de múltiples factores, constituyendo fenómenos bio-psico-sociales, por lo que su comprensión requerirá del aporte de diferentes disciplinas. Preguntas tales como el origen biológico de la violencia y de la agresividad, como pueden desarrollarse desde la infancia y la adolescencia hasta la vida adulta, como puede influir la familia y la sociedad en ese desarrollo, entre otras, necesitan una respuesta para la cabal comprensión del fenómeno. Y otro tanto podría plantearse si pensáramos en la prevención o en la modificación de tales actitudes y conductas. Uno de los factores insoslayables al momento de abordar estos fenómenos es el de la personalidad. Bien sabido es que existen ciertas personalidades más violentas o que predisponen hacia actitudes más agresivas. Por lo tanto, según se entienda la personalidad así se entenderá su contribución a estas cuestiones. La mirada que tengamos sobre la personalidad, sobre su gestación y sobre su mantenimiento (o cambio) en la vida adulta, es la misma mirada que tendremos respecto a su asociación con la violencia. En este trabajo, en consecuencia, se planteará un acercamiento crítico respecto a los principales aportes actuales sobre el tema de la personalidad como un intento de colaborar con ese entendimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Introducción. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se ha hecho de la psicología de la personalidad? La psicología de la personalidad, como constructo científico, tiene una corta y errática historia. Para muchos autores su inicio se remonta a 1937 cuando Allport publica su libro “Personalidad: una interpretación psicológica”. Ya en el prólogo, el autor sostenía que su obra era una respuesta a la necesidad de definir un nuevo campo de estudio que había surgido dentro de la psicología: la psicología de la personalidad. Allport definía la personalidad como “la organización dinámica, dentro del individuo, de aquellos sistemas psicofisiológicos que determinan sus ajustes únicos a su ambiente”. Difícilmente pueda decirme más con tan pocas palabras. En esta definición Allport nos dice que la personalidad es dinámica (por lo que se encuentra en constantes cambios y crecimientos), que tiene una organización (por lo que ese dinamismo no es aleatorio), que implica tanto aspectos físicos cuanto psicológicos (conformando una unidad), que tiene una estructura conformada por sistemas, y que determina (o sea activa u orienta pensamientos y conductas específicas) nuestro ajuste al ambiente (por lo que tiene funciones de supervivencia dentro de un marco evolucionista). Finalmente, la personalidad, decía Allport, nos hace únicos, hace que cada persona sea distinta a todas las otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero más allá de este venturoso comienzo, el concepto de personalidad, como bien suele recordar el destacado psicoterapeuta Héctor Fernández Álvarez, aparece y desaparece dentro del pensamiento psicológico a lo largo del resto del siglo XX. Luego de períodos de crecimiento y períodos de crisis, de momentos dedicados a grandes teorías y momentos dedicados a la elaboración y medición de constructos, la disciplina resurge a mediados de la década del 80 y entra al nuevo siglo con fuerza y en constante expansión. Los vaivenes que ha padecido la psicología de la personalidad durante la segunda mitad del siglo XX pueden advertirse en aspectos concretos como por ejemplo la aparición (o desaparición) en los programas de estudio de las carreras de psicología. Ahora la personalidad parece querer recobrar la importancia de otrora recibiendo un sostenido impulso desde dos frentes. Por un lado, por los continuados desarrollos teóricos con aportes tales como los de la psicología cognitiva de cuño social (como los de Bandura o Mischel), el modelo de los cinco grandes factores de la personalidad de Costa y McCrae (herederos de la tradición factorial, desde Galton hasta Cattell y Eysenck), los modelos de personalidad de Millon (el de aprendizaje biosocial y el evolutivo), el modelo psicobiológico de temperamento y carácter de Cloninger, la teoría del temperamento de Buss y Plomin, el modelo integrativo de Opazo (desde un contexto científico muy próximo al nuestro), el modelo de las líneas rectoras esenciales de Berdichevsky (ingente esfuerzo teórico surgido en nuestro país), y tantos otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro impulso que está recibiendo la psicología de la personalidad proviene del creciente interés que están recibiendo los trastornos de la personalidad (TP) dentro de la psicopatología actual. Estos trastornos tuvieron un lugar periférico en las dos primeras ediciones del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos Mentales (DSM), situación que se revertiría en 1980 con la aparición del DSM-III donde los TP tuvieron un eje de diagnóstico propio. Cabe señalar el&lt;br /&gt;trabajo pionero de Theodore Millon en este campo, quien en su obra seminal de 1969, “Psicopatología Moderna. Enfoque biosocial de los aprendizajes erróneos y de los disfuncionalismos”, ya señalaba la importancia de considerar con atención la personalidad al momento de entender la psicopatología de cualquier persona que requiriera asistencia para su salud mental, sentando las bases del estudio de la personalidad y su patología para las próximas cuatro décadas (Sanchez, 2003). Millon fue el primero en advertir, ya en la década de los 60, el aumento constante y sostenido de casos no caracterizados por síntomas agudos y graves sino por problemas persistentes y moderados de relación interpersonal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, el modelo categorial de los TP instalado en el DSM-III (y mantenido sin cambios sustanciales en las siguientes versiones del Manual) se he hecho insostenible y la creación de un nuevo modelo, dimensional, mantiene ocupado a teóricos y clínicos y en un estado de efervescencia pujante a la disciplina. El fin de siglo coincidió (adoptando una fecha, de manera un tanto arbitraria) con este nuevo interés. Así, el Journal of Personality Disorders (quizá la publicación más destacada en el campo de los TP) dedico al tema dos números de su volumen 14 (el 1 y el 2), del año 2000, con aportes de autores tales como Robert Cloninger, Theodore Millon, Tomas Widiger, John Oldham, John Livesley, y otros. Posteriormente, en el año 2005, dedicaría otros dos números del volumen 19 (el 2 y el 3) a reseñar los avances que llevarán a un modelo dimensional de los TP. Temas tales como los modelos dimensionales alternativos para los TP, las contribuciones de la genética a una clasificación dimensional de los TP, los antecedentes infantiles de los TP, la utilidad de un modelo dimensional para ayudar a la toma de decisiones clínicas, o las cuestiones referidas a cobertura y puntos de corte, entre otros, se debaten en dichos números. Dentro de la profusa bibliografía respecto al estado del arte de los TP también puede citarse un interesante artículo de Robert Farmer (2000), o el capítulo sobre TP de Michael First del libro “A Research Agenda for DSM-V” publicado por la American Psychiatric Association (APA) en 2002. Estos y otros aportes, que sería inoportuno detallar aquí, están dando cuenta de la importancia con que se está considerando a la personalidad y a sus trastornos en el campo de la psicopatología actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Funder (2001), la psicología de la personalidad está extraordinariamente activa en el presente, quizás más que nunca en su historia. Desde la última década del siglo XX se ha observado un dramático aumento en investigación, conferencias, trabajos enviados a revistas para su publicación e interés de los estudiantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En síntesis, entonces, estamos en los albores de una nueva época de esplendor de la psicología de la personalidad, con ricos y prometedores aportes desde diversos enfoques teóricos, con un sostenido interés de científicos y clínicos, y con importantes vías de comunicación abiertas con la psicopatología. Sin embargo, ¿qué psicología de la personalidad debemos esperar para los próximos años?, todo el esfuerzo del que hemos dado cuenta hasta aquí, ¿hacia donde nos está llevando? Para encontrar siquiera un esbozo de respuestas a estas preguntas debemos tener en claro cuales son las líneas de fuerza preponderantes dentro del panorama descrito anteriormente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1768420175577182258?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1768420175577182258/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1768420175577182258' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1768420175577182258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1768420175577182258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/introduccion-la-psicologia-de-la.html' title='Introducción a la psicología de la personalidad'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-2704308816625944575</id><published>2008-12-27T04:34:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T04:37:09.511-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Beck'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Origen de la psicología cognitiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoanálisis'/><title type='text'>Del psicoanálisis al cognitivismo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La versión más difundida de la historia de los orígenes de la terapia cognitiva cuenta que se desarrolló a partir de las terapias comportamentales al trasladar al ámbito clínico el cambio vivido entre los años sesenta y setenta del siglo XX en los enfoques cognitivos de las teorías comportamentales en el ámbito de la psicología básica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sucede a menudo en la historia de los orígenes de cualquier fenómeno, también aquí algunas verdades van acompañadas de simplificaciones e imprecisiones que amenazan con arrojar una falsa imagen del conjunto. En los textos donde Ellis y Beck exponen la formación de sus ideas, las referencias al comportamentalismo son sorprendentemente escasas y casi siempre en un mismo sentido. Su horizonte problemático parece formado, principalmente, por el psicoanálisis, en cuyo seno se habían formado y que supuso para ambos una referencia crítica en función de la cual diferenciar el desarrollo de sus propias ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, un aspecto que a menudo se pasa por alto es la importancia en la historia de la terapia cognitiva estándar de la formación psicoanalítica de Ellis y Beck, así como la crisis del psicoanálisis en Estados Unidos, de la que fueron testigos. Pero es que, además, para entender algunas características e incluso algunas incompatibilidades propias de la terapia cognitiva estándar es importante considerar el trabajo de Ellis y, sobre todo, de Beck, como una reacción, al menos en parte, a la crisis de la teoría clínica psicoanalítica, que también vivieron muchos jóvenes y brillantes analistas norteamericanos de su generación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué consistía esa crisis? Esencialmente en la relación problemática que se percibía entre los dos niveles de la teoría psicoanalítica diferenciados por Rapaport (1960): la teoría clínica y la metapsicología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Estados Unidos, antes que en ninguna otra parte, la metapsicología de las pulsiones empezó a considerarse un conjunto mal definido de conceptos erróneos que derivaba de una neurobiología decimonónica obsoleta (Holt, 1988). De ahí que se planteara el problema de hasta qué punto la teoría y la práctica clínicas estaban invalidadas por tesis generales de tipo metapsicológico consideradas ya inaceptables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exigencia de una aproximación heurística que permitiese una formulación del problema, que el paciente pudiese compartir con su propia experiencia personal, era un sentimiento común y fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que interesa mostrar es cómo nació la aproximación cognitiva estándar en un contexto de ideas y problemas ampliamente compartidos por los psicoanalistas norteamericanos en un determinado momento histórico. Entre estas exigencias, una de las más importantes puede expresarse con la fórmula siguiente: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;renovar la teoría y la praxis clínica a partir de lo que piensa y siente concretamente el paciente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Origen y desarrollo del cognitivismo clínico. Semerari, A. En "Historia, Teorías y Técnicas de la Psicoterapia Cognitiva" (cap. 1, pág. 20-23), Paidós, Barcelona, 2002.&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-2704308816625944575?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/2704308816625944575/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=2704308816625944575' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2704308816625944575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2704308816625944575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/del-psicoanalisis-al-cognitivismo.html' title='Del psicoanálisis al cognitivismo'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1414678671749956243</id><published>2008-12-27T04:29:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T04:31:19.848-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Operaciones convergentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicología unificada'/><title type='text'>¿Qué es la psicología unificada?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La Psicología unificada es el estudio multiparadigmático, multidisciplinario e integrado de los fenómenos psicológicos a través de las operaciones convergentes. Las operaciones convergentes se refieren al uso de múltiples metodologías para estudiar un solo fenómeno psicológico o problema. Usando metodologías de convergencia múltiple (por ejemplo, operaciones convergentes) para el estudio de un único fenómeno psicológico o problema, estandarizamos el origen de los sesgos. Las operaciones convergentes pueden producir conocimientos sobre el fenómeno psicológico que son incomprensibles para cualquier metodología única.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Psicología unificada implica abandonar, o al menos, dejar a un lado lo que creemos que son tres malos hábitos usuales entre algunos psicólogos. Esos malos hábitos son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) exclusiva o casi exclusiva dependencia de una sola metodología  (por ejemplo, medida del tiempo de respuesta) antes que múltiples metodologías convergentes para el estudio de los fenómenos psicológicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) identificación de expertos en psicología en términos de subdisciplinas psicológicas (por ejemplo, psicología social o psicología clínica) antes que en términos de los fenómenos psicológicos que ellos estudian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) adhesión a paradigmas específicos para la investigación de fenómenos psicológicos (por ejemplo, conductismo, cognitivismo, psicoanálisis).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Sternberg, R.J. &amp; Grigorenko, E.L. (2001) “Unified Psychology” American Psychologist. Vol. 56, nº 1059 –1079. &lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="EN-US"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-AR"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1414678671749956243?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1414678671749956243/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1414678671749956243' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1414678671749956243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1414678671749956243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/que-es-la-psicologa-unificada.html' title='¿Qué es la psicología unificada?'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-5349057326882988221</id><published>2008-12-27T04:26:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T04:27:30.814-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><title type='text'>Publicaciones psicológicas y bases de datos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Cuantas contribuciones a la ciencia psicológica son publicadas anualmente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las publicaciones toman diferentes formas incluyendo artículos en Journals y capítulos en libros, monografías, informes de laboratorio, manuales y libros de texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El número anual de ítems sumados a la base de datos de PycINFO de la Asociación Psicológica Americana (APA), el cual incluye principalmente artículos de Journals de altos standards científicos, en inglés y otras lenguas, más el número anual de libros y capítulos de libros alcanza un total de alrededor de 60.000 publicaciones psicológicas. Esto no abarca todas las clases de publicaciones de investigación. Hay muchas contribuciones a la investigación que no figuran en esa base de datos por ser publicadas en journals que no alcanzan los standards requeridos para integrarla por su discontinuidad o por falta de evaluadores independientes de los artículos. Es interesante mencionar que, aún considerando este número como una subestimación de lo que se publica, esta cifra coincide aproximadamente con el número total de psicólogos que se dedican a la investigación como única o segunda actividad. Esto quiere decir que cada uno de ellos estaría publicando como promedio un artículo por año de alto nivel científico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La APA comenzó a publicar los "Psychological Abstract" en 1927. Incluye resúmenes no evaluativos de artículos de Journals de Psicología y ciencias afines, tomados de 1300 publicaciones de 28 idiomas y 50 países. Los P.A obtiene su material de la base de datos PycINFO, esto es un archivo computarizado de cerca de 700.000 referencias acumuladas desde 1967 (hasta 1990). Pero la base de datos incluye también otro tipo de publicaciones, por lo que se estima que los P.A cubren un 20% de lo que se publica. Desde 1988, los P.A incluyen solo resúmenes de artículos publicados en inglés que representan alrededor de 35.000 publicados por año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Annual Review empezó a publicarse en 1950. Es un volumen anual de cerca de 20 capítulos. Cada uno de ellos provee una evaluación crítica de los hallazgos recientes y los avances teóricos en un campo particular de investigación. Estos datos son hasta el año 1991 pero desde entonces se incorporó la posibilidad de acceder a otras bases de datos, pero simplemente a través de Internet y desde una simple terminal domiciliaria. Este fenómeno ha producido un nuevo crecimiento geométrico de la información de un alcance nunca visto con anterioridad y de un acceso cada vez más facil. Por todo esto, es que el problema ahora no es cómo acceder a la información sino cómo no perderse en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una visión superficial puede hacernos creer que toda esta situación nos iguala con los países desarrollados, pero esto no es así. La diferencia de recursos materiales que éstos invierten, los subsidios que obtienen y la producción que esto genera ha provocado que la brecha con nuestros paises sea cada vez más marcada (cómo en muchos otros aspectos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-size:10;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Garcia, F. (2002) “&lt;i&gt;Panorama actual de &lt;st1:personname productid="la Psicología" st="on"&gt;la Psicología&lt;/st1:personname&gt;&lt;/i&gt;”. Material de elaboración de la cátedra de Sistemas Psicológicos Contemporáneos II (UNMDP - Argentina).&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-5349057326882988221?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/5349057326882988221/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=5349057326882988221' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/5349057326882988221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/5349057326882988221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/publicaciones-psicologicas-y-bases-de.html' title='Publicaciones psicológicas y bases de datos'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1961219680351694895</id><published>2008-12-27T04:23:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T04:25:10.331-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Definición de lo cognitivo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Principios genéricos de la terapia cognitiva</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;1) El objetivo central de la terapia es la promoción de cambios cognitivos (cambios en las ideas, en las emociones y en las evaluaciones).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Todo tratamiento debe estar diseñado de acuerdo con el principio de promover la menor cantidad de cambios necesarios para alcanzar los objetivos deseados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Las metas a alcanzar deben estar ordenadas gradualmente, de menor a mayor grado de complejidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) La terapia utiliza un procedimiento que se ajusta a la forma del método socrático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5) El terapeuta cumple, frecuentemente, un rol activo y directivo en relación con los cambios que se buscan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6) El proceso terapéutico requiere de una activa colaboración entre el paciente y el terapeuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7) El tratamiento incluye, habitualmente, tareas intersesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Terapia Cognitiva. Fernández Alvarez, H. En "El bienestar que buscamos. Tres enfoques terapéuticos, pág. 231-232, AH Editores, Buenos Aires, 1999.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1961219680351694895?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1961219680351694895/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1961219680351694895' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1961219680351694895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1961219680351694895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/principios-genericos-de-la-terapia.html' title='Principios genéricos de la terapia cognitiva'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-5676712750638724172</id><published>2008-12-27T04:20:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T04:21:21.410-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Limitaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Logicismo y naturalismo'/><title type='text'>Problemas de la psicología contemporanea</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuatro vicios principales a los cuales, es especialmente propensa la psicología contemporánea. Estos son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) El cienticismo: el uso de un vocabulario confuso y métodos de investigación tomados principalmente de las ciencias físicas (también llamado logicismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) El individualismo: el supuesto de que cada persona es una unidad psicológica en la cual se producen todos los procesos importantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) El universalismo: la tendencia a presentar los resultados de los estudios de las personas pertenecientes a la propia "tribu" como si fuesen valederos para toda la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) El causalismo: el intento de explicar todos los fenómenos psicológicos como efectos de unas causas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El examen de estos problemas nos lleva a analizar la relación de las &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;ciencias biológicas&lt;/span&gt; por un lado y con el &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;sentido común&lt;/span&gt; por el otro. La psicología no es una rama de las ciencias naturales, aunque los mecanismos de producción del pensamiento, el sentimiento y la acción en los seres humanos son, por lo menos en parte, psicológicos. Del mismo modo, la psicología no puede ignorar el sentido común, pues es conforme a los principios y comprensiones del sentido común que vivimos. Sin embargo cabe la posibilidad de una psicología que es algo más que un sentido común organizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Harré, R. ; Clark, D. Y de Carlo, N. (1989) “Motivos y Mecanismos” Buenos Aires. Paidós. Prólogo y Cap. 1 p.14.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-5676712750638724172?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/5676712750638724172/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=5676712750638724172' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/5676712750638724172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/5676712750638724172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/problemas-de-la-psicologia.html' title='Problemas de la psicología contemporanea'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-2840891942657196678</id><published>2008-12-27T04:17:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T04:18:42.239-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Beck'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Definición de lo cognitivo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Características de la terapia cognitiva estandar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Partiendo de estos conceptos, Beck elaboró un modelo de intervención clínica activo, breve, focal y de fácil reproducción que, gracias a estas características, pudo someterse rápidamente a estudios controlados para verificar su eficacia. Las tesis fundamentales que sustentan este modelo son esencialmente tres:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Una característica central de los desórdenes psicológicos la constituye la presencia de un conjunto de esquemas o modelos cognitivos inadaptados que regulan de forma patógena la elaboración de información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Estos modelos se expresan por medio de los pensamientos automáticos y la imaginación consciente. Así pues, paciente y terapeuta colaboran juntos para aclarar los esquemas y las tesis inadaptadas que sustentan estos procesos, mediante el análisis de los procesos de pensamiento que guían la vida actual del paciente e influyen sobre sus vivencias emocionales. A este respecto, la terapia cognitiva estándar obliga a una actitud introspectiva y dirigida al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;insight&lt;/span&gt;, entendiendo -con este término- el proceso de tener conciencia de los significados personales con los que el individuo organiza las experiencias correspondientes a sí mismo y al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Los esquemas se expresan en forma de convicciones y creencias y, como tales, se someten al análisis lógico y la verificación empírica. Este proceso parte de una distanciación crítica y apunta hacia una modificación de las tesis inadaptadas que, a su vez, conlleva una corrección en el proceso de elaboración de la información que aligera la sintomatología clínica. De ahí que el proceso general de la terapia se asemeje al que se lleva a cabo habitualmente en una investigación científica tradicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Origen y desarrollo del cognitivismo clínico. Semerari, A. En "Historia, Teorías y Técnicas de la Psicoterapia Cognitiva" (cap. 1, pág. 29-30), Paidós, Barcelona, 2002.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-2840891942657196678?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/2840891942657196678/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=2840891942657196678' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2840891942657196678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2840891942657196678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/caracteristicas-de-la-terapia-cognitiva.html' title='Características de la terapia cognitiva estandar'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-4717159031493675246</id><published>2008-12-27T04:13:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T04:15:17.770-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Depresión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Características de pacientes con depresión</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los errores sistemáticos en el modo de pensar del individuo deprimido sirven para que persista en el convencimiento de la validez de sus conceptos negativos, a pesar de que existan pruebas de lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La deducción arbitraria&lt;/span&gt; (sistema de respuestas) se refiere al proceso por el que se extrae una conclusión determinada sin tener pruebas que la sustenten o cuando la prueba es contraria a la conclusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La abstracción selectiva &lt;/span&gt;(sistema de estímulos) consiste en enfocar en un detalle extrapolado de su contexto y en ignorar los aspectos más evidentes de la situación, conceptualizando toda la experiencia en función de este fragmento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La generalización excesiva&lt;/span&gt; (sistema de respuestas) consiste en extraer una regla general o una conclusión partiendo de uno o más episodios aislados y en aplicar dicho concepto a otras situaciones, relacionadas o no con el caso específico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La ampliación o la disminución&lt;/span&gt; (sistema de respuestas) se reflejan en errores al valorar el significado o la importancia de un suceso, tan vulgares que pueden llegar a constituir distorsiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La personalización &lt;/span&gt;(sistema de respuestas) se refiere a la tendencia del paciente a relacionar consigo mismo los sucesos externos cuando no existen elementos que puedan justificar esta asociación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El pensamiento absolutista, dicotómico &lt;/span&gt;(sistema de respuestas) se manifiesta en la tendencia a colocar todas las experiencias en dos categorías opuestas: perfecto o defectuoso, inmaculado o sucio, santo o pecaminoso, etc. Al describirse, el paciente elige la categoría más negativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Origen y desarrollo del cognitivismo clínico. Semerari, A. En "Historia, Teorías y Técnicas de la Psicoterapia Cognitiva" (cap. 1, pág. 28-29), Paidós, Barcelona, 2002.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-4717159031493675246?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/4717159031493675246/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=4717159031493675246' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/4717159031493675246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/4717159031493675246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/caracteristicas-de-pacientes-con.html' title='Características de pacientes con depresión'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-5483499143838436971</id><published>2008-12-27T04:11:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T04:12:22.247-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Técnicas cognitivas'/><title type='text'>La relación terapeutica en las psicoterapias cognitivas posmodernas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como afirma Rosenau (1992) el lector posmoderno es un actor-receptor, un obervador-participante y un participante-observador, todo a la vez. Empleando esta metáfora, el autor-terapeuta disminuye su importancia y el lector, el cliente, adopta en las terapias construccionistas y narrativas un papel más relevante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sociedad posmoderna socava la noción modernista de autoridad y la hace llegar al campo terapéutico. Esto se concreta en terapia al adoptar un estilo terapéutico donde hay una gran colaboración entre paciente y terapeuta, se trabaja mucho con las narrativas y las historias, y se busca el desarrollo de significados y descripciones alternativas (Biever, de las Fuentes, Cashion y Fraklin, 1998) Y se concreta, además, en una redefinición de roles terapéuticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las terapias posmodernas cambia el papel del terapeuta y del cliente. "A causa de su postura superior, el papel del autor moderno está en educar, en instaurar valores morales o en ilustrar al lector, al que no se tiene en tal alta consideración" (Rosenau, 1992). En su lugar, el terapeuta posmoderno pasa a ser un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;intérprete&lt;/span&gt; que no realiza verdades universales y no prescribe nada (Rosenau, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;op. cit.&lt;/span&gt;) Las terapias cognitivas posmodernas dan primacia al cliente-lector, que recibe ayuda a través de las técnicas terapéuticas para convertirse en quien da el significado al texto. Tal y como plantean Neimeyer y Feixas (1997), terapeuta y cliente son &lt;span style="font-style: italic;"&gt;expertos &lt;/span&gt;por igual, aunque cada uno de sus respectivos dominios, mientras que la meta de la terapia está en buscar conjuntamente, y no de forma maestro-alumno, cambios&lt;a href="http://blognitiva.blogspot.com/2007/06/cambio-del-sistema-de-significados.html"&gt; en los sistemas de significado personal.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que estos modelos no asumen la existencia de una realidad objetiva, externa a nosotros, ni que la podamos conocer de forma precisa o válida, el papel del terapeuta pasa de ser el de un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;guía&lt;/span&gt; en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;búsqueda de la validación del conocimiento&lt;/span&gt;, a ser el de un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;acompañamiento&lt;/span&gt; en el proceso de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;descubrimiento de formas más funcionales/viables de conocer.&lt;/span&gt; Si cuando conocemos construimos, se nos dice, la validez de este conocimiento no es un criterio que se pueda esgrimir y el terapeuta debe modificar su papel frente al cliente. Se pasa, entonces, de una relación dialéctica dominada por el terapeuta a otra caracterizada por un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;balance epistemológico &lt;/span&gt;entre terapeuta y cliente (Joyce-Moniz, 1985).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;La evolución cultural de las psicoterapias cognitivas: el largo y sinuoso camino. Caro Gabalda, I. En "Psicoterapias cognitivas. Evaluación y comparaciones", Isabel Caro Gabalda (comp). Cap. 1., pág. 36-37. Paidós, Barcelona, 2003.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-5483499143838436971?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/5483499143838436971/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=5483499143838436971' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/5483499143838436971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/5483499143838436971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/la-relacion-terapeutica-en-las.html' title='La relación terapeutica en las psicoterapias cognitivas posmodernas'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-6364027525673531556</id><published>2008-12-27T04:07:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T04:08:51.031-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Inteligencia artificial'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Redes neuronales'/><title type='text'>¿Qué es el conexionismo?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un sistema conexionista, o una&lt;span style="font-style: italic;"&gt; red neuronal&lt;/span&gt; consiste en una red de procesadores simples similares a neuronas, llamados &lt;span style="font-style: italic;"&gt;nodos &lt;/span&gt;o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;unidades. &lt;/span&gt;Cada nodo tiene conexiones dirigidas a varios otros nodos, de modo que obtiene señales de algunos nodos y envía señales a otros nodos, incluyendo, posiblemente, aquellos de los cuáles obtiene señales. En la práctica, un nodo dado puede obtener &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input&lt;/span&gt; de sólo dos o tres nodos, o de tantos como dos o tres docenas. En principio, podrían ser miles. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input&lt;/span&gt; de cada nodo es una señal simple como una corriente eléctrica o una transmisión sináptica. Esta señal podría tener sólo los valores encendido y apagado o podría variar en una sola dimensión, la cuál llamaré &lt;span style="font-style: italic;"&gt;fuerza&lt;/span&gt;. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input &lt;/span&gt;total de un nodo determinará su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;estado de activación&lt;/span&gt;. El nodo puede estar apagado o encendido. Podría estar encendido toda vez que obtenga un  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input &lt;/span&gt;cualquiera, o podría haber un umbral que el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input &lt;/span&gt;tiene que alcanzar antes de que el nodo se encienda. En cualquiera de estos casos el nodo podría tener sólo dos valores, "encendido" y "apagado", o el estado de activación podría variar como una función del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input&lt;/span&gt; total. Finalmente, algunas veces los sistemas admiten señales que inhiben la activación así como el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input&lt;/span&gt; excitatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando un nodo está encendido, manda señales a los nodos con los que tiene conexiones de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;output&lt;/span&gt;. La fuerza de la señal de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;output&lt;/span&gt; es una función de su grado de activación y, nuevamente, varias funciones han sido usadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las conexiones entre los nodos son análogas a las conexiones de los cables eléctricos o sinápticos. Así, tienen un grado de resistencia. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input&lt;/span&gt; al nodo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;b&lt;/span&gt; desde el nodo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;a&lt;/span&gt; es una función de la fuerza de señal de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;output&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;a &lt;/span&gt;y la fuerza entre ellos. La fuerza de la conexión entre los nodos es referida como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;peso&lt;/span&gt;. Un peso mayor significa menos resistencia: una señal más fuerte recibida.&lt;br /&gt;Típicamente, en un sistema conexionista dado, las propiedades de los nodos son consideradas fijas. Los pesos, por otro lado, pueden variar como una función de la experiencia. Como resultado, es posible construir sistemas conexionistas que sean capaces de aprender de maneras muy naturales. De este modo, el aprendizaje conexionista consiste en "obtener que nuestros pesos cambien".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dar un ejemplo simple, si el peso entre dos nodos aumenta, significando que la resistencia es menor, siempre que ambos nodos estén encendidos juntos, aumenta la probabilidad de que cuando uno esté encendido el otro también se encienda. Esto vale para el aprendizaje simple de tipo asociacionista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un sistema conexionista, algunas unidades obtienen estímulos desde fuera del sistema. Éstas son unidades de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input&lt;/span&gt;. Algunas son unidades de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;output&lt;/span&gt;. Se las piensa como enviando señales fuera del sistema. Las unidades de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input&lt;/span&gt; pueden también obtener estímulos de nodos de dentro del sistema y los nodos de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;output &lt;/span&gt;pueden enviar una retroalimentación a nodos del sistema. El resto de los nodos, sin conexiones fuera del sistema, son llamados nodos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ocultos&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;internos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El marco conexionista no impone limitaciones sobre los tipos de las estructuras de nodos que son posibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un procesamiento típico no se da el caso de que sólo sean activados los nodos internos y de  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;output &lt;/span&gt;correctos. Típicamente, hay mucha actividad, con nodos encendiéndose y apagándose, enviando y recibiendo señales repetidamente hasta que el sistema "se asienta" en una configuración estable que constituye su solución al problema planteado. Imagínese un grupo de luces conectadas, encendiéndose y apagándose hasta alcanzar gradualmente un estado estable con algunas encendiéndose y algunas apagándose.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Varias diferencias entre el conexionismo y la arquitectura clásica son aparentes. En la arquitectura clásica, lo que ocurre en todo el sistema es controlado por el programa que está en la unidad de procesamiento central (UPC). En un sistema conexionista, no hay un ejecutor central, y no hay un programa que determine lo que ocurre en el sistema. Todas las conexiones son locales, de modo que cada nodo sólo sabe lo que obtiene de los nodos con los cuáles está conectado. Y la única información que un nodo comunica a otro es "Estoy encendido, (tanto)". Nadie en el sistema sabe más que eso. Así, en particular, nadie en el sistema sabe lo que el sistema como una totalidad, está haciendo. Además, lo que ocurre en un lugar del sistema es independiente de lo que ocurre en otra parte del mismo. El comportamiento de cada nodo está determinado sólo por su estado actual y su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;input&lt;/span&gt;. Sin embargo, los sistemas conexionistas pueden ser interpretados como representando globalmente contenido interesante cuando se encuentran en un estado particular, y como teniendo almacenado (en los pesos) conocimiento que no está representado en ese momento de manera activa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Conexionismo" es un buen nombre para la familia de sistemas que se ajustan a esta descripción. Por otro lado, aunque igualmente aceptado, el término "paralelo", me parece menos afortunado. Puede llevar a confusiones dado que puede sugerir muchas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;secuencias &lt;/span&gt;separadas que van en paralelo, cada una de acuerdo con su propio programa. Ésta no es la descripción correcta de los sistemas conexionistas. Ellos no involucran procesos paralelos independientes que estén programados o bien ínsitos aunque en principio programables. Se caracterizan por un procesamiento local simultáneo distribuido sobre todo el sistema. Desde este procesamiento local simultáneo emerge una configuración estable del sistema, la cual constituye la solución del sistema al problema planteado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Tienson, J.L. (1995) Una introducción al conexionismo. En E. Rabossi (Comp.) Filosofía de la mente y ciencia cognitiva. Barcelona: Paidós. Cap. 13,  pp. 367 – 370.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-6364027525673531556?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/6364027525673531556/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=6364027525673531556' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6364027525673531556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6364027525673531556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/que-es-el-conexionismo.html' title='¿Qué es el conexionismo?'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-3002028715831495648</id><published>2008-12-27T04:03:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T04:05:06.285-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Self-improvement'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Técnicas cognitivas'/><title type='text'>Recategorización</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es uno de los instrumentos fundamentales. Consiste en ayudar al paciente a cambiar el significado que le otorga al curso de ciertos hechos o acontecimientos. Este recurso es especialmente útil cuando el paciente se muestra rígido en una interpretación de las cosas que le es perjudicial. El terapeuta puede ayudar al paciente, mostrándole de manera persuasiva alternativas diferentes en el modo de observar las cosas. Toda vez que es posible, el humor suele ser un recurso adicional de gran utilidad para esta técnica. Seleccionamos, a continuación, tres ejemplos frecuentes de creencias rígidas que pueden modificarse cognitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Absolutismo: El paciente tiende a pensar que la única alternativa es "todo o nada". Muchas personas se ven atrapadas en graves conflictos debido a su incapacidad para aceptar términos intermedios en sus evaluaciones. Esto puede resultar muy negativo, tanto cuando se aplica a los propios actos como a la conducta de los demás. La posibilidad emitir juicios relativos es una de las propiedades que protege a muchas personas del descontrol y de la realización de actos impulsivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generalización: "Todo me sale mal", suelen opinar algunos pacientes a continuación de algún fracaso importante. Este esquema es, en cierto sentido, una variante del anterior. Al generalizar, la persona pierde capacidad de discriminación. Quiénes sufren de depresión suelen ser individuos propensos a emplear este tipo de esquemas orientado hacia el polo negativo. La habilidad del terapeuta consiste en realizar argumentaciones confrontativas sólidas. Para ello cuenta con el valioso aporte de sus observaciones sobre experiencias favorables o positivas aportadas previamente por el paciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Selectividad perceptiva: Es el mecanismo inverso del anterior. El paciente atiende especialmente a ciertos signos específicos de su experiencia, movido por un radar inconsciente que lo lleva a enfocar ciertos detalles que confirman su preocupación o su impedimento. Es un tipo de esquema que se presenta, entre otros ejemplos, en aquellos pacientes con preocupaciones obsesivas. La técnica se orienta, distractivamente, a reorientar la atención del paciente para diversificar el ingreso de información en su sistema mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernández Alvarez, H. Terapia Cognitiva. (1999) En "El bienestar que buscamos. Tres enfoques terapéuticos", AH Editores, Buenos Aires, págs. 239-240.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-3002028715831495648?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/3002028715831495648/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=3002028715831495648' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/3002028715831495648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/3002028715831495648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/recategorizacion.html' title='Recategorización'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1167297690147219702</id><published>2008-12-27T04:00:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T04:01:55.057-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Memoria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Inconsciente'/><title type='text'>El lenguaje podría explicar la mala memoria de sucesos de la niñez</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;FUENTE: Psychological Science, 2002,13.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Informa Reuters&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Melissa Schorr&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NUEVA YORK (Reuters Health) - Es posible que los niños sean incapaces de recordar acontecimientos de su niñez temprana debido a que entonces no poseían las facultades para procesar información por completo y más tarde recordar esas memorias, informaron investigadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Proponemos que una razón por la que no podemos recordar muchas cosas de nuestra infancia o niñez temprana es porque esos recuerdos tempranos existen en un formato diferente al de las memorias almacenadas cuando somos niños mayores y adultos", dijo a Reuters Health la autora del estudio, Harlene Hayne, profesora asociada de psicología y directora del Proyecto de Aprendizaje Precoz de la Universidad de Otago, en Dunedin, Nueva Zelanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los investigadores realizaron un estudio para investigar el fenómeno conocido como amnesia de la niñez, la razón por la que las personas no tienen generalmente memorias anteriores a los tres o cuatro años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque Sigmund Freud sostenía la teoría de que los recuerdos tempranos sufren un proceso de represión, los psicólogos modernos sospechan que la causa podría subyacer en el grado de inmadurez del proceso de la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hayne y su colega, Gabrielle Simcock, sospechaban, sin embargo, que el desarrollo del lenguaje podría jugar un papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La memoria por sí misma no presenta etapas de ritmo limitado", dijo Hayne. "Estudios anteriores mostraron claramente que incluso niños muy pequeños pueden formar y recordar memorias incluso después de largos períodos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las investigadoras decidieron estudiaron niños de 27, 33 y 39 meses de edad. Se presentaron en las casas de los chicos y jugaron un juego específico con ellos. A continuación, realizaron un seguimiento a los seis meses y al año, pidiendo a los niños que describieran verbalmente el juego, que reconocieran los dibujos relacionados con el juego y que finalmente recrearan nuevamente el juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las investigadoras también pidieron a los padres que escribieran las palabras que los niños conocían en el momento del juego y durante cada visita posterior, señaló el informe publicado en la edición de marzo de la revista Psychological Science.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las científicas hallaron que los niños fueron, por lo general, capaces de describir el juego, reconocer los dibujos e incluso recrear el juego. Sin embargo, no parecieron ser capaces de describir sus recuerdos sobre el juego usando palabras que no conocían en el momento de jugar, pero que aprendieron después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La capacidad de los niños de ofrecer una descripción verbal del acontecimiento se congeló en el tiempo, reflejando su vocabulario en el momento en que ocurrió, no en el tiempo de la prueba", explicó Hayne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En ningún momento, durante el recuento verbal, un niño usó alguna palabra aprendida en la porción de la prueba que no tuvo relación con su vocabulario en el momento que ocurrió", añadió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, si el niño no conocía la palabra pelota en el momento de la prueba, pero jugó con una pelota, a pesar de que estuviera familiarizado con la palabra un año después, fue incapaz de usar dicha palabra para describir con precisión el recuerdo de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos hallazgos implican que los niños son incapaces de acceder a sus recuerdos antes de que sus facultades de lenguaje se hubieran desarrollado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Los niños no mostraron evidencia de que podían traducir en lenguaje aspectos preverbales de sus recuerdos, a pesar de que poseyeran el vocabulario adecuado en el momento de la prueba", dijo Hayne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El cambio en el proceso de memoria preverbal a verbal puede hacer que esos recuerdos se tornen inaccesibles a la expresión verbal más tarde en el desarrollo", añadió Hayne. "Puede que para los niños sea difícil, aunque no imposible, hacer un recuento verbal de un acontecimiento que ocurrió antes de la adquisición del lenguaje".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Hayne indicó que los padres no deberían descartar un viaje formativo a Disney World con sus hijos o hacerles experimentar otros momento memorables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Las experiencias de calidad nunca desaparecen de los niños", indicó. "Aunque los chicos no retengan un recuerdo narrable en su totalidad de sus experiencias, el efecto puede facilitar consiguientes logros cognoscitivos, incluido el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje y las facultades para resolver problemas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraido de http://www.geocities.com/psicoresumenes_2/articulos/lenguaje.htm&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1167297690147219702?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1167297690147219702/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1167297690147219702' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1167297690147219702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1167297690147219702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/el-lenguaje-podria-explicar-la-mala.html' title='El lenguaje podría explicar la mala memoria de sucesos de la niñez'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-7538420902207045356</id><published>2008-12-27T03:56:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T03:58:20.880-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Los motivos más frecuentes de consulta</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿De qué se quejan las personas que van a consultar a un terapeuta? Aunque existe un número extraordinariamente amplio de motivos que impulsan a la gente a realizar una consulta, parece claro que todos ellos pueden agruparse en tres grandes categorias:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Algunas personas se sienten molestas por algún síntoma definido, por algún malestar que tiene una forma específica de manifestarse. Son las personas que sufren depresiones, que dicen estar angustiadas, que tienen problemas para dormir, que padecen inhibiciones, que tienen temor a hablar en público, que no pueden controlar la compulsión por la limpieza, que son tímidas o que no pueden controlar sus reacciones agresivas. También pertenecen a este grupo aquellos individuos cuyos problemas psicológicos afectan su estado físico, como el caso de las personas alérgicos, con problemas gástricos o con asma. Igualmente merecen estar incluidos aquí aquellos seres a los que sus dificultades personales les ocasionan problemas en su trabajo o en sus estudios (falta de concentración, inconstancia, temores ante el éxito).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Otras personas se sienten mal porque encuentran especiales dificultades en algún vínculo. Las más habituales son los problemas familiares (dificultades en la relacion entre padres e hijos o enfrentamientos en el interior de una fratría) y de pareja (desencuentros y peleas, infidelidad, problemas psicológicos relacionados con la esterilidad). Menos habitualmente, los problemas de comunicación que llevan a una consulta pueden originarse en el seno de otros vínculos como relaciones laborales o grupos de desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Finalmente hay personas que se sienten mal sin que ello obedezca a ningún síntoma específico ni a un problema de comunicación en particular. Son individuos que se sienten confundidos por la manera en que llevan adelante su vida, que no encuentran una forma de vivir que les satisfaga, que se sienten molestos con su forma de ser en general, cuya preocupación no está centrada en nada particular, sino en su manera de vivir en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Fernández Alvarez, H. Terapia Cognitiva. (1999) En "El bienestar que buscamos. Tres enfoques terapéuticos", AH Editores, Buenos Aires, págs. 220-221.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-7538420902207045356?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/7538420902207045356/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=7538420902207045356' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/7538420902207045356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/7538420902207045356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/los-motivos-mas-frecuentes-de-consulta.html' title='Los motivos más frecuentes de consulta'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-2382574505828817329</id><published>2008-12-27T03:52:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T03:54:32.921-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Factores de predisposición a experiencias de padecimiento</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los cuatro factores más importantes son los siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) La disposición básica (o condiciones naturales del individuo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todas las personas nacen con las mismas capacidades intelectuales y emocionales. Resulta evidente que hay personas más vulnerables que otras a verse envueltas en problemas y a dejarse invadir por conflictos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué algunos individuos son más vulnerables que otros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicha vulnerabilidad puede ser la expresión de un déficit constitucional (presente desde el nacimiento) que impide enfrentar adecuadamente determinadas situaciones o puede ser el resultado producido por reiteradas condiciones desfavorables a las que estuvo expuesto el individuo desde temprana edad (carencias, malos tratos, consentimiento, falta de límites). Además, las personas pueden volverse vulnerables en momentos posteriores de su vida como consecuencia de episodios vinculados con su evolución o por acontecimientos graves en los que se ven involucrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) La orientación de los mandatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La orientación inicial de nuestra vida depende de los mandatos que le sirven de guía. En primer lugar nos orientamos con los mandatos que recibimos desde el momento en que fuimos concebidos y que se actualizan desde nuestro nacimiento. Esos mandatos, son transmitidos originalmente por los padres, representan también la voluntad de nuestro grupo social respecto de lo que se espera de nosotros. Son los ideales que transmiten los Sistemas de Creencias de nuestro marco cultural. Son los valores que regulan nuestro mundo. Aunque en principio están constituidos por un conjunto de normas y obligaciones, contienen también instrucciones y claves para enfrentar las dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todos los mandatos tienen la misma fuerza, el mismo rigor ni la misma estrictez. Por ello la orientación que nos brindan puede tener márgenes con grandes variaciones, desde modelos muy rígidos a otros muy flexibles, desde esquemas muy abarcativos a otros muy especificos.&lt;br /&gt;Lo primero que debemos hacer es tratar de cumplir con los mandatos que hemos recibido. Cuando las circunstancias nos resultan favorables en ese sentido, nuestra evolución se realiza sin tropiezos. Sin embargo, en muchas ocasiones, eso no es posible en gran medida. También allí podemos encontrar las raíces de nuestros problemas cuando, por ejemplo, los preceptos de nuestros mandatos resultan excesivos para nuestras posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) El balance de las experiencias vitales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra capacidad para enfrentar las sucesivas dificultades depende, además, de los resultados que obtenemos en cada uno de los emprendimientos que llevamos a cabo. Somos evaluadores permanentes de nuestras conductas y estamos naturalmente preparados para vernos fortalecidos con el éxito y a vernos debilitados con el fracaso. Nos manejamos en base a los resultados que vamos obteniendo con nuestras acciones. Aprendemos a reconocer qué cosas y qué situaciones nos resultan favorables, agradables, beneficiosas y cuáles no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conexión con ello se encuentra un fenómeno de gran importancia para la terapia: la capacidad anticipatoria de la conducta humana. Esto quiere decir que la estimación que hacemos de los efectos de nuestros comportamientos incide de manera muy poderosa sobre las consecuencias que esperamos habrán de tener las nuevas conductas que podamos emprender en el futuro. Como resultado de ello, muchas veces tendemos a vernos influidos fuertemente por los resultados de nuestras propias acciones. Así por ejemplo, el éxito en alguna tarea nos predispone a ser más eficientes y, contrariamente, el fracaso, nos induce a equivocarnos aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) Los límites del contexto en que se desarrolla su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras todas esas cosas ocurren, no vivimos aisladamente, tratando de superar las dificultades metidos en una cápsula separada del mundo, sin otras interferencias. Muy por el contrario, como seres sociales que somos, vivimos dentro de determinados contextos, donde cada uno de nosotros está luchando por superar sus propias dificultades al mismo tiempo que lo hacen los demás. Nacemos en el seno de determinados grupos y vivimos formando parte de esos y otros grupos. Los grupos son los que generan la cultura y son también los que garantizan nuestra identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero actuar dentro de un grupo no es algo sencillo, porque los grupos son, también, un ámbito de lucha. Por múltiples razones, los integrantes de un grupo pueden enfrentarse y competir entre sí, dificultándose así la posibilidad de encontrar lugares adecuados para uno o más individuos. En situaciones extremas, alguna persona puede verse empujada hasta el límite de su pertenencia y verse amenazada con la exclusión, con lo que se puede provocar una crisis de gran magnitud. Necesitamos lograr un buen posicionamiento en los grupos en los que participamos y las dificultades que encontramos en ello son un componente más de nuestro conflictos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Fernández Alvarez, H. Terapia Cognitiva. (1999) En "El bienestar que buscamos. Tres enfoques terapéuticos", AH Editores, Buenos Aires, págs. 207-212&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-2382574505828817329?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/2382574505828817329/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=2382574505828817329' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2382574505828817329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2382574505828817329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/factores-de-predisposicion-experiencias.html' title='Factores de predisposición a experiencias de padecimiento'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1601496074046465010</id><published>2008-12-27T03:50:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T03:51:23.724-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Definición de lo cognitivo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fernández Alvarez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Definición: Cognición y Terapia Cognitiva</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dos definiciones a cargo del maestro Héctor Fernández Alvarez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Terapia Cognitiva&lt;/span&gt; es un tratamiento psicológico cuyo objetivo es ayudar a las personas que ven afectada su calidad de vida debido al padecimiento provocado por las dificultades que encuentran para resolver problemas específicos en su conducta, en sus emociones o en sus relaciones interpersonales o bien por las limitaciones que experimentan para poder concretar un proyecto personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cognición: Unidad mental que le sirve al ser humano para captar y organizar la realidad, tanto interna como externa. Toda cognición implica llevar a cabo una operación &lt;span style="font-style: italic;"&gt;intelectual&lt;/span&gt;, está asociada con alguna emoción y permite, de manera simultánea, emitir un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;juicio&lt;/span&gt; sobre esa realidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1601496074046465010?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1601496074046465010/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1601496074046465010' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1601496074046465010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1601496074046465010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/definicion-cognicion-y-terapia.html' title='Definición: Cognición y Terapia Cognitiva'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-3704086706057797492</id><published>2008-12-27T03:47:00.002-02:00</published><updated>2008-12-27T03:48:18.139-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>¿Por qué no cambia la gente?</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Porque no puede cambiar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No podemos cambiar aquellas condiciones propias que no podemos controlar voluntariamente. No podemos cambiar cambiar intencionalmente los aspectos propios que están fijados, cerrados y totalmente determinados por fuerzas ajenas a nuestro control. Nuestra composición genética, nuestra ubicación temporal en la historia, nuestra bioquímica y el status social de nuestras familias de origen son factores dados que no fueron determinados por nosotros. Son variables relativamente estables que no están abiertas generalmente al cambio intencionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco se pueden cambiar los aspectos propios de los que no somos conscientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente tampoco puede cambiar si no se cree que se puede cambiar. Podemos desmoralizarnos con respecto a nuestras capacidades para cambiar y concluir que no tenemos el poder o fuerza interior suficientes para cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se considera que las conductas problemáticas particulares están bajo un control biológico, la conclusión más probable es que no se pueden controlar este tipo de comportamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la misma forma que la gente desplaza toda la responsabilidad del propio comportamiento a los procesos biológicos, también puede proyectar todos los controles sobre las fuerzas exteriores, tales como la familia, la sociedad o el destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente no puede cambiar si cree que el autocontrol es demasiado débil para cambiar los fenómenos psicológicos que están parcialmente bajo control de la biología o la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Porque no quiere cambiar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Incluso si la gente cree en el propio poder para cambiar, se dan condiciones bajo las cuales puede que no se quiera cambiar. No se quiere cambiar cuando se percibe que los pros de las conductas problemáticas superan los contras de estos comportamientos. Generalmente tampoco se quiere cambiar cuando los beneficios del cambio sólo igualan a los costes del cambio. Oímos a la gente de cir: "Sé que este comportamiento algún día me matará, pero me gusta y me ayuda a calmar el estrés". Hay menos probabilidades de querer el cambio cuando se deben dejar de lado los beneficios inmediatos, como el placer o la reducción del estrés, a cambio de reducir unos riesgos a largo plazo, como la enfermedad o la muerte. Se puede comprender a las personas que no quieren hacer estos cambios desde una perspectiva psicoanalítica, que considera el principio de placer primero y más poderoso que el principio de realidad. También se puede defender esta condición desde una perspectiva conductual en la cual las consecuencias inmediatas ejercen mucho más control sobre el comportamiento que las consecuencias tardías (Prochaska &amp; Norcross, 1998).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También es posible que las personas no quieran cambiar cuando perciben que los demás intentan presionarles u obligarles a cambiar. El deseo de controlarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno puede causar una resistencia a cambios que podrían sernos favorables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Porque no se sabe como cambiar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Se puede querer cambiar pero no saber cómo. Incluso con la ayuda de las mejores terapias disponibles, la mayoría de los alcohólicos, drogadictos, obesos y fumadores recaerán en su adicción en un año o dos después de su tratamiento (Hunt &amp; Matarazzo, 1973).&lt;br /&gt;Mucha gente llega a la terapia creyendo que puede cambiar y por eso viene. Quiere cambiar, pero no sabe cómo cambiar y por eso está aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desafortunadamente, muchos pacientes llegan a la terapia creyendo que los terapeutas tienen el conocimiento para ayudarles a cambiar rápidamente sus problemas crónicos. Los problemas concretos, como el caso de la impotencia, se pueden resolver con rapidez. Pero, en el caso de problemas crónicos se necesita mucho más tiempo para cambiar. Como media, los pacientes siguen una terapia de tres sesiones. El resultado es que no dan a la terapia o a los terapeutas la oportunidad de ayudarles a cambiar. Si no saben cambiar, incluyendo el tiempo que se necesita para cambiar, es poco probable que se recuperen de los problemas conductuales crónicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Porque no se sabe qué cambiar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Muchos pacientes llegan a la terapia sin saber qué tienen que cambiar. Se sienten desorientados con respecto a las causas y soluciones de su problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si consultan a un terapeuta conductual, éste les animará a analizar los antecedentes inmediatos y las consecuencias de su problema. Estos estímulos situacionales se consideran las causas claves o los controles de comportamiento y tendrán que cambiarse si quieren modificarse el problema con la bebida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los terapeutas cognitivos, lo básico no son los hechos precedentes o posteriores al problema en cuestión sino cómo se procesan o se consideran estos hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consulta a un terapeuta interpersonal llevará al cliente a analizar sus modelos y conflictos interpersonales, considerados como la base de la mayoría de las psicopatologías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los terapeutas familiares que se basan en la familia de origen, animarían a los clientes a entender sus reglas y relaciones familiares iniciales más que sus modelos interpersonales actuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los terapeutas psicoanalíticos y psicodinámicos pueden ayudar a los clientes a analizar los conflictos intrapersonales que pueden ser la base de los síntomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es de extrañar que muchas personas se sientan confundidas con respecto a lo que tienen que cambiar, si cinco tipos de terapeutas diferentes atribuyen a cinco causas diferentes sus problemas. Y ni siquiera hemos mencionado los terapeutas orientados biológicamente o espiritualmente u otras orientaciones de las más de 400 terapias que existen actualmente (Prochaska &amp; Norcross, 1998). Si los terapeutas no se pueden poner de acuerdo en qué necesidades es preciso cambiar con el fin de ayudar a superar los problemas de las personas, entonces cómo podemos esperar que la gente sepa lo que tiene que cambiar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para responder o problematizar esta cuestión ver en esta misma página:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://pcognitiva.blogspot.com/2007/06/factores-compartidos-por-todas-las_04.html" factores="" compartidos="" por="" todas="" las="" psicoterapias=""&gt;Factores compartidos por todas las psicoterapias.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;y&lt;br /&gt;&lt;a href="http://pcognitiva.blogspot.com/2007/06/eficacia-comparativa-de-las-distintas.html" factores="" compartidos="" por="" todas="" las="" psicoterapias=""&gt;Eficacia comparativa de las distintas psicoterapias.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;¿Por qué no se mueven los continentes? ¿Por qué no cambian las personas? Prochaska, J. O. y Prochaska, J.M. Revista de Psicoterapia, Vol XII, Nº 46-47, 17-35, 2001.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-3704086706057797492?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/3704086706057797492/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=3704086706057797492' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/3704086706057797492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/3704086706057797492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/por-que-no-cambia-la-gente.html' title='¿Por qué no cambia la gente?'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-4353250373355804208</id><published>2008-12-27T03:43:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T03:45:33.247-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fernández Alvarez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>¿Qué tiene de cognitiva la Terapia Cognitiva?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;div&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;X Congreso Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento&lt;br /&gt;Mar del Plata - 2005&lt;br /&gt;Héctor Fernández Álvarez - Presidente de la S.I.P.&lt;br /&gt;Fundación Aigle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Terapia Cognitiva es un producto relativamente reciente en la historia de la psicoterapia. Comenzó a circular en la década del 60 en la costa este de los Estados Unidos, aunque recién cobró estatura hacia fines de la década siguiente al obtener un fuerte respaldo con los resultados arrojados por el famoso estudio comparativo sobre tratamiento de la depresión. En estos años alcanzó significativo desarrollo y hoy es considerada, en muchos aspectos, como la forma de tratamiento psicológico más efectivo para muchas perturbaciones. Como ha ocurrido con otros modelos exitosos de psicoterapia, sus indicaciones se fueron ampliando a medida que sus aplicaciones demostraban resultados positivos. Habiendo comenzado como un método terapéutico recomendado para el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo, pocos años más tarde se extendió exitosamente a las perturbaciones de la ansiedad. Pero, tiempo después, se fue implementado en un espectro mucho más amplio de situaciones clínicas. Los trastornos de la personalidad y las perturbaciones psicóticas, por ejemplo, pasaron a engrosar el listado de sus indicaciones, que no se circunscribió a las enfermedades mentales. Su empleo en el campo de las enfermedades físicas se propagó a gran velocidad y las aplicaciones de terapia cognitiva en problemas como el cáncer y los problemas cardiovasculares ganaron gran reconocimiento en los años siguientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta expansión no solo se vio reflejada en la variedad de entidades clínicas a las que se destinó esta nueva terapia. También se verificó en la notable diversidad de formatos que fue adoptando. En su fórmula inicial, la administración consistía en procedimientos individuales, breves y focalizados. A ello le siguió una rápida diversificación de modalidades. La terapia cognitiva tomó los formatos de la terapia vincular, grupal y familiar y, además, no se circunscribió a métodos acotados, pues también adoptó procedimientos más amplios y extensos en el tiempo. Hoy en día, la T.C. es un vasto conglomerado de aplicaciones, que tampoco tienen un marco teórico unificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la actualidad es muy grande el número de tratamientos psicológicos que se denominan terapia cognitiva,  como por ejemplo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) terapia cognitiva-comportamental (o clásica)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) terapia cognitivo-analítica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) terapia cognitivo-narrativa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d)  terapia cognitivo-social&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e) terapia cognitiva posracionalista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen además otras formas de psicoterapia que no reciben ese rótulo pero se incluyen usualmente dentro de su espectro, como por ejemplo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;f) terapia racional-emotiva&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;g) terapia lingüística de evaluación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;h) terapia centrada en esquemas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;i) terapia constructivista relacional&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suponiendo que lo que todas esas modalidades tengan en común es, precisamente el hecho de ser formas particulares de un mismo tronco teórico-técnico, cabe preguntarse en qué consiste ese elemento común. De un modo correlativo, valdría la pena interrogarse acerca de qué es lo que marca la diferencia entre los distintos enfoques. Todo lo cual permitiría, tal vez, determinar si algunas modalidades de T.C. son más cognitivas que otras y cómo se explica esa diferencia. Nuestra presentación de hoy se remite, puntualmente, a la primera de esas preguntas. Nos proponemos, pues, identificar cuáles son los “núcleos  duros” de la T.C. Con este término hacemos referencia a aquellos conceptos centrales de la psicología cognitiva que sean efectivamente empleados por la T.C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es conveniente hacer una pequeña pausa que sirva para introducir la exposición. Las relaciones entre la teoría y las operaciones o procedimientos empleados por las distintas psicoterapias no ha sido uniforme. Se trata de relaciones complejas que estuvieron siempre determinadas por lo que se ha dado en llamar la “soberanía de la clínica”. Esto significó, en los hechos, que los terapeutas (como otros especialistas en el campo de la salud), atendiendo al carácter asistencial de sus prácticas, privilegian la validación de aplicación, antes que la consistencia teórica de sus modelos. Más aún, muchas enfoques terapéuticos, distan mucho de cumplir con los requisitos de lo que se da en llamar, habitualmente, un modelo científico. No está en nuestro ánimo discutir el valor social de estos hechos. Pero es un hecho que, en el día a día, las necesidades de la población y las exigencias de la demanda de las personas que padecen, le reclaman a los terapeutas ciertos resultados que no pueden esperar al lento avance de la ciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El psicoanálisis es uno de los ejemplos más paradigmáticos de este territorio. La teoría psicoanalítica tomó forma varios años después de que dicho método comenzara a implementarse con los pacientes. Su cuerpo conceptual, al que Freud puso bajo el nombre de metapsicología, fue siendo elaborado tardíamente por su autor, como una necesidad de organizar conceptualmente una práctica que había crecido como un producto derivado de varias fuentes: un saber médico previo, una aguda intuición y una necesidad de encontrar respuesta al sufrimiento de los pacientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han habido otros modelos de psicoterapia que siguieron caminos muy distintos. Los enfoques humanísticos y existenciales, por ejemplo, se alimentaron fuertemente en un marco filosófico. La terapia sistémica también tuvo su génesis en formulaciones que estaban lejos del cuerpo teórico central de la psicología. La terapia del comportamiento, en cambio, fue uno de los enfoques en cuyo desarrollo se procuró trasladar al campo terapéutico los principios generales de la ciencia psicológica. Cuando Wolpe presentó su método de inhibición recíproca lo hacía aplicando de un modo riguroso los enunciados de la teoría del refuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas las variantes de T.C., la llamada terapia cognitivo-comportamental puede reclamar el derecho de haber sido la pionera. Dicha denominación corresponde con los desarrollos más precoces en la materia, que pueden identificarse con las obras de Beck y de Ellis. Lo primero que sorprende a cualquier espíritu inquieto es el hecho de que una forma de tratamiento psicológico que se denomina cognitiva aparezca directamente asociada con el modelo comportamenal que era, a todas luces, el marco de referencia teórico que la psicología cognitiva se proponía abandonar y superar. ¿Cómo se llegó a esta aparente paradoja y qué significado tiene para comprender el mapa de las T.C.?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los iniciadores de la T.C. buscaban, con el nuevo método de tratamiento, superar las limitaciones del psicoanálisis que ellos mismos habían practicado anteriormente. La alternativa más franca que se presentaba en el horizonte de la psicoterapia era la modificación de conducta. Y en ella encontraron inspiración para su nueva propuesta. Corrían los años sesenta y en ese preciso momento el campo de la psicología se encontraba convulsionado por el agrietamiento del paradigma conductista, en buena medida debido a la embestida del naciente movimiento cognitivo. Señalemos, además, que el terremoto que conmovió al modelo conductista tuvo su epicentro en torno a los principios explicativos relativos a los procesos superiores del pensamiento y al papel del lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto Beck como Ellis relevaron la importancia de las creencias como factores primordiales en la génesis de los procesos disfuncionales y sostuvieron que las mismas eran responsables de las perturbaciones emocionales que aquejaban a los pacientes. El prototipo quedó planteado de manera sucinta en la siguiente ecuación: la presencia de ciertas creencias erróneas es responsable de las perturbaciones afectivas; por lo tanto, la terapia debe procurar la modificación de esas creencias. La manera de lograrlo estaba centrada en combatir los pensamientos automáticos que sostenían aquellas creencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En dicho planteo se resumen con claridad las dos fuentes de inspiración de dicha psicoterapia: enfocar el objetivo de la terapia en relación con los procesos centrales de la organización cognitiva (las creencias) y operar sobre ellas con el programa de la terapia de conducta como principio rector del cambio. La nueva propuesta terapéutica reunía así, en una extraña síntesis, lo nuevo y lo viejo de la teoría psicológica, combinando elementos que esgrimían el paradigma emergente de la ciencia cognitiva, mientras conservaban el modo de intervención de la modificación del comportamiento como plan estratégico para favorecer el cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enfocada a la distancia, con cuarenta años transcurridos desde entonces, la solución que se propuso tuvo bastante lógica. Sobre todo resulta evidente visto desde hoy, que aquellos pioneros no hubieran podido hacer una propuesta más nítidamente cognitiva, pues esa naciente corriente de pensamiento se encontraba en una etapa tan preliminar que no ofrecía las herramientas teóricas necesarias para sostener de manera consistente un programa terapéutico. Los primeros autores de la T.C. no pudieron ser más cognitivos debido a que, en ese momento, esa nueva teoría recién comenzaba a tomar forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo ese proceso no fue lineal. Durante años hubo importantes tensiones, lo que se ponía de manifiesto en la hostilidad con que muchos de los representantes más radicales de la terapia de conducta se oponían a las nuevas propuestas terapéuticas. Un ejemplo prototípico fue el de Eysenck quien combatió duramente desde su trabcajo en el Maudsley Hospital, la T.C. como una variante de la terapia tradicional, sin sustento científico sólido e inundada por metáforas idealistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se llegó de aquellas primeras contiendas a la actual situación donde conviven tantas variantes técnicas, operacional e incluso epistemológicamente diferentes de T.C:? La evolución muestra algunos hitos que facilitan en gran medida la comprensión de dicho proceso. Un primer peldaño fue la presentación de la teoría del aprendizaje social de Bandura. En la relevancia que le otorgaba al aprendizaje vicario y a los procesos de autoeficacia, Bandura abrió un rumbo en la naciente psicología cognitiva que colocaba los fenómenos interpersonales en el centro de la escena. Uno de sus discípulos, Mahoney, evolucionaría desde ese punto de mira hacia una reelaboración que acercaría la T.C. a un modelo comprensivo de la mente. Desde entonces, se abriría una brecha en el movimiento cognitivo entre un enfoque racionalista y otro constructivista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hecho de gran importancia que brindó fuerza a la renovación iniciada por Mahoney fueron los desarrollos conexionistas y la formulación de la segunda revolución cognitiva que otorgó un papel relevante a la función emergente de la conciencia. Esto lo colocaba en el polo opuesto de las preocupaciones comportamentales. Sus ideas habrían de confluir con las de otros autores como Neimeyer y Feixas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia mediados de la década del 80, esta división se ahonda con la aparición de Guidano quien formula un planteo teórico basado en una concepción de constructivismo radical. La publicación del texto que escribiera junto a Liotti, rebatiendo la idea clásica de la primacía de los procesos racionales sobre los emocionales, abrió una brecha en el campo de la nueva psicoterapia. La terapia cognitiva posracionalista, como la denominó, era una propuesta que marcaba una clara ruptura respecto de los modelos cognitivo-comportamentales. Su disputa con los autores clásicos, como por ejemplo con Ellis, llevaron la situación a un punto en que no había aparentemente retorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la T.C. probó ser, en su desarrollo, un enfoque terapéutico que posee un enorme potencial integrador. En realidad, visto a la distancia, todo lo que el movimiento cognitivo intentó fue, en alguna medida, ofrecer una alternativa para consolidar la integración de la psicoterapia, un objetivo que estaba adquiriendo importancia desde los años 50. Recordemos que la famosa obra de Dollard y Miller que intentaba articular el pensamiento freudiano con el modelo conductista fue publicada en 1950 y que uno de sus discípulos más conspicuos, Paul Wacthel, se habría de convertir con su teoría de los procesos cíclicos en uno de los pensadores que dio forma más acabada a un modelo de integración de aquellos enfoques. La evolución posterior de Wachtel y sus seguidores se canalizó frontalmente en la aparición de la Sociedad para la Exploración e Integración de la psicoterapia, dentro del cual, la T.C. pasaría a cumplir un papel primordial hasta el día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos años el éxito de la T.C. condujo a la aparición de propuestas cada vez más variadas y las aplicaciones se diversificaran progresivamente. Junto a ello, la brecha entre los extremos empezó a poblarse con variantes y propuestas que fueron rellenando el vacío. Mientras ello iba ocurriendo, los autores clásicos fueron aceptando progresivamente la importancia del papel constructivo de la experiencia como factor constitutivo de la organización personal. Y muchos de los representantes más radicales del constructivismo fueron relativizando sus posiciones. Así llegamos a la situación actual donde existe un ambiente propicio para el debate en común y donde las diferentes corrientes buscan una convergencia como quedó demostrado en el programa del reciente Congreso Internacional de Terapia Cognitiva celebrado en Gotemburgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este afán de integración, la T.C. ha dado lugar a la aparición de modelos combinados con otros enfoques terapéuticos, como las terapias psicodinámicas, sistémicas y existenciales. Las técnicas que suelen emplear los terapeutas cognitivos muestran un abanico sorprendentemente amplio. No solamente utilizan técnicas cognitivas puras, sino que recuren a procedimientos provenientes de otros enfoques. Y esto, aunque es privativo de este modelo, resulta particularmente significativo en este caso, pues las técnicas cognitivas ocupan un lugar relativamente pobre en el contexto de los procedimientos. Todo esto conduce a la pertinencia de la pregunta: ¿qué tiene de cognitiva la T.C.?, seguida de ¿cuán cognitivo es el enfoque que utiliza cada terapeuta que se da en llamar cognitivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los elementos más característicos que se encuentran en todas las terapias cognitivas pueden sintetizarse en un puñado de instrumentos conceptuales, de los que derivan una serie de principios estratégicos bien definidos. Esos elementos son: a) el análisis representacional de los fenómenos mentales, b) el abordaje procesal de los fenómenos disfuncionales (psicopatología), c) el papel central que ocupan algunos instrumentos conceptuales de la psicología cognitiva como esquemas, atribuciones, d) el lugar central del sujeto y de los procesos mediadores a la hora de entender y maniobrar con las perturbaciones psíquicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una terapia merece ser considerada cognitiva en la medida en que deja de lado el análisis de los fenómenos psíquicos en términos de pura objetividad y accede a examinarlos como mecanismos representacionales de la mente. Por supuesto, sabemos que existe en la teoría de las representaciones un abanico de interpretaciones posibles y los distintos modelos de T.C. pueden variar de acuerdo con ello, pero todos comparten la perspectiva general de considerar los actos psíquicos como una tarea representacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La psicopatología como territorio para investigar la naturaleza y el curso de los fenómenos disfuncionales abandona en el modelo cognitivo el enfoque clásico de estudiar las funciones a través de los contenidos y lo reemplaza por un examen de la actividad mental como un proceso dinámico. Toda terapia cognitiva considera, en ese sentido, que todo ciclo disfuncional es el resultado de tres series complementarias de acción: la vulnerabilidad a contraer una perturbación, la existencia de factores desencadenantes y el poder reforzador de agentes de mantenimiento que ayudan a consolidar la existencia de círculos viciosos por los que la persona que presenta un trastorno tiende a persistir en ese ciclo a menos que aparezca una alternativa para el modo habitual de procesar la información disponible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien la representación es el elemento básico que constituye la actividad mental, toda terapia cognitiva recoge la teoría de los esquemas que tiene antecedentes tan remotos como las formulaciones de Bartlett en la década de 1930. En el modelo cognitivo todas las representaciones cumplen su papel de permitir procesar la información en la medida en que están articuladas, al modo de un lenguaje, en torno de esquemas que sirven, precisamente, para organizar la experiencia. Dichos esquemas están organizados en torno a dos series, una de carácter horizontal que describe la presencia de esquemas más periféricos hasta otros más centrales, como las creencias o las ideas nucleares. Otra serie se constituye evolutivamente y en ella están organizados los esquemas en niveles de mayor a menor profundidad, en función del momento relativo de su formación. Los más primarios, los más antiguos, son al mismo tiempo los más crónicos y los más resistentes al cambio. Esos son los que están fuertemente involucrados en trastornos como los que afectan la personalidad, mientras que los más superficiales aparecen de manera regular en aquellas perturbaciones más localizadas como algunos trastornos de ansiedad y del estado del ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los esquemas que explican los ciclos disfuncionales son, de acuerdo con la definición de Crocker “estructuras de conocimiento abstractas o genéricas, almacenadas en la memoria, que especifican las características definitorias y los atributos más relevantes del campo de acción de algunos estímulos así como las interrelaciones entre dichos atributos”. Los esquemas responden pues a la organización de la memoria y están estructurados en torno a las hipótesis con que cada persona intenta explicar su manera de organizar la experiencia. Los seres humanos no podemos dejar de explicar lo que nos ocurre, sea de manera conciente o no. Todo lo que nos ocurre, sea algo funcional o disfuncional, necesitamos explicarlo de algún modo. De allí, el papel central que ocupan las atribuciones en el diseño terapéutico. La teoría de la atribución, originariamente ligada a la esfera social de la psicología ha penetrado fuertemente en el campo de la terapia psicológica. Toda psicoterapia supone promover procesos de cambio y ello implica tener en cuenta el modo en que cada paciente atribuye su malestar, pues en esa explicación que le otorga a su perturbación se apoyan las resistencias que dificultan los procesos de cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, es fundamental señalar que toda T.C. es una manera de pensar la psicoterapia desde la perspectiva de la intersubjetividad. Dado el papel central de los factores mediadores y siendo que todo análisis cognitivo de la realidad está enmarcado en una teoría de la mente, el paciente es el agente central del proceso terapéutico y en él residen las posibilidades últimas para promover los cambios necesarios. Beck definió la nueva terapia como un método socrático y todo terapeuta cognitivo se espera que opere como un interlocutor en un proceso que debe guiarse por las posibilidades contenidos en el universo mental del paciente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-4353250373355804208?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/4353250373355804208/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=4353250373355804208' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/4353250373355804208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/4353250373355804208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/que-tiene-de-cognitiva-la-terapia.html' title='¿Qué tiene de cognitiva la Terapia Cognitiva?'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1762339257304249183</id><published>2008-12-27T03:38:00.001-02:00</published><updated>2008-12-27T03:40:29.051-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Logicismo y naturalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Inteligencia artificial'/><title type='text'>Relación entre ciencias formales y psicología cognitiva</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si observamos el desarrollo de la Psicología Cognitiva en los últimos treinta años vemos que, mientras la primera etapa estuvo caracterizada por una actitud de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;importación &lt;/span&gt;de los sistemas notacionales de las ciencias formales por parte de los psicólogos cognitivos, la más reciente empieza a definirse por el hecho de que es la propia Psicología Cognitiva la que exige de los lógicos, los matemáticos, los lingüistas y los teóricos de la inteligencia artificial el desarrollo de formalizaciones asimilables a la naturaleza real de los procesos y representaciones del conocimiento: los marcos, guiones y esquemas, los conjuntos borrosos y las formalizaciones lingüisticas de fuerte impregnación semántica o pragmática (como las gramáticas de casos o las que asignan un papel central al componente léxico) se han convertido progresivamente en nociones de uso muy común en las ciencias formales. El ideal logicista de las ciencias formales está siendo completado (cuando no sustituido) por una aspiración más "naturalista", condicionada en gran parte por el fuerte desarrollo y la influencia de la Psicología del conocimiento, y por las exigencias de la inteligencia artificial, que llevan a la búsqueda de sistemas de representación de aquellas funciones en que la versatilidad, rapidez, "inteligencia" de los sistemas naturales sigue siendo muy superior a las que tienen los sistemas artificiales de procesamiento de la información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Rivière, A. (1990) El sujeto de la Psicología Cognitiva. Madrid: Alianza. Cap. 1. El concepto de Psicología Cognitiva. Pp. 19-32.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1762339257304249183?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1762339257304249183/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1762339257304249183' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1762339257304249183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1762339257304249183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/relacion-entre-ciencias-formales-y.html' title='Relación entre ciencias formales y psicología cognitiva'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-2313148730493094929</id><published>2008-12-27T03:33:00.003-02:00</published><updated>2008-12-27T03:37:19.869-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sujeto cognitivo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Logicismo y naturalismo'/><title type='text'>Evolución del sujeto cognitivo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es cierto que el "compromiso histórico" de la psicología cognitiva con las formalizaciones lógicas, matemáticas y gramaticales ha tenido un coste que iba más allá del puro uso instrumental de tales formalismos para expresar realidades psicológicas, desde el momento en que llevó a una "imagen logicista" del sujeto: un sujeto que, para hablar o comprender emplearía sus conocimientos tácitos de las reglas morfo-sintácticas de la gramática generativo-transformacional (Miller y McKean, 1964; Savin y Perchonock, 1965; Mehler, 1963; McMahon, 1963; Slobin, 1966; Gough, 1965, 1966, etc.) , cuya evolución cognitiva podría describirse en términos de estructuras cada vez más poderosas y reversibles, que le acercarían progresivamente a un "modelo final" de sujeto competente en esquemas de inferencia definidos por la lógica de clases, proposiciones y relaciones (Inhelder y Piaget, 1955), un procesador óptimo de la información (Levine 1966, 1969, 1975), que construiría "conceptos limpios", semejantes a las clases lógicas, mediantes estrategias activas de formación y comprobación de hipótesis (Bruner, Goodnow y Austin, 1956), y realizaría operaciones lógicas sobre la información al razonar (Hunter, 1957), un sujeto que ajustaría sus juicios de semejanza al modelo métricos euclidiano (Atneave, 1950; Torgerston, 1965; Shepard, 1962) y sus predicciones intuitivas a las leyes bayesianas del cálculo de probabilidad (Edwards, 1968; Peterson y Beach, 1967), etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos años, ese sujeto ha cambiado tanto que resulta prácticamente irreconocible: las estructuras con que produce y comprende el lenguaje están agujereadas de difusas influencias semánticas y pragmáticas (Clark y Clark, 1977), su competencia final en el manejo de tareas lógicas es más bien limitada y específica de ciertos campos (Wason, 1966, 1968), sus categorías difusas y de limites imprecisos (Rosch, 1978), su razonamiento frecuentemente alógico (Evans, 1972) y guiado por "modelos mentales" más que por reglas formales (Johnson-Laird, 1983), y sus estimaciones de semejanzas y predicciones intuitivas están influidas por sesgos irrepresentables en la métrica euclidiana o el cálculo de probabilidades (Tversky, 1977; Kahneman y Tversy, 1973).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que ha crecido, el sujeto de la Psicología Cognitiva se ha hecho menos lógico, más dificil de formalizar, quizá más impredictible y divertido también. Si el interés fundamental de los psicólogos cognitivos de la primera generación parecía residir en demostrar a toda costa la lógica seriedad formal de las competencias cognitivas de su sujeto, el interés de los psicólogos de la segunda generación parece residir, en gran parte, en mostrar sus sorprendentes limitaciones y sesgos, las deformaciones (en un sentido muy literal, de divergencia con respecto a las formas pretendidamente normales) con que procesa la información del medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir se ha pasado a un orden quizá más vinculado a la "racionalidad biológica" que a la racionalidad lógica. El problema que se plantea, entonces, no es el de la afirmación de la influencia de las formas internas, sino más bien el de los límites de la formalización, y el de la utilidad de los formalismos lógicos, lingüísticos, computacionales, etc., para expresar las funciones reales del conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Rivière, A. (1990) El sujeto de la Psicología Cognitiva. Madrid: Alianza. Cap. 1. El concepto de Psicología Cognitiva. Pp. 19-32.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-2313148730493094929?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/2313148730493094929/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=2313148730493094929' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2313148730493094929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/2313148730493094929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/evolucion-del-sujeto-cognitivo.html' title='Evolución del sujeto cognitivo'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-7883574697679750008</id><published>2008-12-27T03:28:00.003-02:00</published><updated>2008-12-27T03:31:13.279-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Limitaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Logicismo y naturalismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Formas y contenidos'/><title type='text'>Limitaciones de la psicología cognitiva</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, debemos destacar el hecho de que los distintos subparadigmas de nuestra ciencia se han caracterizado, realmente, por un compromiso con las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;formas&lt;/span&gt; y han tendido a dejar de lado los problemas más relacionados con los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;contenidos&lt;/span&gt; del conocimiento. Solo recientemente se atisban signos de un mayor interés por los contenidos, que resulta necesario para ofrecer una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;perspectiva contextual&lt;/span&gt; de las funciones de conocimiento, y para comprender su función adaptativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, tales formas han tendido históricamente a identificarse con formalizaciones importadas de la lógica, las matemáticas, la inteligencia artificial o la gramática, configurando lo que De Vega ha denominado "metapostulado logicista" de la Psicología Cognitiva, que establece que "las representaciones y/o procesos mentales humanos son isomórfos con respecto al sistema de reglas formales lógico o matemático".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Rivière, A. (1990) El sujeto de la Psicología Cognitiva. Madrid: Alianza. Cap. 1. El concepto de Psicología Cognitiva. Pp. 19-32.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-7883574697679750008?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/7883574697679750008/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=7883574697679750008' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/7883574697679750008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/7883574697679750008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/limitaciones-de-la-psicologia-cognitiva.html' title='Limitaciones de la psicología cognitiva'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-8950176251743070585</id><published>2008-12-27T03:16:00.004-02:00</published><updated>2008-12-27T03:23:11.021-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Definición de lo cognitivo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conductismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Representación mental'/><title type='text'>¿Qué es lo cognitivo?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La psicología cognitiva intenta superar las limitaciones del programa conductista (Estímulo-Respuesta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Entre E-R se intercala un conjunto de procesos hipoteticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Esos procesos aplican operaciones de transformación a informaciones de entrada y generan información de salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Esos procesos están organizados según una arquitectura que debe dilucidarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) Dichos procesos están organizados en niveles de tratamiento y son función de la naturaleza y de la forma de las informaciones recibidas así como de la naturaleza de las operaciones que realizan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esquema quedaría así: R=f(SxM) donde M es Representación mental (información específica transmitida por el sistema psicológico).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cognitivo es el conjunto de fenómenos resultantes de la codificación, el almacenamiento y de la manipulación de la información por obra del sistema nervioso central. La psicologia cognitiva estudia precisamente esos procesos y sus productos en la medida en que éstos dan sentido a la conducta observada: la psicología cognitiva es la lógica de la psicología de la conducta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material de consulta:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Tiberghien, G. (1993) ¿Qué es lo cognitivo?. En P. Engel (Comp.) &lt;i style=""&gt;Psicología ordinaria y Ciencias Cognitivas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;(pp. 221-231). Barcelona: Gedisa.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-8950176251743070585?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/8950176251743070585/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=8950176251743070585' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/8950176251743070585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/8950176251743070585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/12/que-es-lo-cognitivo.html' title='¿Qué es lo cognitivo?'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-885145509041111725</id><published>2008-09-18T04:33:00.003-03:00</published><updated>2008-12-27T05:14:08.647-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Asesoramiento filosófico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Philosophical Counselling'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Orientación filosófica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Self-improvement'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Filosofía de la mente'/><title type='text'>Introducción al asesoramiento y la orientación filosófica</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Resumen: La orientación y asesoramiento filosófico es un campo de aplicación  emergente  de la filosofía que hace uso de la historia de la misma para mejorar la vida de las personas a través del diálogo con un orientador. Hay una superposición casi total de pertinencias profesionales con la psicología, la cual es acompañada por una visión negativa con el objetivo de deslegitimarla. Existen similitudes metodológicas entre ambas en la línea de la orientación racional. La novedad (y exclusividad) de este campo es aportada por la línea de trabajo denominada “filosofía como camino de vida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Problema. Estado de la cuestión.&lt;br /&gt;Se intenta abordar la singularidad del fenómeno que titula el trabajo. Cabe destacar la falta de material disponible acerca del tema debido a su carácter novedoso. Recién en el año 1996 se celebró el primer congreso internacional de filosofía aplicada. En el año 2006 en Sevilla se produjo el primer congreso hispanoparlante (octavo de orden internacional), recientemente en el mes de julio (del 16 al 19) del corriente año han realizado en la ciudad de Carloforte, Italia el noveno congreso internacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Objetivo general: Describir de forma general las principales características de la orientación y asesoramiento filosófico.&lt;br /&gt;Objetivos específicos: Describir la relación de este campo con la psicología (similitudes y diferencias). Rastrear las principales líneas filosóficas que influyen en la práctica de orientación. Detectar las líneas de trabajo en la orientación filosófica y describirlas someramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: Debido a la novedad que implica este fenómeno es que el presente artículo es sólo una breve reseña de un emergente campo disciplinar cuyo material fue provisto principalmente por el libro de José Barrientos Rastrojo de título homónimo al del trabajo, así como de los sitios de internet personales de los principales representantes de la orientación y asesoramiento filosófico que este autor analiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desarrollo:&lt;br /&gt;1.- Introducción:&lt;br /&gt;Una concisa definición de la actividad la provee Peter Raabe: la orientación y asesoramiento filosófico (de aquí en más OAF) consiste en “un diálogo de colaboración creativo entre dos individuos -uno (el orientador) que se ha entrenado en la historia y la práctica de la filosofía- y otro (el cliente) que desea trabajar para mejorar su propia vida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de un campo disciplinar reciente -data del último tercio del siglo pasado- que adscribe a una versión socrática-helénica de la filosofía, es decir, una filosofía que habría tenido su edad de oro en el mundo antiguo en el cual era considerada una terapia del alma. Luego habrían sobrevenido etapas más oscuras en que la filosofía fue cortesana de la religión y más recientemente (a partir de Descartes) se ocupó de construir palacios de complejidad teórica y “juegos de mente” analíticos. En suma, se alejó de su origen y objetivo originales: su aplicación en la vida cotidiana, su relación con la sabiduría. La filosofía como arte de vivir la vida. Esta versión de la filosofía (que destaca la sabiduría) está más relacionada con la comprensión existencial, con sentir la vida y se opone a una versión más académica, intelectualista (que se ocupa exclusivamente de cuestiones abstractas, es tremendamente erudita y está alejada del marco general de la vida cotidiana).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El modelo de la versión de la filosofía como arte de vivir la vida es Sócrates, de quien se destaca que “(...) lejos de crear teorías o escribir, animaba a sus ciudadanos a examinar sus propias existencias. Extraer la verdad contenida desde la, maltraída históricamente, doxa de sus conciudadanos.” Además su mayéutica (o diálogo socrático) es una de las herramientas más importantes de los orientadores filosóficos a la hora de trabajar con sus clientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- Relaciones con la Psicología&lt;br /&gt;Sus pretensiones en torno a la psicología son amplias: tratan dilemas existenciales, adicciones de todo tipo, pacientes de enfermedades terminales, suicidas en potencia, pacientes con sintomatologías  definidas según los patrones del DSM, presos, depresión, etc. Incluso uno de ellos (Lou Marinoff) ha conseguido el aval legal para continuar su trabajo con suicidas potenciales en la ciudad de New York, EEUU, lo cual sienta un importante precedente. El resultado es una superposición casi total con los ámbitos de aplicación y pertinencias profesionales de los psicólogos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La OAF se hace eco de la corriente antipsiquiatrica y emprende una dura crítica a la psicología. Para la OAF el cliente no puede ser clasificado y por ende se aleja de las categorías básicas del modelo médico: salud o enfermedad. La psicología sería una disciplina al servicio del poder. El diagnóstico es estigmatizador. La enfermedad mental aparece como elemento de coacción y normalización. No habría casos clínicos sino personas con su personal forma de entender la vida. Schlomit Schuster parece resumir la ubicación diferencial de la OAF con respecto a la psicología de la siguiente manera: la OAF no es una terapia alternativa, sino una alternativa a las terapias. Aseguran que cada individuo humano es único y es imposible reducir su vida a una aplicación particular de una teoría general (por más compleja y amplia que esta sea).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lou Marinoff autor de Más Platón y menos Prozac, posee una postura que colabora de forma clara en la división de aguas entre psicología y OAF. Para él, existen malestares (de carácter filosófico) y trastornos (de carácter psíquico). Normalmente se trata a los malestares como si fueran trastornos, pero sólo una pequeña porción de aquellos evolucionan hacia un estadio que permite identificarlos como trastornos. La OAF, sería así, una terapia para sanos. Si bien no hay acuerdo entre los orientadores a la hora de determinar si la OAF se trata o no de una terapia, la distinción de Marinoff es bastante útil para observar la posición estratégica que toma la OAF en relación a la psicología. Se trata del pasaje de una percepción del sufrimiento mental humano de un modelo anticuado basado en la enfermedad a uno existencial y filosófico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Las dos lineas de trabajo de la OAF&lt;br /&gt;Ambas pueden darse en sucesión en cualquier orden o en forma independiente una de la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.1.- Orientación racional.&lt;br /&gt;En esta línea el final del trabajo filosófico se da con la resolución del conflicto o problema motivo de la consulta inicial. Consta de dos fases fundamentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera es la deconstrucción del problema, para el cuál se utilizan diálogos socráticos y se propende a la transmisión de habilidades de pensamiento crítico. Se analizan posibles falacias argumentales en el discurso del cliente, así como también asunciones que subyacen a los argumentos, inconsistencias (o disfuncionalidades) en el sistema de creencias o valores, pensamientos automáticos, etc. En suma, un análisis lógico de los conflictos, su elucidación racional. Se trata entonces con razones, argumentos, creencias y valores, no con síntomas, síndromes ni diagnósticos. El pensamiento crítico además colabora en el desarrollo de emociones acorde a la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propuesta y decisión echa mano de las habilidades de pensamiento creativo y de decisión. Se aplica principalmente a dos tipos generales de problemática, el dilema ético (en el cual hay varias opciones y se debe decidir un curso de acción) y conflictos que conocen su fin gracias a la emergencia de un nuevo sistema de creencias y/o valores, posibilitando así la salida de una situación dolorosa permitiendo que la vida valga la pena ser vivida nuevamente. Un ejemplo de método que permite la salida de un dilema ético pertenece a Lou Marinoff y asegura que la opción elegida sea la mejor disponible (pero no su éxito), de esta manera pase lo que pase, el cliente no tendrá nada que echarse en cara en caso de fracasar. Por el lado del conflicto soluble a través del reordenamiento del sistema de creencias y/o valores tenemos como ejemplo el método RSVP (Protocolo de Valores Subjetivos Refinados) de selección de valores de Tim LeBon. El mismo permite generar una lista de valores para dotar de sentido a nuestra vida. Se trata del don de forjar la poiesis de nuevas realidades desde la planicie de la realidad angostada, posibilidades novedosas que ayudarán a abrirse más allá del problema. Cuando el cliente llega a la consulta cree que su visión de la realidad es la única posible (se encuentra encarcelado en la misma). El filósofo ha de ayudarle a abrirse a otras, a comprender la complejidad de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.2.- La filosofía como camino de vida.&lt;br /&gt;En esta línea de trabajo no hay final preestablecido. Nos impulsa al enriquecimiento personal sin descanso. En la primer línea primaba la razón. La orientación racional es una línea de trabajo compartida con la psicología: similar a lo que se realiza en las terapias cognitiva-constructivista e incluso algunas existencialistas. En esta segunda línea primará el espíritu y es un camino exclusivo de la filosofía (sus pretensiones exceden a las de la psicología). La OAF aparece aquí como una actividad artística, que dotara al cliente de las herramientas necesarias para que este convierta su vida en una obra de arte. El ideal lo constituye el sabio heleno, que con su flexibilidad es capaz de modificar según lo requiera la situación las propias convicciones y puntos de vista. La filosofía daría la virtud. Una vida filosófica es una vida examinada en la cual nos hacemos conscientes de quienes somos y lo que hacemos, comprendemos lo que nos rodea y nos proponemos alcanzar un máximo de autonomía personal para poder ser más poderosos que cualquier creencia que podamos mantener. Nos ayuda a hacernos cargo de nosotros mismos. Ran Lahav resume la búsqueda de la sabiduría en tres características: amplitud (disponer de un espectro amplio de perspectivas), profundidad (ser consciente de verdades que subyacen a la superficie de la vida y lenguaje) y crítica (supone un constante cuestionamiento de lo que se muestra). Se desborda la capacidad de actuación de la psicología. Es un ascenso espiritual. Una fase de trascendencia de los problemas, presupone una concepción estética de la vida; la palabra clave es belleza (al convertir la vida en una obra de arte). El sabio además de ser sabio es feliz, o mejor aún, es feliz porque es sabio. Nos da el placer silencioso de ser nosotros mismos. Si hay alguna regla en la dirección del sabio sería esta: vivir de modo en que podamos mostrar la propia vida a todos. Schlomit Schuster lo resume magistralmente: “Como Descartes podría haber escrito: 'Yo pienso luego yo me encuentro bien' ”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los criterios de éxito de la consulta son la felicidad (y el no sufrimiento) y la razonabilidad (y autenticidad). La felicidad es lo que persigue todo hombre desde que nace, es lo que desea el cliente que va a entrar en la consulta (eso y la ausencia de sufrimiento o malestares que lo corroen). La razonabilidad apunta a una razón abierta por la poiesis a lo dado y lo que está por darse. Por lo que no sólo se irán modificando sus contenidos sino el propio criterio para dictaminar si algo ha de estar dentro de ella o no. Se integra en la razonabilidad todas aquellas habilidades y técnicas de pensamiento crítico y creativo que puedan resultar útiles para estos objetivos. Se aboga por una postura “personal” y “de interés particular”. En conclusión, el resultado global es una vida razonablemente feliz, abierta ante la novedad con ilusión y plena de sentido debido a esta no clausura de la misma. En todos los casos el filósofo se adaptará al cliente y a las sendas de su pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- Los usos de la filosofía por parte de la OAF&lt;br /&gt;Son varios. Schlomit Schuster desarrolla el psicoanálisis filosófico, un género de ficción autobiográfico en el que se intenta recuperar la manera de vivir y pensar de los grandes nombres de la filosofía. A la manera de las vidas de los santos para la iglesia católica, se trata de relatos de hombres ejemplares con la esperanza de inspirar a la humanidad a vivir una mejor vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También hay un uso al servicio de la legitimación de la filosofía a partir del descrédito de la psicología. Los autores  utilizados (agrupados por el autor en la corriente antipsiquiátrica) son principalmente dos. Por un lado, el Thomas Szasz de El mito de la enfermedad mental y el Michel Foucault de Historia de la locura y Enfermedad mental y personalidad. Las conclusiones extraidas de estos autores se han vertido anteriormente en el segundo apartado del presente desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los autores más utilizados pertenecen a la escuela estóica: Marco Aurelio, Séneca, Epícteto, etc. Autores que les permiten subrayar la utilidad práctica de la filosofía. Filósofos que pensaron el dolor y configuraron formas de enfrentar al sufrimiento a través de un elemento liberador: la razón. La premisa básica es que los pensamientos y creencias controlan los sentimientos. Aunque muchas veces esto es ampliado por algunos autores, por ejemplo por Roxana Kreimer que piensa que los sentimientos también pueden influir en la esfera racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha relacionado fuertemente además con tres corrientes filosóficas que aportan elementos para el trabajo en la consulta: fenomenología, hermenéutica y teoría crítica.  La fenomenología se atiene a lo que trae el cliente en el aquí y ahora. El texto de la hermenéutica en la orientación filosófica es el cliente y supone una constante reinterpretación de la existencia, incluido seguir buscando soluciones a los problemas que se han resuelto para mejorarlas. La teoría crítica colabora no sólo para que el cliente sea crítico consigo mismo y la realidad, sino en tanto que sirve para establecer pautas de diálogo fructífero (en este sentido se sirven por ejemplo de la obra clásica de Habermas la Teoría de la Acción Comunicativa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra figura central de la que se sirven, pertenece a la psicología. Tim LeBon hace un interesante aporte al definir a la OAF como “el matrimonio exitoso entre el rigor socrático y el humanismo rogeriano”. Para LeBon Sócrates adolece de tres elementos que son centrales para la OAF: a)Autenticidad: Sócrates usa la ironía y esconde informaciones que conoce o intenciones en sus discursos. b)Empatía: Sócrates no está interesado en los sentimientos de la otra persona, sino en el concepto. No se pone en su piel. c)Respeto a la persona: Sócrates no respeta sino a la virtud y al concepto por encima de la persona. De esta manera LeBon nos entrega una versión menos romantizada del maestro de Platón al mismo tiempo que reconoce el valioso aporte de un autor ajeno a la filosofía. No por casualidad es que Tim LeBon es el autor más relacionado con las psicoterapias (sobretodo cognitivas) y el que propone los intercambios más interesantes entre ambas disciplinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;La orientación filosófica parece ser un campo propicio para el enriquecimiento interdisciplinario, siempre y cuando prevalezcan autores que propendan al diálogo e intercambio y no a la demonización de la ciencia psicológica. La OAF y la psicología pueden verse beneficiadas de los problemas y aciertos que se vayan describiendo de parte de ambas disciplinas ya que comparten gran cantidad de ámbitos de aplicación y pertinencias profesionales. Sería también interesante un estudio pormenorizado de las líneas más importantes de la OAF. Además es necesario instalar algunos temas polémicos para nuestra disciplina que son aceptados por gran parte de los orientadores filosóficos como lo es la utilización de biblioterapia (libros de autoayuda) como una herramienta más para mejorar la calidad de vida de los pacientes/orientados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía&lt;br /&gt;Rastrojo Barrientos, José (2005) Introducción al asesoramiento y la orientación filosófica, Santa Cruz de Tenerife, Ediciones Idea.&lt;br /&gt;Caro Gabalda, Isabel (compiladora) (1997) Manual de psicoterapias cognitivas, Barcelona, Paidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-885145509041111725?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/885145509041111725/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=885145509041111725' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/885145509041111725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/885145509041111725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2008/09/introduccion-al-asesoramiento-y-la.html' title='Introducción al asesoramiento y la orientación filosófica'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-3135105340046305644</id><published>2007-12-11T06:52:00.000-03:00</published><updated>2007-12-11T08:12:13.333-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>El papel de las creencias</title><content type='html'>A muchas de nuestras creencias las reconocemos sin dificultad. Son las que están vinculadas con nuestros ideales, con nuestras prácticas políticas o religiosas. Son también muchas de las que ordenan nuestras relaciones afectivas o nuestra sexualidad. Creemos que la bondad tendrá su premio, creemos en el valor de la felicidad o en el respeto a nuestro padres. Proclamamos esos valores e intentamos transmitirlos. Operan en nosotros de manera permanente y dirigen todos los niveles de nuestro comportamiento, incluyendo los más superficiales. Están pegadas a nuestra conducta como la piel a nuestro cuerpo. Suelen dirigir nuestros actos sin que seamos conscientes de ellos y sólo en algunas ocasiones estos mecanismos centrales de nuestra mente se hacen claramente manifiestos y podemos observarlos con nitidez. Ello ocurre cuando nos enfrentamos a situaciones de cambio intensas y dramáticas que nos obligan a una reacción importante en defensa de nuestro equilibrio personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no siempre son visibles, pues mientras cumplimos con nuestras rutinas cotidianas suelen permanecer en las sombras y resultan sólo observables para un experto. Con frecuencia, esos expertos se encuentran entre quienes forman parte de nuestro entorno inmediato (familiares, amigos, compañeros de tareas). Una pareja con mucha sensibilidad, un adolescente crítico o un compañero muy entusiasta suelen ser agudísimos observadores de nuestro comportamiento. Nosotros mismos aprendemos a examinar detalladamente el proceder de los demás, movidos por la necesidad de saber cómo manejarnos con ellos. Los terapeutas son expertos profesionales que realizan su tarea con gran precisión, llevados por el interés de ayudar a su paciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas no se relacionan, en general, con ese grado tan profundo de conocimiento mutuo. Pensemos por ejemplo en el comportamiento de nuestros vecinos. Después de compartir con ellos el edificio por algún tiempo, podremos reconocer muchas de sus conductas habituales: sus horarios, la manera de vestir y la forma de saludar de cada uno. Hablamos de la simpática señora del segundo o de la gritona del cuarto. Podremos inferir muchas cosas sobre esas vidas que transcurren frente a nosotros, pero no podremos deducir con certeza qué patrones guían la vida de esas personas. Para ello, necesitaríamos contar con muchos más elementos, afinar nuestras observaciones y tratar de descubrir los motivos que guían sus conductas. Normalmente no lo hacemos, a menos que tengamos un problema especial con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una situación más difícil se presenta cuando tenemos esa misma distancia con alguien que está cerca nuestro, con alguien que forma parte de nuestra esfera personal, de nuestro mundo íntimo. Muchos de los conflictos en nuestras relaciones se originan, precisamente, en ese conocimiento borroso que a veces tenemos la sensación de que no conocemos al otro o que él nos desconoce, experimentamos sorpresa, inquietud o dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También ocurre, muchas veces, que nos sentimos confundidos respecto de cuáles son nuestras propias creencias. Son algunas de las situaciones más difíciles de la vida, donde nos sentimos perdidos y en las que se pone en juego nuestra identidad. Algunos momentos vitales y algunas experiencias críticas facilitan esos episodios en los que no es posible permanecer por un tiempo prolongado. Es posible salir de ese estado reafirmando las creencias previas o haciendo emerger otras nuevas. En cualquier caso, la persona se sentirá fortalecida. Pero si no lo logra, su equilibrio emocional resultará muy perjudicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas creencias no están presentes desde el inicio de nuestra vida; son el resultado de un largo proceso evolutivo. En sus comienzos, nuestras acciones son dirigidas por mandatos que recibimos de nuestros mayores. A medida que transcurre nuestra vida tenemos diversas exigencias que cumplir o ciertas expectativas que realizar. Debemos crecer y aprender muchas cosas para desempeñar numerosos roles. Debemos comportarnos adecuadamente como integrantes de una sociedad y debemos actuar de acuerdo con una serie de normas que regulan la vida entre las personas. Sobre nosotros actúan en primer lugar las expectativas de nuestros padres y otros familiares. Luego las de nuestros docentes y compañeros y a medida que vamos creciendo se van agregando nuevas exigencias. Dicha situación se modifica paulatinamente y, poco a poco, vamos adoptando las formas que responden a nuestros estilos y necesidades hasta que logramos constituir nuestros propios esquemas. Comienzan su formación en la infancia y alcanzan su madurez entre el fin de la adolescencia y el comienzo de la juventud, aunque están expuestos a un proceso de permanente revisión a lo largo del resto de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos haciendo nuestro camino tratando de alcanzar los mayores logros posibles. En la medida que tenemos éxito, nos sentimos satisfechos. Cuando fracasamos nos enfrentamos al conflicto de decidir entre multiplicar nuestros esfuerzo por lograr lo que nos proponíamos o cambiar nuestras metas. Esto último suele ser bastante difícil de lograr, razón por la cual intentamos, con más frecuencia, el primer camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el individuo alcanza la adultez, siente la obligación de contar con sus propias metas e ideales. Este proceso de formación de los esquemas personales suele ser, a veces, muy trabajoso. Muchas personas fracasan en ese intento. Y muchas familias enfrentan a raíz de ello algunas de sus crisis más severas. En todos los casos, el futuro del individuo está sujeto su capacidad para manejar la realidad y satisfacer las expectativas que pesan sobre él. Manejar la realidad es algo fácil de decir pero muy difícil de precisar. En la terapia cognitiva se considera que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;una persona maneja la realidad &lt;/span&gt;cuando es capaz de crear un mundo propio y logra funcionar al mismo tiempo de manera adaptada y coherente con su entorno. Además, y sobre todas las cosas, cuando puede construir fuertemente una identidad que le permita ser él mismo y estar conectado con los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se forman las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;creencias?&lt;/span&gt; Son el resultado de la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;interpretación &lt;/span&gt;que vamos haciendo de los acontecimientos que vivimos y dependen, lógicamente, del grado de éxito o fracaso que experimentamos en nuestros emprendimientos. En su formación influye el grado de gratificación o frustración afectiva y material que recibimos, pero sobre todo, dependen de nuestro balance sobre el modo en que se cumplen nuestras aspiraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los aspectos más importantes para la psicoterapia es que estas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;creencias, &lt;/span&gt;que constituyen el aspecto más duro de nuestra mente son tanto las responsables de nuestros aciertos como de nuestros errores. Son un eje que nos orienta y puede conducirnos por un sendero favorable y productivo pero también puede inducirnos a cometer equivocaciones. Nuestra mente es responsable de cuanto hacemos, sea de algo constructivo como de algo que nos lleva a la perdición. Más adelante se explican las circunstancias en las que esto ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Terapia Cognitiva. Fernández Alvarez, H. En "El bienestar que buscamos. Tres enfoques terapéuticos, págs. 197-201, AH Editores, Buenos Aires, 1999. (en impresiones)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-3135105340046305644?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/3135105340046305644/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=3135105340046305644' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/3135105340046305644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/3135105340046305644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/12/el-papel-de-las-creencias.html' title='El papel de las creencias'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-5727938291462328759</id><published>2007-10-24T15:28:00.000-03:00</published><updated>2007-10-24T15:42:14.564-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Estadio de mantenimiento</title><content type='html'>El mantenimiento es el estadio en el cual las personas trabajan la consolidación de las ganancias que han conseguido durante la acción con el fin de evitar los riesgos de la recaída. En el modelo transteórico, el mantenimiento empieza después de seis meses de acción concertada. Generalmente se consideraba que el mantenimiento era un estadio estable en el que la gente no tiene que trabajar para cambiar. Ahora se sabe que las personas continúan aplicando procesos particulares de cambios, tales como el contracondicionamiento y el control de estímulos para evitar las recaídas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto tiempo dura el mantenimiento? Para algunos problemas, como la obesidad, puede ser toda la vida. Para otros problemas, como el alcoholismo, el tabaquismo, y ciertos trastornos de ansiedad y humor, los problemas se pueden terminar definitivamente y no tener que hacer nada para prevenir la recaída.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El criterio que utilizamos para determinar la terminación es el momento en que las personas logran la máxima auto-eficacia o confianza y la mínima tentación de volver a reproducir las conductas problemáticas en cualquier situación considerada de peligro. Muchos fumadores llegan al punto de no experimentar ningún deseo de fumar, están totalmente seguros de que nunca volverán a fumar y manifiestan no tener que hacer nada para evitar fumar. ¿Cuánto tiempo se necesita para completar el estadio de mantenimiento? Se pensaba qué, normalmente, un fumador después de doce meses de abstinencia continuada se podía ir a casa tranquilo. Ahora sabemos que incluso después de un año de no haber fumado ni un cigarrillo, el 37% de la gente recae y vuelve a fumar regularmente durante toda la vida. Después de cinco años de abstinencia continuada, los riesgos de recaída descienden al 7% (U.S Department of Health and Human Services, 1990). Por eso, el mantenimiento puede durar de seis meses a cinco años después de haber iniciado la acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;¿Por qué no se mueven los continentes? ¿Por qué no cambian las personas? Prochaska, J. O. y Prochaska, J.M. Revista de Psicoterapia, Vol XII, Nº 46-47, pp. 27-28, 2001.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-5727938291462328759?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/5727938291462328759/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=5727938291462328759' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/5727938291462328759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/5727938291462328759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/10/estadio-de-mantenimiento.html' title='Estadio de mantenimiento'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1778974286746974319</id><published>2007-10-14T15:22:00.000-03:00</published><updated>2007-10-21T13:25:31.141-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Autoayuda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Self-improvement'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Pensar y no actuar: Los contempladores</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La contemplación es un estadio en el cual se intenta cambiar los problemas en un futuro previsible, generalmente en seis meses. La auto eficacia o confianza respecto a lo que pueden cambiar es significativamente mucho más elevada que la de los precontempladores. Aunque los contempladores intentan cambiar y tienen confianza en que pueden haceerlo, muchos no cambian. Por ejemplo, una muestra de 800 fumadores que se encontraban en el estadio de contemplación manifestaron que estaban intentando seriamente dejar de fumar en un plazo de seis meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no cambian los contempladores? Generalmente, los contempladores evalúan los pros de su problema igual que los contras. Por eso, aunque son más conscientes o admiten más los aspectos negativos de su comportamiento que los precontempladores, los contempladores se muestran ambivalentes con respecto al cambio. Dudan de que los beneficios del cambio tengan más peso que los costes. Y la regla en el estadio de contemplación es: "si dudas, no cambies".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada la intensa ambivalencia que caracteriza la contemplación, generalmente terminan no deseando el cambio. Al menos no quieren cambiar lo suficiente como para arriesgarse a iniciar la cción y dejar los beneficios inmediaros de su conducta problemática. Generalmente siguen pensando que quieren cambiar, que algún día emprenderán la acción. Aquellos que piensan en lugar de actuar reciben el nombre de contempladores crónicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;¿Por qué no se mueven los continentes? ¿Por qué no cambian las personas? Prochaska, J. O. y Prochaska, J.M. Revista de Psicoterapia, Vol XII, Nº 46-47, p. 24, 2001.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1778974286746974319?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1778974286746974319/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1778974286746974319' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1778974286746974319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1778974286746974319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/10/pensar-y-no-actuar-los-contempladores.html' title='Pensar y no actuar: Los contempladores'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-6499285665464579753</id><published>2007-09-25T11:14:00.000-03:00</published><updated>2007-09-25T11:27:31.039-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Millon'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Papel de la personalidad en los trastornos isquémicos-cardiovasculares en Mar del Plata, Argentina</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;Sanchez, R. (2006). Parte VI (y final) del artículo: "El papel de la personalidad en los trastornos isquémicos-cardiovasculares" En Factores psicológicos y trastornos isquémicos cardiovasculares. Urquijo, S. (comp). Editorial UNMdP, Mar del Plata (en prensa).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;IV.III. Consideraciones finales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Millon sostiene que el desarrollo consistente de una teoría es el requisito necesario para poder entender a la personalidad (Millon, 2002; Millon, 1999a; Davis, 1999). A partir de allí, se podrá postular un sistema clasificatorio, diseñar instrumentos de evaluación y proponer una línea de tratamiento terapéutico. Así, como sostiene Millon, teoría, clasificación, evaluación y intervención, son los cuatro pilares que hacen a una ciencia clínica madura de la personalidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Con la asunción del modelo evolucionista (Millon, 1990) la teoría ha ganado en complejidad y alcance pero manteniendo los lineamientos iniciales de 1969. Estos cambios fueron provocados por la necesidad de adecuar el marco teórico a los nuevos hallazgos surgidos de la investigación y de la práctica clínica. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La clasificación de la personalidad de Millon se ha enriquecido incluyendo los diferentes prototipos de personalidad que en algún momento estuvieron dentro de la nosología oficial de &lt;st1:personname productid="la American Psychiatric" st="on"&gt;la &lt;i style=""&gt;American Psychiatric&lt;/i&gt;&lt;/st1:PersonName&gt;&lt;i style=""&gt; Association&lt;/i&gt; en las distintas versiones del DSM, dando por resultado una clasificación más fecunda y representativa de la problemática de la personalidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La teoría de la personalidad de Millon, su sistema clasificatorio, y su metodología de evaluación (que supone un punto de enlace entre los conceptos teóricos y la realidad), se van enriqueciendo mutuamente en un movimiento de realimentación continua.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;V. Evaluación de la personalidad en una población de pacientes cardíacos de la ciudad de Mar del Plata con el Inventario Clínico Multiaxial de Millon II.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;V.I. Antecedentes y resultados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;En una investigación realizada en la ciudad de Mar del Plata (Sanchez, 2004; Sanchez, 2003; Sanchez y Urquijo, 2003; Urquijo, Sanchez, Monsson, Heredia, 2001), se evaluó la personalidad de un grupo de pacientes cardíacos, internados en Unidad Coronaria del Hospital Interzonal General de Agudos. El instrumento utilizado fue el MCMI-II (Millon, 1999b). Se obtuvo información de 149 pacientes, 113 (76,8%) de sexo masculino y 36 (24,2%) de sexo femenino.&lt;span style="background: yellow none repeat scroll 0% 50%; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Para interpretar los resultados de la aplicación del instrumento a los pacientes evaluados se determinó, en primera instancia, cual era la escala del perfil de personalidad que aparecía con la puntuación más elevada. La escala más elevada define el tipo de perfil de personalidad. Posteriormente, se agruparon esos datos de acuerdo a las cuatro grandes categorías clasificatorias propuestas por Millon (Millon y Davis, 1998) (véase el Cuadro 3.): &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 17.85pt; text-align: justify; text-indent: -17.85pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Estilos con dificultades para el placer [DPP] (que subsume las escalas esquizoide y evitativa).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 17.85pt; text-align: justify; text-indent: -17.85pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Estilos con problemas interpersonales [PI] (escalas dependiente, histriónica, narcisista y antisocial). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 17.85pt; text-align: justify; text-indent: -17.85pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Estilos con conflictos intrapsíquicos [CI] (escalas agresivo-sádica, compulsiva, pasivo-agresivo y autodestructivo-masoquista). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 6pt 17.85pt; text-align: justify; text-indent: -17.85pt; line-height: 20pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size: 11pt;" lang="ES-AR"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Personalidades con déficit estructurales [DE] (escalas esquizotípica, límite y paranoide). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;El último grupo supone niveles más graves de disfuncionalidad que los anteriores, según la teoría de la continuidad sindrómica que sostiene el autor (Millon, 1976; Millon y Everly, 1994; Millon y Davis, 1998; Choca, 1999). La clasificación de los resultados se completa con dos categorías: sin trastorno de personalidad [STP] y perfiles inválidos [INV] (aquellos en los que la escala de sinceridad, una de las escalas que mide tendencia de respuestas, excede el máximo permitido por el instrumento). Los resultados se muestran en &lt;st1:personname productid="la Tabla" st="on"&gt;la Tabla&lt;/st1:PersonName&gt; 1&lt;a style="" href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 20pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Tabla 1. Clasificación por categorías diagnósticas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div align="center"&gt;  &lt;table class="MsoNormalTable" style="border: medium none ; border-collapse: collapse;" border="1" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 53.15pt;" valign="top" width="71"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;N&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 46.65pt;" valign="top" width="62"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;IC&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 53.15pt;" valign="top" width="71"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;INV&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;17&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;11,4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 46.65pt;" valign="top" width="62"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;7-17 %&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 53.15pt;" valign="top" width="71"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;STP&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;2,7&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 46.65pt;" valign="top" width="62"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;1-6%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 53.15pt;" valign="top" width="71"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;DPP&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;9&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;6,0&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 46.65pt;" valign="top" width="62"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;3-11%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 53.15pt;" valign="top" width="71"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;PI&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;19&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;12,8&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 46.65pt;" valign="top" width="62"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;9-19%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 53.15pt;" valign="top" width="71"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;CI&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;67&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;45,0&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 46.65pt;" valign="top" width="62"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;37-53%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext; border-width: medium 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 53.15pt;" valign="top" width="71"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;DE&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;33&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;22,1&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid none none; border-color: -moz-use-text-color windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 46.65pt;" valign="top" width="62"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;16-29%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border: 1pt solid windowtext; padding: 0cm 3.5pt; width: 53.15pt;" valign="top" width="71"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;TOTAL&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;149&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;100&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid none none; border-color: windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 46.65pt;" valign="top" width="62"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;a style="" href="post-create.g?blogID=4143777581635232873#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt; En las tablas subsiguientes se incluye junto a los porcentajes el intervalo de confianza (IC) obtenido con el método de Gosh (Glass &amp;amp; Hopkins,1996).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Al analizar los resultados obtenidos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;surge en primer término la elevada incidencia de participantes con un supuesto trastorno de la personalidad. Por ejemplo, según el DSM-IV (APA, 1995) el trastorno paranoide de la personalidad afecta al 0,5-2,5% de la población general y al 2-10% de los pacientes ambulatorios psiquiátricos, mientras que en la muestra estudiada la prevalencia de este trastorno superó el 12% de los perfiles válidos. Respecto al trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, según la nosología oficial éste tiene una prevalencia estimada del 1% en la población general y del 3-10% en individuos que acuden a clínicas de salud mental, mientras que en la población estudiada este trastorno alcanzó al 28% de los perfiles válidos. Otro tanto puede decirse respecto al porcentaje total de participantes que pueden ser diagnosticados con un trastorno de la personalidad: mientras que para la población general se estima una prevalencia aproximada del 15% (Pérez Urdániz y otros, 2003; Pérez Urdániz y otros, 2001) y de un 50% entre pacientes con trastornos psiquiátricos (Pérez Urdániz y otros, 2003), en la población estudiada ese porcentaje alcanza al 86% de la muestra y al 97% de los perfiles validos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;La alta prevalencia de trastornos de la personalidad encontrada en la población objeto de este estudio hace recomendable tener en cuenta la observación de Choca y Van Denburg (1998) respecto a que los resultados del MCMI están muy condicionados por los sentimientos y percepciones del sujeto en el momento de responder al inventario, sobre todo cuando éste sufre graves perturbaciones o se encuentra en un estado muy distinto al habitual. Como se dijo anteriormente, los participantes que formaron parte de este estudio se encontraban internados en Unidad Coronaria a causa de su afección cardíaca, por lo tanto tal vez sería más adecuado considerar los resultados como reflejo del estado del sujeto en el momento de la toma (Piersma, 1989) y sus puntuaciones podrían variar si se obtuvieran en otro momento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Como ya ha sido dicho, Craig (1999a) también sostiene que los datos de la investigación sugieren que algunas escalas del MCMI son medidas de estilos y no de trastornos de personalidad. La escala de personalidad compulsiva, que en este trabajo representó a más de la mitad de los participantes del grupo con conflictos interpersonales y al 28% del total de los perfiles válidos, es una de las que se sostiene que evalúa estilo y no trastorno de la personalidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;La duda aquí planteada (alta prevalencia de trastornos de la personalidad en pacientes con trastornos isquémicos cardiovasculares o puntajes sobreevaluados por la situación en la que se encontraba el participante al momento de responder al inventario) en parte podrá ser salvada en trabajos futuros, donde se evalué a este tipo de pacientes en condiciones más habituales, fuera ya de la internación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Se realizó también el análisis de las frecuencias de cada una de las escalas de los grupos diagnósticos de mayor incidencia (personalidades con conflictos intrapsíquicos y personalidades con déficit estructurales). Los resultados se muestran en las tablas 2 y 3.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 20pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Tabla 2.Escalas de conflictos interpersonales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;table class="MsoNormalTable" style="border: medium none ; margin-left: 102.75pt; border-collapse: collapse;" border="1" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border: 1pt solid windowtext; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Escalas CI&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;N&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;IC&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Agresivo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;10&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;14,9&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;8-25%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Compulsivo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;37&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;55,2&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;43-66%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Pasivo-Agresivo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;7&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;10,4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;5-19%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Autodestructivo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;13&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;19,4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid none none; border-color: -moz-use-text-color windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;11-30%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;TOTAL&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;67&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;100&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid none none; border-color: windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;En &lt;st1:personname productid="la Tabla" st="on"&gt;la Tabla&lt;/st1:PersonName&gt; 2. se observa que dentro del grupo de participantes con conflictos intrapsíquicos más de la mitad cumple los criterios del instrumento para el diagnóstico de un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, mientras que cerca del 20% podría diagnosticarse con un trastorno autodestructivo (masoquista) de la personalidad. Esta última categoría que fuera incluida el Apéndice de categorías diagnósticas que requieren estudios ulteriores en el DSM-III-R (APA, 1988) y que fuera excluida luego del DSM-IV (APA, 1995), como se dijo anteriormente fue incorporada por Millon en la revisión que llevó a la segunda versión del MCMI (Millon, 1999) aparecida al mismo tiempo que el DSM-III-R. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Tabla 3. Escalas de déficit estructurales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;table class="MsoNormalTable" style="border: medium none ; margin-left: 102.75pt; border-collapse: collapse;" border="1" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border: 1pt solid windowtext; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Escalas DE&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;N&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;IC&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Esquizotípico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;12&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;36,4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;22-53%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Límite&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;5&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;15,2&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;7-31%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Paranoide&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;16&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;48,5&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid none none; border-color: -moz-use-text-color windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;33-65%&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 92.15pt;" valign="top" width="123"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;TOTAL&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;33&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 49.6pt;" valign="top" width="66"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;100&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid none none; border-color: windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 4pt 0cm; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;En &lt;st1:personname productid="la Tabla" st="on"&gt;la Tabla&lt;/st1:PersonName&gt; 3. se observa que dentro de las personalidades con déficit estructurales prevalecen los tipos paranoide y esquizotípico. Como ya ha sido expresado, en la teoría del autor los trastornos de personalidad con déficit estructurales suponen un grado mayor de gravedad que los otros trastornos de personalidad, diferencia que no se da en la nosología oficial de &lt;st1:personname productid="la American Psychiatric" st="on"&gt;la &lt;i style=""&gt;American Psychiatric&lt;/i&gt;&lt;/st1:PersonName&gt;&lt;i style=""&gt; Asociation&lt;/i&gt; tal como queda registrada en las distintas versiones del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;Puede realizarse un análisis de los resultados presentados hasta aquí a partir del los lineamientos teóricos de Millon y de la literatura existente sobre el impacto de la personalidad en personas con TIC. Dicho análisis se efectúa en el siguiente apartado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;V.II. Relación entre los resultados obtenidos y las personalidades Tipo A y Tipo D.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Los resultados obtenidos en el trabajo reseñado anteriormente pueden relacionarse con ciertos conceptos teóricos de las personalidades tipo A y D:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;V.II.A. Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad (TOCP).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;En la muestra estudiada el 28% de los participantes podrían ser diagnosticados con un TOCP de acuerdo a la evaluación del MCMI-II. Según Craig (1999a), la escala compulsiva del instrumento correlaciona positivamente con otras medidas que sugieren control de conducta y emociones, y negativamente con medidas de trastornos psiquiátricos; también es una escala que aparece frecuentemente elevada en población normal. Por lo tanto, quizá lo propio de muchos de los pacientes con trastornos isquémicos cardiovasculares sea el control de conductas y emociones y no necesariamente un trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad. Esta característica (control de conducta y emociones) concuerda con la inhibición social, componente fundamental de la personalidad tipo D. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;La inhibición social se definía por la tendencia a mantenerse distanciado de los demás, por inhibir a menudo la expresión de los sentimientos y por bajos niveles de soporte social percibido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;V.II.B. Personalidades con conflictos intrapsíquicos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Respecto al tipo de trastornos encontrados, surge en primera instancia el factor de la gravedad ya que no sólo los del tipo con déficit estructurales son los más graves sino que, según Millon (Millon y Davis, 1998), los del grupo de conflictos intrapsíquicos (Tabla 2) pueden reflejar un nivel de funcionamiento más grave que los del grupo de estilos con problemas interpersonales. Estas personas, según Millon (Millon y Davis, 1998) tienen dificultades para relacionarse con los demás de manera que les resulte satisfactoria; aún en entornos favorables anulan sus posibilidades de satisfacción o piensan que son incapaces de sentirse contentos. Los conflictos que viven estas personalidades pasan por asumir una posición dependiente o independiente (como en el caso del compulsivo) o por evitar la discordancia entre lograr el placer o evitar el displacer (como en el caso del autodestructivo). Estos dos aspectos también recuerdan a los componentes de la personalidad tipo D revisados anteriormente. Así, la afectividad negativa podría relacionarse con la dificultad para obtener placer de los sujetos autodestructivos como la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;inhibición social con la dificultad de establecer vínculos interpersonales satisfactorios de los sujetos compulsivos. Sin embargo, estas relaciones deberían estudiarse más profundamente en trabajos posteriores. Del mismo modo, también existe un paralelismo entre el patrón de vida sobreexigido de la personalidad obsesivo-compulsiva y el patrón de personalidad tipo A (Millon y Davis, 1998).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;V.II.C. Personalidades con déficit estructurales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;En cuanto al grupo con déficit estructurales, no caben mayores dudas de que se trata siempre de trastornos de personalidad y no de estilos, ya que no se reconocen estilos de personalidad normales esquizotípicos, límites o paranoide. Aún Choca (Choca y Van Denburg, 1998), quien más activamente sostiene que el MCMI es una evaluación del estilo de personalidad más que de trastornos, postula que las escalas de déficit estructurales (juntamente con la autodestructiva y la agresiva-sádica) están claramente asociadas a un funcionamiento patológico de la personalidad. En estos pacientes (más del 20% del total de la muestra), entonces, la presencia de un trastorno de la personalidad grave aparece con más fuerza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Al hablar de las personalidades con déficit estructurales, Millon (Millon y Davis, 1998) señala que se trata de personalidades socialmente incompetentes, con dificultades de relación y a menudo aislados, hostiles o confusos, por lo que son incapaces de suscitar el apoyo interpersonal que podría reforzarlos y orientarlos hacia un estilo de vida más eficaz y satisfactorio. Millon (1969) denomina a esta característica como &lt;i style=""&gt;competencia social defectiva&lt;/i&gt; y se refiere a la historia personal errática de estas personas y a su incapacidad de alcanzar un nivel de manejo social proporcionado a sus aptitudes y talentos. La &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;inhibición social, propia de la personalidad tipo D, también parece mantener una fuerte relación con la competencia social defectiva de la que habla Millon. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;En el caso particular del trastorno paranoide de la personalidad, la desconfianza suspicaz hacia los otros y el deseo de no mantener relaciones en las que pueda perder el poder de autodeterminación resultan características predominantes. Por tanto, es distintivo de estas personas el bajo apoyo social percibido y el mantenerse distanciado de los demás, propio de la personalidad tipo D.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;En resumen, entonces, los resultados obtenidos permiten mantener la hipótesis de la relación entre los TIC y los trastornos de personalidad. Además, permiten avanzar hacia la detección de cuales son los trastornos más relacionados con dicha patología. Los trastornos obsesivo-compulsivo y paranoide de la personalidad aparecieron con una frecuencia muy alta en la población estudiada. Ambos trastornos mantienen puntos de contacto con la personalidad Tipo D, indicada en la literatura con una estrecha relación con los trastornos isquémicos cardiovasculares. Entonces, en principio estos resultados permitirían sostener la hipótesis de que los trastornos cardiovasculares se relacionan con ciertos tipos de personalidad que han sido estudiados anteriormente. En particular, aparece como más fuerte la relación con la personalidad tipo D.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;VI. Conclusiones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Como resultado de este trabajo puede concluirse que, en principio, la patología isquémica cardiovascular mantendría una relación estrecha con la existencia de rasgos disfuncionales de personalidad, y aún con trastornos de la personalidad, en principio de gravedad moderada o alta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Por otro lado, se observa que hay una gran variabilidad en los tipos de trastornos detectados ya que si bien los tres tipos tratados aquí con más detalle (obsesivo, autodestructivo y paranoide) representan la mitad de los perfiles válidos, el resto de los trastornos (a excepción del histriónico) también aparecieron representados en la muestra estudiada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Puede concluirse que a partir de los resultados de este trabajo si bien no es posible definir un patrón de personalidad propenso a sufrir trastornos cardiovasculares, existen ciertos rasgos disfuncionales o trastornos de la personalidad que, en primera instancia, aparecen como más ligados con tal circunstancia. La personalidad Tipo D, que en algún sentido se solaparía con esos rasgos o trastornos, sería el constructo que permitiría relacionar diversas patologías de la personalidad con las enfermedades cardiovasculares.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;En este trabajo, se observó la presencia de inhibición social en los pacientes con un trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad y en los pacientes con déficits estructurales, en particular con un trastorno paranoide de la personalidad. Estos pacientes representan casi al 50% de la muestra estudiada. Por otra parte, también se observó que la afectividad negativa era una característica de los sujetos que padecen un trastorno autodestructivo de la personalidad, siendo este el otro trastorno que apareció con una frecuencia elevada en esta investigación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Cabe aclarar, por otra parte, que aquí se ha trabajado sólo con la escala más alta de cada sujeto, cuando para determinar más fehacientemente un perfil de personalidad resulta más conveniente combinar las dos (Millon y Davis, 1998) o tres (Choca y Van Denburg, 1998) escalas más altas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Para continuar con esta investigación, a fin de arribar a conclusiones más certeras, resultaría apropiado, como se sugirió anteriormente, volver a evaluar a los mismos (u otros) participantes en condiciones distintas para determinar si se mantiene la prevalencia y tipos de trastornos de personalidad encontrados en este trabajo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;Poder continua con esta línea de investigación permitirá un acercamiento más firme al estudio de la personalidad en la población abordada. Esto resulta necesario dada la alta prevalencia de la patología isquémica cardiovascular en nuestro medio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: 3pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Referencias bibliográficas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 21.3pt; text-align: justify; text-indent: -21.3pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="PT-BR"&gt;American Psychiatric Association (1980). &lt;i style=""&gt;DSM-III Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders&lt;/i&gt;. Washington, D.C.: Mental Hospitals Service.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 21.3pt; text-align: justify; text-indent: -21.3pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="PT-BR"&gt;American Psychiatric Association (1988). &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;DSM-III-R. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;. Barcelona: Masson. (Original publicado en 1985).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;American Psychiatric Association (1995). &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;DSM-IV Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;. Barcelona: Masson. (Original publicado en 1994.)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Belloch, A.; Martínez-Narváez,M.; Pascual, L. (1996). Personalidad sana y personalidad trastornada. En &lt;i style=""&gt;Manual de Psicología de la Personalidad&lt;/i&gt;, Alfredo Fierro (Comp.). (pp. 255-285). Barcelona: Paidós.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Berkman, L.; Lev-Summers, L.; Horowitz, R. (1992). Emotional suport and survival after myocardial infarction. A prospective population based study of the elderly. &lt;i style=""&gt;Annals of Internal Medicine, 117, &lt;/i&gt;1003-1009.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Blazer, D. (1982). Social support and mortality in an elderly community population. &lt;i style=""&gt;American Journal of Epidemiology, 115,&lt;/i&gt; 684-694.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Bouchard, T. (1994). Genes, Environment, and Personality. &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Science, 264 ,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;1700-1701.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Bueno, A. y Buceta, J. (1997). &lt;i style=""&gt;Tratamiento psicológico después del infarto de miocardio&lt;/i&gt;. Madrid: Dykinson.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Carinci, F.; Nicolucci, A.; Ciampi, A.; Labbrozzi, D.; Bettinardi, O.; Zotti, A.; Tognoni, G. (1997). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Role of interactions between psychological and clinical factors in determining 6-month mortality among patients with acute myocardial infarction. &lt;i style=""&gt;European Hearth Journal, 18 &lt;/i&gt;(5), 835-845.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Carney, R. (1998). Psychological Risk Factors for Cardiac Events Could There Be Just One? &lt;i style=""&gt;Circulation, 97,&lt;/i&gt; 128-129.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Choca, J. Evolution of Millon´s Personality Prototypes (1999). &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Assessment, 72&lt;/i&gt; (3), 353-364.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Choca, J.; Van Denburg E. (1998). &lt;i style=""&gt;Guía para la interpretación del MCMI&lt;/i&gt;. Barcelona: Paidós. (Original publicado en 1997).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Choca, J., Retzlaff, P., Strack, S., Mouton, A., et al (1996). Factorial elements in Millon's personality theory. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Disorders, 10&lt;/i&gt; (4), 377-383.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Choca, J.; Shanley, L.; Van Denburg, E.; Agresti, A.; Mouton A. &amp;amp; Uskokovic, L. (1992). Personality disorder or personality style: that is the question. &lt;i style=""&gt;Journal of Counseling &amp;amp; Development&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;70&lt;/i&gt; (3), 429-431.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Coelho, R.; Ramos, E.; Prata, J.; Maciel, M. J.; Barros, H. (1999). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Acute myocardial infarction: psychosocial and cardiovascular risk factors in men. &lt;i style=""&gt;Journal of Cardiovascular Risk, 6&lt;/i&gt; (3), 157-162.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Craig, R (1999a). Overview and Current Status of the Millon Clinical Multiaxial Inventory. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Assessment, 72&lt;/i&gt; (3), 390-406.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Craig, R (1999b). Testimony Based on the Millon Clinical Multiaxial Inventory: Review, Commentary, and Guidelines. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Assessment&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;72&lt;/i&gt; (2), 290-304.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Davis, R (1999). Millon: Essentials of his Science, Theory, Classification, Assessment, and Therapy. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Assessment,&lt;/i&gt; &lt;i style=""&gt;72&lt;/i&gt; (3), 330-352.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;De Fruyt, F.; Denollet, J. (2002). Type D Personality: A Five-Factor Model Perspective. &lt;i style=""&gt;Psychology and Health, 17 &lt;/i&gt;(5),&lt;i style=""&gt; &lt;/i&gt;671-673.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;del Pino, A. (1998). Tratamiento cognitivo-conductual para modificar el patrón de conducta tipo A. En Caballo, V.E. (Dir.), &lt;i style=""&gt;Manual para el tratamiento cognitivo- conductual de los trastornos psicológicos Vol. 2&lt;/i&gt;. (pp. 359-383). Madrid: Siglo Veintiuno de España Editores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;del Pino, A.; Gaos, M.; Dorta, R.; García, M. (2004). Modificación de conductas prono-coronarias en pacientes de estatus socio-económico bajo. &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;European Journal of Psychiatry, 18&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt; (4), 235-248.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;del Pino Pérez, A.; Gaos Meizoso, M. y Dorta González, R. (1997). Validación cruzada de &lt;st1:personname productid="la Escala Tipo" st="on"&gt;la  Escala Tipo&lt;/st1:PersonName&gt; A de Framingham y de la escala Breve de Bortner en una muestra de varones canarios. &lt;i style=""&gt;Psicología Conductual, 5 &lt;/i&gt;(3), 377-390.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;del Pino Pérez, A.,Gaos Meizoso, M., Díaz del Pino, S., Díaz Cruz, F. y Suarez Santana, D. (1992). Propiedades psicométricas de la escala de Bortner para la medida del patrón de conducta tipo "A". &lt;i style=""&gt;Psiquis, 13 &lt;/i&gt;(1), 11-26.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;del Pino Pérez, A.; Borges del Rosal, A., Díaz del Pino, S., Suárez Santana, D. y Rodriguez Matos, I. (1990). Propiedades psicométricas de la escala tipo A de Framingham (ETAF). &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial; color: black;" lang="EN-US"&gt;Psiquis, 11 &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial; color: black;" lang="EN-US"&gt;(1), 47-58.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent2" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Denollet, J. (2000). Type D personality: A potential risk factor refined. &lt;i style=""&gt;Journal of Psychosomatic Research, 49&lt;/i&gt; (4), 255-266.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Denollet, J.; Brutsaert, D. (1998). Personality, disease severity, and the risk of long-term cardiac events in patients with a decreased ejection fraction after myocardial infarction. &lt;i style=""&gt;Circulation, 97&lt;/i&gt;, 167-173.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Denollet, J.; Sys, S.; Stroobant, N.; Rombouts, H., et al. (1996). Personality as independent predictor of long-term mortality in patients with coronary heart disease. &lt;i style=""&gt;The Lancet , 347&lt;/i&gt;, 417-421.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Denollet, J.; Sys, S.; Brutsaert, D. (1995). Personality and mortality after miocardial infarction. &lt;i style=""&gt;Psychosomatic Medicine, 57, &lt;/i&gt;582-591.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Denollet, J.; Vaes, J.; Brutsaert, D. (2000). Inadequate response to treatment in coronary heart disease: adverse effects of type D personality and younger age on 5-year prognosis and quality of life. &lt;i style=""&gt;Circulation, 102,&lt;/i&gt; 630-635.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Denollet, J.; Van Heck, G. (2001). Psychological risk factors in heart disease. What Type D personality is (not) about. &lt;i style=""&gt;Journal of Psychosomatic Research, 51&lt;/i&gt;, 465-468.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Espnes, G.; Opdahl, A. (1999). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Associations among behavior, personality, and traditional risk factors for coronary heart disease: a study at a primary health care center in mid-Norway. &lt;i style=""&gt;Psychological Reports, 85&lt;/i&gt; (2), 505-17.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent2" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;Friedman H., Booth-Kewley S. (1987) Personality, type A behavior, and coronary heart disease: the role of emotional expression. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality &amp;amp; Social Psychology, 53&lt;/i&gt; (4), 783-92.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Friedman, M. y Rosenman, R. (1974). &lt;i style=""&gt;Type A behavior and your heart&lt;/i&gt;. &lt;st1:state st="on"&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;New York&lt;/st1:place&gt;&lt;/st1:State&gt;: Knopf.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Friedman, M. y Rosenman, R. (1959). Association of specific overt behaviour pattern wich increases in blood cholesterol, blood clotting time, incidence of arcus senilis and clinical coronary heart disease. &lt;i style=""&gt;JAMA, 169, &lt;/i&gt;1286.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Friedman, M. (1996). &lt;i style=""&gt;Type A behavior: Its diagnosis and treatment.&lt;/i&gt; &lt;st1:state st="on"&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;New York&lt;/st1:place&gt;&lt;/st1:State&gt;: Plenum Press.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Friedman, M. (1989). Diagnosis and treatment of type A behavior as a medical disorder. &lt;i style=""&gt;Primary Cardiology, 15&lt;/i&gt;, 68-77.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Friedman, R.; Schwartz, J. ; Schnall, P. ; Landsbergis, P. ; Pieper, C.; Gerin, W. et al. (2001). Psychological variables in hypertension: Relationship to casual or ambulatory blood pressure in men. &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Psychosomatic Medicine, 63&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt; (1), 19-31.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Fundacion Interamericana Del Corazon. (2000). Prevención secundaria de la enfermedad coronaria y otras enfermedades vasculares: una propuesta para Latinoamérica. Trabajo presentado en el I Congreso Virtual de Cardiología. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Glass, G. &amp;amp; Hopkins, K. (1996). &lt;i style=""&gt;Statistical Methods in Education &amp;amp; Psychology&lt;/i&gt;. &lt;st1:city st="on"&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;Boston&lt;/st1:place&gt;&lt;/st1:City&gt;: Allyn &amp;amp; Bacon.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Habra, M.; &lt;st1:place st="on"&gt;&lt;st1:city st="on"&gt;Linden&lt;/st1:City&gt;&lt;/st1:place&gt;, W.; Anderson, J.; Weinberg, J. (2003). Type D personality is related to cardiovascular and neuroendocrine reactivity to acute stress. &lt;i style=""&gt;Journal of Psychosomatic Research, 55,&lt;/i&gt; 235– 245.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Hirschon, A. et al. (1998). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Infarto agudo de miocardio en &lt;st1:personname productid="la Argentina. Tercera" st="on"&gt;la  Argentina. Tercera&lt;/st1:PersonName&gt; Encuesta Nacional SAC 1996. &lt;i style=""&gt;Revista Argentina de Cardiología, 66 &lt;/i&gt;(1)&lt;i style=""&gt;,&lt;/i&gt; 63-72.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Kawachi, I.; Sparrow, D.; Kubzansky L.; Spiro, A.; Vokonas, P. ; Weiss, S. (1998). Prospective study of a self-report type A scale and risk of coronary heart disease: test of the MMPI-2 type A scale. &lt;i style=""&gt;Circulation, 98 &lt;/i&gt;(5), 405-12.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Kim J.; Yoon S.; Lee S.; Yoo H.; Kim C.; Choi-Kwon S.; Lee B. (1998). Type A behavior and stroke: high tenseness dimension may be a risk factor for cerebral infarction. &lt;i style=""&gt;European Neurology, 39&lt;/i&gt; (3), 168-173.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Lesperance, F.; Frasure-Smith, N. (1996). Negative emotions and coronary heart disease: Getting to the heart of the matter. &lt;i style=""&gt;The Lancet , 47&lt;/i&gt;, 414-416.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Marusic, A. (2000). Psychological factors associated with coronary heart disease. &lt;i style=""&gt;Irish Journal of Psychological Medicine, 17&lt;/i&gt; (4), 135-139.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Millon, T (2002). Assessment Is Not Enough: The SPA Should Participate in Constructing a Comprehensive Clinical Science of Personality. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Assessment, &lt;/i&gt;78 (2), 209-218.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Millon T. (2000). Reflections on the future of DSM Axis II. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Disorder, 14 &lt;/i&gt;(1), 30-41.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 14.2pt; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Millon, T (1999a). Reflection on Psychosynergy: A Model for Integrating Science, Theory, Classification, Assessment, and Therapy. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Assessment&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;72&lt;/i&gt; (3), 437-456.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 14.2pt; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;Millon, T. (1999b). &lt;i style=""&gt;Inventario Clínico Multiaxial de Millon-II [MCMI-II]. Manual&lt;/i&gt;. Madrid: TEA Publicaciones de Psicología Aplicada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 14.2pt; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;Millon, T. (1997a). &lt;i style=""&gt;Inventario Millon de Estilos de Personalidad [MIPS]&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Paidós. (Original publicado en 1994.)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 14.2pt; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;Millon, T. (1997b). &lt;i style=""&gt;Millon Clinical Multiaxial Inventory III (MCMI III)&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;&lt;st1:city st="on"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Minneapolis&lt;/span&gt;&lt;/st1:City&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;, &lt;st1:state st="on"&gt;MN&lt;/st1:State&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:place&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;: National Computers Systems.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 14.2pt; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="FR"&gt;Millon, T (1992). Millon Clinical Multiaxial Inventory: I &amp;amp; II. &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Journal of Counseling and Development&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;, &lt;i style=""&gt;70&lt;/i&gt; (3),&lt;i style=""&gt; &lt;/i&gt;421-426.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 14.2pt; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Millon, T (1990). &lt;i style=""&gt;Toward a new personology: An evolutionary model&lt;/i&gt;. &lt;st1:state st="on"&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;New York&lt;/st1:place&gt;&lt;/st1:State&gt;: Wiley.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 21.3pt; text-align: justify; text-indent: -21.3pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Millon, T (1976). &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Psicopatología Moderna. Enfoque biosocial de los aprendizajes erróneos y de los disfuncionalismos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Barcelona: Salvat. (Original publicado en 1969).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 14.2pt; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Millon, T., Davis, R. (2000). &lt;i style=""&gt;Personality disorders in modern life. &lt;/i&gt;&lt;st1:state st="on"&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;New   York&lt;/st1:place&gt;&lt;/st1:State&gt;: Wiley.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 14.2pt; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;Millon, T., Davis, R. (1998). &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Trastornos de la personalidad. Más allá del DSM-IV&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;. Barcelona: Masson. (Original publicado en 1995).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; text-align: justify; text-indent: -35.45pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Millon, T., Everly, G. (1994). &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;La personalidad y sus trastornos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;. Barcelona: Martínez Roca. (Original publicado en 1985)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Millon, T; Everly, G.; Davis, R. (1995). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;¿Cómo puede facilitarse la integración de la psicoterapia mediante el conocimiento de la psicopatología? &lt;i style=""&gt;Clínica y Salud, 6&lt;/i&gt; (2), 109-129.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Munakata, M.; Hiraizumi, T.; Nunokawa, T.; Ito, N.; Taguchi, F.; Yamauchi, Y. et al. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;(1999).Type A behavior is associated with an increased risk of left ventricular hypertrophy in male patients with essential hypertension. Journal of Hypertension,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;17 (1), 115-20.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Myrtek, M.(2001). Meta-analyses of prospective studies on coronary heart disease, type A personality, and hostility. &lt;i style=""&gt;International Journal of Cardiology, 79&lt;/i&gt; (2-3), 245-51.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Pedersen, S.; Lemos, P.; van Vooren, P.; Liu, T.; Daemen, J.; Erdman, R.; Smits, P.; Serruys, P.; van Domburg, R. (2004). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Type D Personality Predicts Death or Myocardial Infarction After Bare Metal Stent or Sirolimus-Eluting Stent Implantation. &lt;i style=""&gt;Journal of the &lt;st1:place st="on"&gt;&lt;st1:placename st="on"&gt;American&lt;/st1:PlaceName&gt;  &lt;st1:placetype st="on"&gt;College&lt;/st1:PlaceType&gt;&lt;/st1:place&gt; of Cardiology, 44&lt;/i&gt; (5), 997-1001.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Pedersen, S.; Denollet, J. (2003). Type D personality, cardiac events, and impaired quality of life: a review. &lt;i style=""&gt;European Journal of Cardiovascular Prevention and Rehabilitation, 10&lt;/i&gt; (4), 241-248.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Pérez Urdaniz, A; Rubio Garcia, I.; Santos, J.; Rubio Larrosa, V. (2003). Trastornos de la personalidad en atención primaria. &lt;i style=""&gt;Psiquiatría y Atención Primaria, 4&lt;/i&gt; (3), 12-18.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Pérez Urdaniz, A; Santos Garcia, J.; Molina Ramos, R.; Rubio Larrosa, V.; Carrasco Perera, J.; Mosquera Terron, I. et al. (2001). Aspectos socioculturales en la génesis de los trastornos de la personalidad. &lt;i style=""&gt;Actas Españolas de Psiquiatría, 29 &lt;/i&gt;(1), 47-57.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Piersma, H. (1989). The MCMI as treatment outcome measures for psychiatric impatiens. &lt;i style=""&gt;Journal of Clinical Psychology, 45&lt;/i&gt;, 87-93.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Piotrowski, C (1997). Use of the Millon Clinical Multiaxial Inventory in clinical practice. &lt;i style=""&gt;Perceptual and Motor Skills&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;84&lt;/i&gt; (3), 1185-1186.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Rosenman, R.H. (1996). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Factores motivacionales y emocionales en el Patrón de Conducta Tipo A. En F. Palmero y V. Codina (Eds.): &lt;i style=""&gt;Trastornos cardiovasculares. Influencia de los procesos emocionales&lt;/i&gt;. (pp. 89-112). Valencia: Promolibro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Rosenman, R.H. (1991). Type A behavior pattern and coronary heart disease: The hostility factor. &lt;i style=""&gt;Stress and Illness, 7&lt;/i&gt;, 245-253.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Rosenman, R.H. (1990). Type A behavior pattern: A personal overview. &lt;i style=""&gt;Journal of Social Behavior and Personality, 5&lt;/i&gt;, 1-24.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Rosenman, R.; Brand, R.; Jenkins, D.; Friedman, M.; Straus, R.; Wurm, M. (1975). Coronary heart disease in Western Collaborative Group Study. Final follow-up experience of 8 1/2 years. &lt;i style=""&gt;JAMA, 233,&lt;/i&gt; 872-877.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Rozanski A., Blumenthal J., Kaplan J. (1999). Impact of psychological factors on the pathogenesis of cardiovascular disease and implications for therapy. &lt;i style=""&gt;Circulation, 99, &lt;/i&gt;2192-2217.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Sanchez, R. (2005). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Personalidad tipo D y riesgo cardiovascular. &lt;i style=""&gt;Nexos, 20&lt;/i&gt; (en prensa).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;Sanchez, R. (2004). &lt;i style=""&gt;Incidencia de la personalidad en los trastornos isquémicos cardiovasculares. ¿Personalidad tipo D?&lt;/i&gt; Trabajo presentado en el III Congreso Atlántico de Psiquiatría. Mar del Plata, Argentina.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Sanchez, R. (2003a). Theodore Millon, una teoría de la personalidad y su patología. &lt;i style=""&gt;Psico-USF, 8&lt;/i&gt; (2), 163-173. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Sanchez, R. (2003b). &lt;i style=""&gt;Personalidad en pacientes con enfermedades cardiovasculares. Estudio a partir de la teoría de Millon&lt;/i&gt;. Trabajo presentado en el I Congreso Marplatense de Psicología, Mar del Plata, Argentina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Sanchez, R. Y Urquijo, S. (2003). &lt;i style=""&gt;Personalidad y trastornos de la personalidad en pacientes con enfermedades cardiovasculares. Estudio descriptivo en una población de la ciudad de Mar del Plata&lt;/i&gt;. Trabajo presentado en el IV Congreso Virtual de Psiquiatría Interpsiquis.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Sans, M; Calzetti, N.; Morales, C (2000). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Perfil psicológico de los estudiantes que ingresan en la carrera de Psicología de &lt;st1:personname productid="la Universidad Nacional" st="on"&gt;la Universidad Nacional&lt;/st1:PersonName&gt; de San Luis. &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Idea, 14 &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;(30), 55-65.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Schmidt Pedersen, S.; Middel, B.; Lytken Larsen, M. (2002). The role of personality variables and social support in distress and perceived health in patients following myocardial infarction. &lt;i style=""&gt;Journal of Psychosomatic Research, 53,&lt;/i&gt; 1171– 1175&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Schroeder, K., Narkiewicz, K., Kato, M., Pesek, C., et al. (2000). Personality type and neural circulatory control. &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Hipertensión, 36 &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;(5), 830-833.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Segal, L. (1996). &lt;i style=""&gt;Soñar la realidad&lt;/i&gt;. Barcelona: Paidós. (Original publicado en1986.)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Smith, T.; Ruiz, J. (2002). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Psychosocial Influences on the Development and Course of Coronary Heart Disease: Current Status and Implications for Research and Practice. &lt;i style=""&gt;Journal of Consulting and Clinical Psychology, 70&lt;/i&gt; (3), 548–568.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Strack, S (1999). Millon’s Normal Personality Styles and Dimensions. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Assessment&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;72&lt;/i&gt; (3), 426-436.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Suls, J.; Bunde, J. (2005). Anger, Anxiety, and Depression as Risk Factors for Cardiovascular Disease: The Problems and Implications of Overlapping Affective Dispositions. &lt;i style=""&gt;Psychological Bulletin, 131 &lt;/i&gt;(2), 260–300.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Urquijo, S.; Sanchez, R.; Monssón, N.; Heredia, L (2001). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Relaciones entre trastornos de la personalidad y enfermedades cardiovasculares. &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Psico-USF&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;, &lt;i style=""&gt;6&lt;/i&gt; (2), 75-84.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Widiger, T. (1999). Millon's Dimensional Polarities. &lt;i style=""&gt;Journal of Personality Assessment&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;72 &lt;/i&gt;(3), 365-389.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 14.2pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="EN-US"&gt;Williams, J.; Nieto, F.; Sanford, C.; Couper, D.; Tyroler, H. (2002). The Association Between Trait Anger and Incident Stroke Risk. &lt;i style=""&gt;Stroke, 33,&lt;/i&gt; 13-20.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;  &lt;/p&gt;  &lt;div style=""&gt;&lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-6499285665464579753?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/6499285665464579753/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=6499285665464579753' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6499285665464579753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6499285665464579753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/09/papel-de-la-personalidad-en-los.html' title='Papel de la personalidad en los trastornos isquémicos-cardiovasculares en Mar del Plata, Argentina'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-846547040204822116</id><published>2007-08-21T07:19:00.000-03:00</published><updated>2007-08-21T07:23:56.181-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Millon'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>El enfoque de la personalidad de Millon</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;Sanchez, R. (2006). Parte IV del artículo: "El papel de la personalidad en los trastornos isquémicos-cardiovasculares" En Factores psicológicos y trastornos isquémicos cardiovasculares. Urquijo, S. (comp). Editorial UNMdP, Mar del Plata (en prensa).&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;IV.I. Teoría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;Más allá de la divergencias halladas en la literatura respecto a la relación entre personalidad y TIC, lo que los distintos estudios realizados desde los trabajos seminales de Friedman y Rosenman hacia fines de los 50' han demostrado es el potencial rol de la personalidad como determinante en la aparición y curso de los TIC. Sin embargo, tal como se expuso previamente, no existe acuerdo sobre cuales serían los rasgos, estilos o trastornos de la personalidad que se asociarían a los trastornos cardiovasculares, si bien es factible que no exista un único tipo de personalidad capaz de incrementar la posibilidad de la aparición de tales trastornos sino que, por el contrario, existan diferentes tipos de personalidad que podrían asociarse con dichas patologías. En otras palabras, diferentes maneras de ser pueden relacionarse con la aparición y mantenimiento de los TIC.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Por todo lo anterior, resulta pertinente continuar indagando acerca de la personalidad en pacientes que sufren enfermedades cardíacas, utilizando nuevas aproximaciones teóricas e instrumentos adecuados para la evaluación de la personalidad con el objetivo de obtener información precisa sobre el particular. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Una de las teorías psicológicas actuales más relevantes al momento de estudiar la personalidad y sus trastornos es la de Theodore Millon (Millon, 1976; Millon, 1990; Millon y Everly, 1994; Millon y Davis, 1998; Millon y Davis, 2000). La conceptualización de Millon respecto a la personalidad y sus trastornos resulta, en principio, adecuada para el estudio de los pacientes con enfermedades cardiovasculares ya que permite un acercamiento teórico e instrumental al tema del funcionamiento de la personalidad y al de por qué, en ocasiones, este funcionamiento puede resultar disfuncional provocando en los sujetos diferentes grados de malestar clínicamente significativo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La primera propuesta teórica de Millon estaba basada en un modelo de aprendizaje &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;biosocial (Millon, 1976; Millon y Everly, 1994) y la noción de refuerzo era el tema unificador del modelo. Millon (1976) decía que el refuerzo buscado podía ser la persecución del placer o la evitación de dolor (polaridad placer-dolor), que ese refuerzo podía ser buscado en sí mismo o en los otros (polaridad sí mismo-otros), y finalmente, que el individuo podía actuar de manera activa o de manera pasiva para alcanzarlo (polaridad pasivo-activo). &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La teoría sostiene que a partir del conocimiento de los defectos de estas tres dimensiones polares es posible derivar de forma deductiva ocho trastornos de personalidad básicos, combinando &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;la naturaleza (positivo o placer contra negativo o dolor), la fuente (sí mismo versus otros), y las conductas instrumentales (activo contra pasivo). El modelo incluía, además, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;tres variantes de trastornos de personalidad más severos. De acuerdo con la idea de continuidad sindrómica que sostiene el autor (Millon, 1976; Millon y Everly, 1994; Millon y Davis, 1998; Choca, 1999), los tres trastornos de personalidad patológica pueden ser considerados como elaboraciones más graves de los trastornos de personalidad básicos, que a su vez son una desviación patológica de estilos normales y saludables. Según Millon, a medida que la severidad de la sintomatología aumenta, el sabor distintivo de los diferentes estilos de personalidad se atenúa (Choca, 1999) por lo que estos tres trastornos deben entenderse como derivaciones más patológicas, disfuncionales y desadaptativas de los otros tipos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Otro notable hito en su desarrollo teórico ocurrió cuando Millon reformuló su teoría de la personalidad y sus trastornos para tener en cuenta los conceptos de la evolución&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; mediante una teoría más evolutiva, filogenética, del desarrollo humano (Millon, 1990). &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El nuevo modelo procede a una reevaluación de las características más profundas en las que se basa el funcionamiento humano. La atención pasa de la psicología a otras expresiones de la naturaleza, examinando principios universales (de la evolución) derivados de manifestaciones no psicológicas. Cada especie muestra aspectos comunes en su estilo adaptativo, pero existen diferencias de estilo y de éxito adaptativo entre los miembros frente a los diversos y cambiantes entornos que enfrentan. La personalidad sería el estilo distintivo de funcionamiento adaptativo que exhibe un organismo o especie frente a sus entornos habituales. Los trastornos de la personalidad serían estilos particulares de funcionamiento desadaptativo. La ampliación del modelo para incluir las fases de evolución no requirió una revisión significativa de las tres polaridades originales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Concebida de este modo, la personalidad normal reflejaría los modos específicos de adaptación de un miembro de una especie que son eficaces en ambientes previsibles; los trastornos de personalidad representarían diferentes estilos de funcionamiento mal adaptados atribuibles a deficiencias, desequilibrios o conflictos en la capacidad de un miembro para relacionarse con los ambientes con que se enfrenta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En el cuadro siguiente, se presenta la clasificación de Millon de la personalidad y sus trastornos:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-indent: 74.1pt; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-indent: 74.1pt; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Cuadro 2. Clasificación de Millon de estilos y trastornos de la personalidad &lt;a style="" href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;table class="MsoNormalTable" style="border: medium none ; border-collapse: collapse; text-align: left; margin-left: 0px; margin-right: 0px;" border="1" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid none none; border-color: -moz-use-text-color windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 81.5pt;" valign="top" width="109"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="4" style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 148.8pt;" valign="top" width="198"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Tendencia existencial&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="6" style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 190.6pt;" valign="top" width="254"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Estrategia de replicación&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 81.5pt;" valign="top" width="109"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 70.85pt;" valign="top" width="94"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Realzamiento de la   vida&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 77.95pt;" valign="top" width="104"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Preservación de la   vida&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="3" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 85.35pt;" valign="top" width="114"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Propagación   reproductiva&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="3" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 105.25pt;" valign="top" width="140"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Sostenimiento   reproductivo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 81.5pt;" valign="top" width="109"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Polaridad&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="4" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 148.8pt;" valign="top" width="198"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Dolor - Placer&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="6" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 190.6pt;" valign="top" width="254"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Sí mismo - Otros &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 81.5pt;" valign="top" width="109"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:line id="_x0000_s1027" style="'position:absolute;left:0;text-align:left;z-index:2;" from="407.85pt,7.7pt" to="407.85pt,36.5pt" allowincell="f"&gt;    &lt;v:stroke startarrow="block" endarrow="block"&gt;   &lt;/v:line&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;span style="position: absolute; z-index: 2; left: 0px; margin-left: 538px; margin-top: 8px; width: 12px; height: 43px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:line id="_x0000_s1026" style="'position:absolute;left:0;text-align:left;z-index:1;" from="191.85pt,7.7pt" to="191.85pt,36.5pt" allowincell="f"&gt;    &lt;v:stroke startarrow="block" endarrow="block"&gt;   &lt;/v:line&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;span style="position: absolute; z-index: 1; left: 0px; margin-left: 250px; margin-top: 8px; width: 12px; height: 43px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Deficiencia   patológica&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 70.85pt;" valign="top" width="94"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Placer - &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Dolor - +&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 77.95pt;" valign="top" width="104"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Placer&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Dolor &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Sí mismo -&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Otros +&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="3" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63.8pt;" valign="top" width="85"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Sí mismo +&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Otros -&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 63pt;" valign="top" width="84"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Si mismo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Otros&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 81.5pt;" valign="top" width="109"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Modos de&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;adaptación&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="10" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 339.4pt;" valign="top" width="453"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Estilo de Personalidad Normal /&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Trastornos de la personalidad del DSM-III-R&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 81.5pt;" valign="top" width="109"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pasiva: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Acomodación&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 67.35pt;" valign="top" width="90"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Retraído / &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Esquizoide&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 65pt;" valign="top" width="87"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Sometido /&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Masoquista&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 69.9pt;" valign="top" width="93"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Concordante / &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Dependiente&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="3" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 67pt;" valign="top" width="89"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Firme /&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Narcisista&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 70.15pt;" valign="top" width="94"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Conformista /&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Compulsivo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 81.5pt;" valign="top" width="109"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Activa: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Modificación&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 67.35pt;" valign="top" width="90"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Vacilante / &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Evitativo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 65pt;" valign="top" width="87"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Controlador / &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Sádico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 69.9pt;" valign="top" width="93"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Comunicativo / Histriónico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="3" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 67pt;" valign="top" width="89"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Discrepante /&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Antisocial&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 70.15pt;" valign="top" width="94"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Insatisfecho /&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Negativista&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 81.5pt;" valign="top" width="109"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Variante &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Disfuncional&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 67.35pt;" valign="top" width="90"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Esquizotípico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 65pt;" valign="top" width="87"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Límite o &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Paranoide&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 69.9pt;" valign="top" width="93"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Límite&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="3" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 67pt;" valign="top" width="89"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Paranoide&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 70.15pt;" valign="top" width="94"&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 6pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;Límite o &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;paranoide&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;!--[if !supportMisalignedColumns]--&gt;  &lt;tr height="0"&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="109"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="90"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="5"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="82"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="22"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="71"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="14"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="29"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="47"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="10"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border: medium none ;" width="84"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;!--[endif]--&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La propuesta original de Millon (1969) influyó en el desarrollo de un nuevo sistema de clasificación psiquiátrico propuesto en la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (APA, 1980). El DSM-III trajo como novedad la creación de un sistema de clasificación multiaxial, con ejes múltiples para evaluar a los individuos en diversas dimensiones. La inclusión de un eje especialmente diseñado para sostener la composición de la personalidad (el eje II), era fiel a la división original de Millon entre personalidad patológica y otros tipos de psicopatología (Choca, 1999) (incluidas en el eje I del Manual). En el mismo sentido, el DSM-III (APA, 1980) planteaba explícitamente la diferencia entre rasgos y trastornos de la personalidad, reservando este último término para el caso de que "los rasgos de personalidad sean inflexibles y desadaptativos, causen incapacitación social significativa, disfuncionalidad ocupacional o malestar subjetivo". A su vez, los rasgos de personalidad eran definidos como "pautas duraderas de percibir, pensar y relacionarse con el ambiente y con uno mismo y se hacen patentes en un amplio margen de importantes contextos personales y sociales" (Belloch, Martínez-Narváez y Pascual, 1996). Esta tercera versión del Manual clasificaba los trastornos de la personalidad en tres grupos: a) extraños y excéntricos (trastornos esquizoide, esquizotípico y paranoide), b) teatrales, emotivos o erráticos (antisocial, límite, histriónico y narcisista), y c) (evitativo, dependiente, obsesivo compulsivo y pasivo agresivo). Esta división se mantendría hasta la actualidad, si bien se registraron algunos cambios en los trastornos específicos que incluye cada grupo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En la pronta revisión del DSM-III, el DSM-IIIR (APA, 1988), se discutió la posibilidad de agregar dos trastornos de personalidad, el sádico y el masoquista. Estos trastornos fueron incluidos en el apéndice de categorías diagnósticas que requieren estudios ulteriores, aunque fueron excluidos luego en el DSM-IV (APA, 1995). Sin embargo, estas nuevas categorías diagnósticas fueron incorporadas por Millon a su teoría (Millon, 1999b).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;En la revisión del DSM que llevó a su cuarta edición, el grupo de trabajo para los trastornos de la personalidad evaluó la posibilidad de agregar un trastorno depresivo de personalidad. Aunque el prototipo se descartó y aparece en el apéndice del DSM-IV (APA, 1995) como una entidad que necesita de estudios futuros, Millon tomó este concepto y agregó el prototipo a su lista en la tercera versión del MCMI aparecida en 1994 (Millon, 1997b).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Los prototipos básicas de los trastornos de la personalidad tal como son definidos, por el DSM-IV (APA, 1995) o por Millon, son caracterizaciones descriptivas que responden a tipos ideales o versiones puras de los trastornos. Sin embargo, existen numerosas variaciones de los trastornos prototípicos que resultan tanto de la investigación empírica como de la práctica clínica y que combinan aspectos de más de un trastorno básico (Millon y Davis, 1998; Millon y Davis, 2000; Choca y Van Denburg, 1998). Es decir, por ejemplo, no existe un único trastorno dependiente de la personalidad sino que pueden observarse diferentes variaciones y distintas formas de expresarse fenotípicamente de cada trastorno prototípico. Las diferentes variantes que combinan rasgos de más de un tipo de personalidad reciben el nombre de subtipos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Millon (Millon y Davis, 2000; Millon y Davis, 1998), presenta diferentes subtipos de cada trastorno. Así, por ejemplo, para el trastorno dependiente de la personalidad junto al prototipo puro aparecen además combinaciones con características de los trastornos evitativo, autoagresivo (masoquista), esquizoide y depresivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Choca y Van Denburg (1998), por su parte, presentan combinaciones que reúnen características de dos o tres trastornos. Por ejemplo, junto al prototipo puro presentan las siguientes variaciones del trastorno dependiente de la personalidad: evitativo, evitativo - esquizoide, evitativo - compulsivo, evitativo - negativista, histriónico, histriónico - negativista, narcisista - histriónico, narcisista - antisocial, narcisista - compulsivo, antisocial, compulsivo, negativista y negativista - evitativo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Considerar no sólo al trastorno básico sino la correspondiente variación asegura un diagnóstico más rico y preciso, lo que permite al clínico una mayor discriminación entre pacientes diagnosticados, de acuerdo a los criterios del DSM-IV (APA, 1995) con un mismo trastorno. De esta manera, se tienen en cuenta aspectos de la persona que quedan ocultos bajo el rótulo de un trastorno específico. Para seguir con el ejemplo, un dependiente-evitativo (que intentará asegurar aún más su dependencia para no tener que enfrentar la situación social de buscar otros vínculos de los que depender), puede ser diferente a un dependiente-compulsivo (que asegurará su dependencia mediante conductas perfeccionistas y obsesivas) y ambos a su vez diferentes a un dependiente-negativista (que puede ser que se resista a la dependencia pero de manera obstruccionista).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Millon (2000) sugiere que el eje II del DSM-V debería considerar la diferenciación de los trastornos de la personalidad en subtipos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Como se ha dicho anteriormente, Millon presenta un particular sistema de clasificación basado en los lineamientos de su teoría. El autor rechaza el agrupamiento en &lt;i style=""&gt;clusters&lt;/i&gt; (A, B y C) del DSM-IV (APA, 1995) y sostiene que agrupar los trastornos por características descriptivas no tiene ninguna significación pronostica, ni significado etiológico, ni lógica alguna en términos de un modelo teórico (Millon &amp; Davis, 1998). El sistema clasificatorio de Millon de los trastornos de la personalidad se presenta resumido en el cuadro 3.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 150%; font-family: Arial;"&gt;Cuadro 3. Agrupamiento actual de los prototipos de personalidad de Millon &lt;a style="" href="#_ftn2" name="_ftnref2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;table class="MsoNormalTable" style="border: medium none ; border-collapse: collapse; text-align: left; margin-left: 0px; margin-right: 0px;" border="1" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td rowspan="3" style="border: 1pt solid windowtext; padding: 0cm 3.5pt; width: 242.75pt;" valign="top" width="324"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Personalidades con dificultades   para el placer&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Esquizoide&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Evitativo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Depresivo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td rowspan="4" style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 242.75pt;" valign="top" width="324"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Personalidades con problemas   Interpersonales&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Dependiente&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Histriónico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Narcisista&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Antisocial&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td rowspan="4" style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 242.75pt;" valign="top" width="324"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Personalidades con conflictos   intrapsíquicos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Sádico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Compulsivo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Negativista&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Masoquista&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td rowspan="4" style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 242.75pt;" valign="top" width="324"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Personalidades con déficit   estructurales&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Esquizotípico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Límite&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Paranoide&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 120.5pt;" valign="top" width="161"&gt;   &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Descompensado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;  &lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style=""&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;&lt;hr style="margin-left: 0px; margin-right: 0px;" size="1" width="33%"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt; Adaptado de Millon (1990) y Millon (1997).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="" id="ftn2"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref2" name="_ftn2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt; Adaptado de Millon y Davis (1998).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-846547040204822116?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/846547040204822116/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=846547040204822116' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/846547040204822116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/846547040204822116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/08/el-enfoque-de-la-personalidad-de-millon.html' title='El enfoque de la personalidad de Millon'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-7029803521267731302</id><published>2007-08-10T15:19:00.001-03:00</published><updated>2008-09-18T04:18:45.116-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Personalidad tipo D y trastornos isquemicos cardiovasculares</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sanchez, R. (2006). Parte III del artículo: "El papel de la personalidad en los trastornos isquémicos-cardiovasculares" En Factores psicológicos y trastornos isquémicos cardiovasculares. Urquijo, S. (comp). Editorial UNMdP, Mar del Plata (en prensa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. La personalidad tipo D.&lt;br /&gt;III.I. Estudios previos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El descontento con los resultados obtenidos con la personalidad Tipo A llevó a un cambio gradual hacia otros factores de riesgo que podrían estar asociados con las enfermedades cardiovasculares. Así, se enfocó hacia aspectos más relacionados con factores psicológicos o con trastornos psiquiátricos, en particular la depresión mayor. El uso de una terminología común con la psiquiatría aseguraba que los pacientes cardíacos pudieran beneficiarse de los avances alcanzados en los tratamientos para la población psiquiátrica, y además abría la posibilidad para que pudieran aplicarse otros descubrimientos de las neurociencias (Lesperance y Frasure-Smith, 1996).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura científica abunda sobre la evidencia respecto a la influencia negativa de ciertos estados psicológicos, como la ansiedad, la angustia o la depresión, sobre las enfermedades cardiovasculares (Lesperance y Frasure-Smith, 1996). Sin embargo, las emociones negativas y dichas patologías puede tener implicaciones más profundas, interfiriendo en la capacidad de los pacientes para afrontar la enfermedad física y dando por resultado una pobre calidad de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra serie de estudios, llevados a cabo desde fines de los 70, ha examinado la influencia de los factores sociales en el desarrollo de los TIC. Inicialmente esos estudios se enfocaron en los aspectos cuantitativos del apoyo social, tales como la presencia de lazos familiares, número de amigos y el grado de participación en grupos y otras actividades organizadas. Dentro de este campo, algunos trabajos evaluaron la influencia del estado marital (vivir solo, estado civil, y/o interrupción matrimonial), y otros evaluaron aspectos tales como el acceso a prácticas comunitarias (Rozanski, Blumenthal y Kaplan, 1999).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, la naturaleza cualitativa del sistema de apoyo social (la calidad del apoyo emocional percibido) también ha sido objeto cada vez de mas estudios. Rozanski, Blumenthal y Kaplan (1999) dan cuenta de cincuenta estudios que examinaron el impacto de los factores sociales sobre la incidencia futura de TIC en población inicialmente sana. En dichos estudios, se encontró una red relativamente pequeña, por regla general, como relacionada con un aumento de dos o tres veces en la posibilidad de sufrir TIC con el tiempo. El aislamiento social y la falta de soportes afectivos constituyen factores de riesgo coronario independientes, aún estando controlados los factores de riesgo tradicionales y se relacionan con la repetición de los sucesos coronarios y con la mortalidad prematura (Berkman, Leo-Summers y Horowitz, 1992).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera similar, anteriormente Blazer (1982) había encontrado que bajos niveles de apoyo emocional percibido confieren un riesgo aún mayor, incrementando el riesgo de padecer episodios cardíacos futuros. Este trabajo evaluó el apoyo social mediante tres parámetros: apego disponible, apoyo social percibido y frecuencia de interacciones sociales. Los índices de mortalidad fueron evaluados 30 meses después de la evaluación inicial. El riesgo relativo de mortalidad fue 1,96 veces mayor en el caso de deterioro del apego disponible, 3,86 para deterioro en el apoyo social percibido, y 2,72 para bajas frecuencias de interacciones sociales. Se controlaron diez potenciales variables intervinientes (edad, sexo, raza, estatus económico, salud física, capacidad de autocuidados, síntomas depresivos, sucesos vitales estresores, funcionamiento cognitivo, y tabaquismo). En consecuencia, en el trabajo de Blazer (1982) se evidencia que los tres parámetros de apoyo social predijeron significativamente la mortalidad a 30 meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más recientemente, Schmidt Pedersen, Middel y Lytken Larsen (2002) encontraron que bajos niveles de apoyo social se relacionaban con un incremento en el riesgo de sufrir depresión y trastorno por estrés postraumático en pacientes que habían tenido un infarto de miocardio, mientras que los pacientes menos satisfechos con su apoyo social tenían además un riesgo mayor de sufrir ansiedad y reportaban más quejas respecto a su salud. En líneas generales, estos autores encontraron que los efectos más amplios se relacionaban con la insatisfacción respecto al apoyo social más que con el apoyo social en sí mismo. Estos resultados sugieren que ciertas variables relacionadas con la personalidad pueden mediar entre el apoyo social y sus efectos sobre la salud, por lo que deben incluirse cuando se investiga la relación entre apoyo social y el estrés negativo y la salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.II. La personalidad Tipo D.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con posterioridad a los dos tipos de estudios citados en el apartado anterior (los relacionados con las emociones negativas y los relativos a la falta de apoyo social), Denollet y otros investigadores han suministrado nueva evidencia empírica que muestra como estos factores incrementan el riesgo de mortalidad en pacientes cardíacos. Al respecto, han postulado un nuevo tipo de personalidad, la personalidad Tipo D (de distress), como factor de riesgo en la enfermedad cardiovascular (Pedersen y Denollet, 2003; Denollet y Brutsaert, 1998; Denollet y otros, 1996; Denollet, Sys y Brutsaert, 1995).&lt;br /&gt;El distrés, o estrés negativo, tiene serias implicaciones para el individuo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-emociones displacenteras (como ansiedad, depresión u hostilidad);&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-propensiones psicológicas desadaptativas (como dificultades en el plano de las relaciones interpersonales o en la percepción del apoyo social disponible);&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-tendencias comportamentales disfuncionales (como el desarrollo de hábitos perjudiciales para la salud).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas características dan lugar a diversas consecuencias negativas, algunas de ellas relacionadas con la salud y que pueden derivar en enfermedades o muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El constructo "Personalidad Tipo D" originalmente fue desarrollado en una población de pacientes cardíacos en Bélgica. Posteriormente, se halló evidencia respecto a su validez en pacientes cardíacos de otros países, incluyendo a Dinamarca, Alemania, Hungría e Italia (Pedersen y Denollet, 2003).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La personalidad tipo D se derivó de teorías existentes y de evidencia empírica. Los dos amplios y estables rasgos revisados hasta aquí sirven para conceptualizar a este nuevo tipo de personalidad. La personalidad Tipo D se define así como un rasgo de personalidad caracterizado por la afectividad negativa y por la inhibición social (Pedersen y Denollet, 2003; Denollet y Brutsaert, 1998; Denollet y otros, 1996; Denollet, Sys y Brutsaert, 1995):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Afectividad negativa: se define por la tendencia a preocuparse y a tener una visión pesimista de las cosas, acompañada a menudo de sentimientos de infelicidad o irritación, de síntomas depresivos y de tensión crónica y de un bajo nivel de bienestar subjetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Inhibición social: se define por una tendencia a mantenerse distanciado de los demás, por inhibir a menudo la expresión de los sentimientos y por bajos niveles de soporte social percibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siguiente cuadro (Sanchez, 2005), se resume el concepto de "personalidad tipo D":&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm 3pt 35.4pt; text-align: center; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;" lang="ES-AR"&gt;Cuadro 1. Personalidad Tipo D.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;table class="MsoNormalTable" style="border: medium none ; margin-left: 3.5pt; border-collapse: collapse;" border="1" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid none none; border-color: -moz-use-text-color windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 2cm;" valign="top" width="76"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 354.7pt;" valign="top" width="473"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Estilo de personalidad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 2cm;" valign="top" width="76"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 177.35pt;" valign="top" width="236"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Afectividad negativa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 177.35pt;" valign="top" width="236"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Inhibición social&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 2cm;" valign="top" width="76"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Definición&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 177.35pt;" valign="top" width="236"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Tendencia a experimentar emociones negativas en todo momento y   situación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 177.35pt;" valign="top" width="236"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Tendencia a inhibir emociones y conductas en la interacción   social.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 2cm;" valign="top" width="76"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;Cuadro clínico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 177.35pt;" valign="top" width="236"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;La persona se siente infeliz a menudo,   tiende a preocuparse, es pesimista, se irrita fácilmente, tiene baja   autoestima y poca asertividad, tiene síntomas depresivos y de ansiedad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 177.35pt;" valign="top" width="236"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;La persona se siente insegura en la   interacción social, tiende a mantener distancia con los otros, tiende a ser   cerrada y reservada, reporta bajos niveles de apoyo social percibido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 2cm;" valign="top" width="76"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;Prognosis&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 354.7pt;" valign="top" width="473"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;La personalidad tipo D, definida por   altos valores de afectividad negativa e inhibición social, resulta un   predictor independiente de mortalidad a largo plazo en pacientes con   trastornos cardiovasculares. En las investigaciones originales de Denollet se   encontró una mortalidad del 23% en pacientes con personalidad tipo D y del 7%   en pacientes con otros tipos de personalidad en un estudio de seguimiento a   seis años en pacientes con TIC.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El concepto de personalidad Tipo D reúne diferentes líneas de investigación que hasta el momento se estaban desarrollando de manera dispersa. Así, el Tipo D refleja un subgrupo homogéneo y estable de rasgos de personalidad claramente basados en teorías psicológicas, a diferencia de la personalidad Tipo A que se basa en una "mescolanza" heterogénea de síntomas conductuales (Pedersen y Denollet, 2003; Denollet, 2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.II.A. La afectividad negativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La afectividad negativa ha merecido el interés en diferentes investigaciones por su relación con las enfermedades cardíacas (Smith y Ruiz, 2002). Las personas con alta afectividad negativa son más propensas a experimentar emociones negativas de manera estable, a lo largo del tiempo e independientemente de las situaciones (Denollet y Brutsaert, 1998). Estas personas se muestran incapaces de enfrentar los estresores de la vida. También tienen una visión negativa de si mismos, reportan más síntomas somáticos y tienen un sesgo atencional hacia los estímulos adversos. Estas personas parecen estar escudriñando el mundo en busca de problemas o amenazantes inminentes (Denollet, 2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personas con este rasgo, obtuvieron una alta correlación (0,68, en participantes sanos) con la escala de neuroticismo del NEO-PI-R de Costa y McCrae (1992) y con la escala de neuroticismo del Cuestionario de Personalidad de Eysenck (0,64, en pacientes con enfermedades cardiovasculares) (De Fruyt y Denollet, 2002; Denollet, 2000). Estas correlaciones estarían dando cuenta de cierta superposición entre ambos conceptos (afectividad negativa y neuroticismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un trabajo reciente, Suls y Bunde (2005) estudiaron tres de las disposiciones psicológicas que más han sido relacionadas como factores de riesgo de los TIC: depresión, ansiedad y angustia - hostilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos autores encontraron cierto solapamiento entre estas tres disposiciones negativas lo que los lleva a asumir la posibilidad de que una disposición hacia la afectividad negativa pueda ser más importante como factor de riesgo de la enfermedad cardiovascular que cualquier afecto negativo específico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.II.B. El aislamiento social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Décadas de investigación han relacionado el aislamiento social y bajo niveles de apoyo social percibido (componentes de la inhibición social) con el incremento en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (Smith y Ruiz, 2002). De la inhibición social se infiere una tendencia estable a inhibir la expresión de las emociones y las conductas en la interacción social (Denollet, 2000). Las personas con alta inhibición social son más propensas a inhibir sus sentimientos y a sentirse tensos e inseguros en presencia de otros, a menudo presentan poca asertividad, usan estrategias de afrontamiento de evitación, y tienen pocas capacidades comunicativas. Además, estas personas inhiben la expresión de emociones negativas (Denollet, Sys y Brutsaert, 1995).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personas con alta inhibición social obtuvieron un alta correlación negativa con la escala de extraversión del cuestionario NEO-PI-R (-0,52, en participantes sanos) (Costa y McCrae, 1992) y con la escala de extraversión del Cuestionario de Personalidad de Eysenck (-0,65, en pacientes con enfermedades cardiovasculares) (De Fruyt y Denollet, 2003; Denollet, 2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alta inhibición social ha sido relacionada con la evitación de peligros potenciales involucrados en la interacción social tales como la desaprobación o el no reconocimiento por parte de los otros. Aunque algunas personas inhibidas son bastante tranquilas en la superficie, en realidad, pueden evitar los conflictos interpersonales mediante un control excesivo de su auto-expresión (Denollet, 2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.III. Personalidad Tipo D y trastornos cardiovasculares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personalidad Tipo D podría ser un factor de riesgo independiente para las enfermedades cardiovasculares por dos motivos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a. la inhibición de la expresión emocional podría ayudar al desarrollo y desencadenamiento de la enfermedad;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b. la mayor propensión a la depresión y al aislamiento social podrían aumentar la mortalidad en pacientes con TIC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Denollet y Brutsaert (1998) encontraron que la combinación de ambos factores, afectividad negativa e inhibición social, puede predecir la aparición de trastornos cardíacos de manera independiente a los factores de riesgo tradicionales. La personalidad tipo D resultó ser un predictor de mortalidad a largo plazo en pacientes con TIC, independientemente de los factores de riesgo biomédicos. Existe evidencia empírica que sugiere que una combinación de alta afectividad negativa y alta inhibición social suele estar presente en pacientes en riesgo de TIC (Denollet, 2000; Denollet, Vaes y Brutsaert, 2000). La evidencia acumulada hasta el momento indica que los pacientes cardíacos con personalidad Tipo D tienen un incremento significativo en el riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular, de manera independiente a los factores de riesgo tradicionales (Pedersen y Denollet, 2003). Los pacientes con personalidad Tipo D también tienen un mayor riesgo de sufrir estrés psicosocial negativo, de tener una calidad de vida más deteriorada y de beneficiarse menos con los tratamientos médicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su estudio de 1996 (Denollet y otros, 1996) los investigadores encontraron diferencias significativas, en un estudio de seguimiento a seis años, en los índices de mortalidad en un grupo de pacientes con personalidad Tipo D (23%) en comparación con el grupo con otras características de personalidad (7%). La relación se mantenía tanto en hombres cuanto en mujeres. La conclusión de Denollet y su grupo de trabajo (1996) fue que la personalidad Tipo D era un predictor de mortalidad en pacientes cardíacos, independiente de los predictores biomédicos. Anteriormente (Denollet, Sys y Brutsaert, 1995), estos investigadores habían reportado mayor mortalidad en pacientes con personalidad Tipo D en un estudio a cinco años del accidente cardiovascular, en hombres de mediana edad sobrevivientes a un infarto de miocardio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Denollet y sus colaboradores (1996), el estrés negativo (distress), propio de la personalidad tipo D, puede provocar la enfermedad cardiovascular en forma directa a través de mecanismos fisiológicos. El estrés al que está expuesto el sujeto influiría en los mecanismos fisiológicos que determinan la enfermedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según los autores (Denollet y colaboradores, 1996), el Tipo D también podría relacionarse con la enfermedad cardiovascular en forma indirecta por su influencia en comportamientos relacionados con la salud como una pobre adherencia al tratamiento o fallas al momento de cambiar los factores de riesgo; también podría influir negativamente en la comunicación con los médicos. Todo esto incidiría en la gravedad de la enfermedad cardiovascular y en un incremento en el riesgo de mortalidad de estos pacientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existiría un tercer mecanismo posible que relaciona el Tipo D con las enfermedades cardiovasculares. Otra variable diferente sería la causa del rasgo de personalidad y de la mortalidad prematura en pacientes cardíacos. El tipo D sería una mera manifestación conductual de un factor biológico o genético subyacente que predispone a la personas a resultados adversos en su salud (Denollet y colaboradores, 1996). Los autores recuerdan que Bouchard (1994) ha aportado evidencia acerca de que un 50% de las diferencias individuales en los rasgos de personalidad, tales como podrían ser la afectividad negativa y la inhibición social, se debe a factores genéticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recientemente, Pedersen y otros (2004) investigaron los efectos negativos de la personalidad tipo D en pacientes con TIC después de una intervención coronaria percutánea, en un estudio de seguimiento de 9 meses. Este estudio fue el primero en investigar la influencia de los factores de riesgo psicológicos en la prognosis de pacientes post intervención coronaria percutánea. El tipo D fue un predictor de resultados adversos en pacientes que estaban recibiendo un tratamiento óptimo, con los últimos avances en intervención en cardiología. El tipo D incrementó significativamente la probabilidad de muerte o de infarto de miocardio en el grupo estudiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relación entre personalidad tipo D y ciertos índices de laboratorio de salud cardiovascular (como la presión sanguínea) también ha sido demostrada (Habra y otros, 2003).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La personalidad tipo D resulta un hallazgo teórico de peso ya que resulta un factor predictivo en las enfermedades cardiovasculares mientras que sus componentes por separado no lo son. Esto es, la presencia de cada uno de estos factores de manera individual no tiene mayores efectos, es la interacción entre las emociones negativas y el aislamiento social lo que resulta predictor en la prognosis de los pacientes con enfermedades cardiovasculares (Denollet y otros, 1996).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La personalidad Tipo D podría predecir los trastornos cardíacos y además podría subsumir conceptos anteriormente dispersos como la depresión, la ira y la ansiedad (afectividad negativa) o el aislamiento y la falta de apoyo social (inhibición social).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, según algunos autores, los estudios reportados hasta el momento no han aportado evidencia concluyente respecto a la hipótesis que relaciona la personalidad tipo D con los TIC, ni que el Tipo D tenga el status de un tipo particular de personalidad. Carney (1998), por ejemplo, sostiene que la afectividad negativa y la inhibición social podría predecir el riesgo de sufrir otros sucesos cardíacos solo en enfermos coronarios. Habra y otros (2003), por su parte, encontraron que el constructo global personalidad tipo D no parece tener mucho más poder predictivo respecto a los trastornos cardiovasculares que sus dos componentes individuales por separado. Estos autores encontraron, además, que el tipo D resulta predictor del desarrollo de la enfermedad cardiovascular particularmente en hombres. Respecto al aislamiento social encontraron que se relacionaba con alta presión sanguínea pero sólo en hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas maneras, Denollet y su equipo (Pedersen y Denollet, 2003; Denollet y Van Heck, 2001), sostienen que hay una necesidad urgente en adoptar un enfoque que considere a la personalidad en los pacientes en riesgo de sufrir trastornos cardíacos. Para estos autores, la personalidad Tipo D es un constructo estable que puede ser de especial interés en todo el campo de las enfermedades cardiovasculares.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-7029803521267731302?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/7029803521267731302/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=7029803521267731302' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/7029803521267731302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/7029803521267731302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/08/personalidad-tipo-d-y-trastornos.html' title='Personalidad tipo D y trastornos isquemicos cardiovasculares'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1774691285227902646</id><published>2007-07-30T17:07:00.000-03:00</published><updated>2007-07-30T18:28:44.522-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Personalidad Tipo A</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sanchez, R. (2006). Parte II del artículo: "El papel de la personalidad en los trastornos isquémicos-cardiovasculares" En Factores psicológicos y trastornos isquémicos cardiovasculares. Urquijo, S. (comp). Editorial UNMdP, Mar del Plata (en prensa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1959 dos cardiólogos de San Francisco, Estados Unidos, Meyer Friedman y Ray Rosenman, en un intento por determinar cuales eran los rasgos de personalidad de personas que habían sido afectados por un infarto de miocardio, observaron la existencia de un intenso deseo de tener éxito y una competitividad elevada. Entonces, propusieron un conjunto de características de comportamiento para intentar describir la forma en la que estos pacientes se comportaban. A este conjunto de características lo denominaron “patrón de conductas tipo A” (PCTA) y se caracteriza, entre otras cosas, por:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- un esfuerzo intenso y mantenido hacia el logro de objetivos autoseleccionados y, por lo general, pobremente definidos;&lt;br /&gt;- una elevada inclinación hacia la competitividad;&lt;br /&gt;- el deseo de reconocimiento y prestigio;&lt;br /&gt;- una baja tolerancia a la frustración;&lt;br /&gt;- una constante implicación en diversas actividades que, generalmente, exceden la disponibilidad de tiempo del sujeto;&lt;br /&gt;- impaciencia acentuada;&lt;br /&gt;- una marcada tendencia a la respuesta hostil;&lt;br /&gt;- un extraordinario nivel de alerta física y mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los trastornos cardiovasculares se presentaron con una frecuencia siete veces mayor en este grupo comparado tanto con otro grupo conformado con sujetos con características opuestas (personalidad Tipo B) cuanto con otro grupo, que actuó como control, conformado por personas desempleadas, con ansiedad e inseguridad crónicas (personalidad tipo C).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde los trabajos pioneros de Friedman y Rosenman existe interés por el PCTA, interés que se incrementó después del Western Collaborative Group Study (Rosenman y otros 1975) que reportó que el PCTA se asoció con un aumento del doble en el riesgo de contraer TIC y de cinco veces de sufrir infarto de miocardio, después de un seguimiento de 8 años y medio. En este estudio, 257 participantes, de sexo masculino, de 39 a 59 años de edad, fueron seguidos por períodos de 8 o 9 años. El PCTA se relacionó fuertemente con la incidencia de TIC en esta población, y esta relación no se podría explicar por la asociación entre el patrón de conducta y ninguno de los factores tradicionales predictores de riesgo por sí solos ni por cualquier combinación de ellos. Según estos trabajos, el PCTA constituye un factor de riesgo independiente en el surgimiento y desarrollo de las TIC, tan significativo como los factores de riesgo biológicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas con una personalidad Tipo A, en términos generales, privilegian en su vida la sobre implicación con su trabajo o profesión y esa sobre implicación se expresa en algunas o todas las características anteriormente citadas (esfuerzo intenso y mantenido hacia el logro de objetivos, elevada competitividad, etc.). Estas conductas se complementan con el descuido de otras áreas de su vida.&lt;br /&gt;Al estudiar el PCTA desde una perspectiva psicológica, se debe atender a tres aspectos (del Pino, 1998): 1) las disposiciones personales permanentes, 2) los desafíos y demandas que emanan de los distintos ambientes en que viven las personas y 3) las conductas o reacciones actuales que se manifiestan cuando los desafíos o demandas activan las disposiciones existentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las disposiciones permanentes, a su vez, pueden concebirse como más o menos consolidadas. En el primer caso se entendería que no necesitan de determinantes ambientales para manifestarse y que las personas con estas características actuarían regularmente conforme al estilo propio de los tipos A. En estos casos podríamos asimilarlas a rasgos de personalidad que se manifiestan, generalmente, con independencia de las situaciones que viven las personas. Si se conciben como menos consolidadas, serían asimilables a estilos de afrontamiento. Friedman y Rosenman, inicialmente, parecen concebirlas de forma más consolidada (Friedman y Rosenman, 1974). Posteriormente, Rosenman las concebiría, como un estilo de comportamiento que se muestra de forma regular en función, no sólo de determinantes personales, sino que precisa para su manifestación determinadas situaciones o contextos (del Pino, 1998).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a los desafíos y demandas que emanan de los distintos ambientes cabe señalar que los contextos que elicitan el PCTA no han sido precisados en detalle, son muy variados, y difíciles de determinar. Esto explicaría porque no se han tomado en consideración a la hora de evaluar y tratar el PCTA. De todas maneras, cabe destacarse que el patrón de conducta tipo A, es aceptado, cuando no estimulado, por el contexto social. Esto es, las personas con PCTA reciben validación social por su forma de ser. Rosenman, en particular, ha insistido en que el modo de vida occidental da lugar a un contexto especialmente elicitador del PCTA. De hecho, los estudios realizados con personas que no participan del estilo de vida occidental han mostrado una presencia menor del PCTA (del Pino, 1998).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1974, en una de sus últimas publicaciones en conjunto, Friedman y Rosenman definían el patrón de conducta Tipo A como un complejo acción-emoción que puede observarse en cualquier persona que está envuelta agresivamente en una lucha crónica, incesante, para conseguir cada vez más en menos tiempo, aún contra las fuerzas opuestas de otras cosas o personas, si es necesario. Los autores entendían que el Tipo A no es un trastorno psicológico sino una suerte de reacción que surge cuando ciertas características de personalidad de una persona se enfrentan a ciertos estímulos ambientales específicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente, Rosenman y Friedman comenzarían a trabajar por separado adoptando posiciones en ciertos sentidos diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosenman (1990) mantuvo una concepción más fiel a la original del PCTA; lo define como un complejo acción-emoción que comprende:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a.    disposiciones conductuales (como ambición, agresividad, competitividad o impaciencia),&lt;br /&gt;b.  conductas específicas (como tensión muscular, estado de alerta, o un ritmo de actividad acelerado) y&lt;br /&gt;c.    respuestas emocionales (como irritación, hostilidad o un elevado potencial para la ira).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más recientemente, Rosenman (1996) sostuvo que una elevada ansiedad, profundamente arraigada y disimulada es, a menudo, el principal factor subyacente en la relación entre la enfermedad coronaria y el PCTA. Del mismo modo, considera que el estrés percibido puede tomarse como equivalente a la ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anteriormente, Friedman (1989) también había postulado la relación entre el PCTA y el estrés. Friedman y Booth-Kewley (1987) ya habían reportado hallazgos que indicaban que la ansiedad, la depresión, o ambos, se relacionan con los trastornos cardiovasculares, independientemente del PCTA, aunque sus efectos pueden sumarse a los de éste. Más recientemente, Williams y otros (2002) encontraron que la ansiedad rasgo se asociaba con un incremento en el riesgo de sufrir un infarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los componentes del PCTA, Rosenman (1991) concede importancia a la competitividad. Esta actuaría como mediadora entre las conductas tipo A manifiestas y la ansiedad encubierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Friedman (1996) considera que el PCTA se caracteriza por dos componentes: encubiertos y manifiestos. Los componentes encubiertos, los cuales serían responsables del inicio y mantenimiento del PCTA, son una inseguridad intrínseca y/o una baja autoestima. Estas características tienen su origen en la temprana infancia y, previsiblemente, pueden activarse por la ausencia de expresión de afecto y admiración por parte de ambos padres, al menos desde la percepción de la persona que desarrollará este patrón de conducta. El principal componente manifiesto, observado con más frecuencia en las personas que presentan el PCTA, es el sentido de la urgencia del tiempo o impaciencia. La urgencia del tiempo, cuando es muy intensa, genera y mantiene un sentido crónico de irritación o exasperación. El segundo componente emocional manifiesto del PCTA es una hostilidad flotante. Esta designación está dando cuenta de una hostilidad ubicua en lo que hace a su aparición y trivial respecto a los incidentes que pueden evocarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de la cuestión de matices que mereció el PCTA por parte de distintos investigadores, por muchos años, la investigación cardiovascular se enfocó exclusivamente sobre este patrón de conducta y los avances en los tratamientos fueron minúsculos (Lesperance y Frasure-Smith, 1996). Si bien el PCTA siguió recibiendo atención en diversos estudios realizados en los últimos años que sostienen la asociación entre la personalidad tipo A y las enfermedades cardiovasculares (Kawachi y otros, 1998; Kim y otros, 1998; Munakata y otros, 1999; Coelho y otros, 1999; Carinci y otros, 1997; del Pino y otros, 1992; del Pino y otros, 1990), tal asociación también ha sido cuestionada por numerosas investigaciones que reportaron que no había correlación entre el patrón de conducta tipo A y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (Rozanski, Blumenthal y Kaplan, 1999; Espnes y Opdahl, 1999; Schroeder y otros, 2000; Myrtek, 2001; Friedman y otros, 2001).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pérdida de consistencia evidenciada en diferentes investigaciones ha puesto en duda la robustez del PCTA como síndrome clínico. Se han sugerido algunas potenciales causales de esta discrepancia. Por ejemplo, el apoyo social parece ser una potencial variable de confusión. Además, se sospecha que no todos los componentes del Tipo A son patógenos, lo que llevó a los investigadores a examinar esos distintos componentes (Rozanski, Blumenthal y Kaplan, 1999) La hostilidad, uno de los principales componentes del patrón de conducta Tipo A y al que Rosenman (1991) ha concedido gran importancia, recibió una considerable atención como un elemento potencialmente “tóxico” de este constructo de la personalidad. La hostilidad es un amplio constructo psicológico, que engloba orientaciones negativas hacia las relaciones interpersonales, e incluye rasgos tales como cólera, cinismo, y desconfianza (Rozanski, Blumenthal y Kaplan, 1999).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros trabajos, han profundizado sobre otros componentes del PCTA, como la preocupación por la estima social y laboral (del Pino y otros, 1997; del Pino Pérez y otros, 1992) o la competitividad y la rapidez - impaciencia (del Pino Pérez y otros, 1997; del Pino Pérez y otros, 1992; del Pino Pérez, y otros, 1990), tal como son medidas por la Escala de Bortner y la Escala tipo A de Framingham. En un trabajo reciente sobre la efectividad del tratamiento cognitivo – conductual para el PCTA, surge una reducción significativa del componente rapidez – impaciencia, en un estudio de seguimiento a dos años, en el grupo que recibió tratamiento respecto al grupo de control (del Pino, Gaos, Dorta, García, 2004).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumado a lo anterior, investigaciones recientes han propuesto un nuevo tipo de personalidad como relacionada con el riesgo de contraer trastornos isquémicos cardiovasculares (Lesperance y Frasure-Smith, 1996). Un grupo de investigadores de Bélgica han sugerido que la personalidad "Tipo D" puede ser una influencia importante en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares y asociarse con una mayor frecuencia de las mismas (Denollet y Brutsaert, 1998; Denollet y otros, 1996; Denollet, Sys y Brutsaert, 1995).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1774691285227902646?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1774691285227902646/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1774691285227902646' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1774691285227902646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1774691285227902646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/07/personalidad-tipo.html' title='Personalidad Tipo A'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-9063224020384686314</id><published>2007-07-17T10:23:00.000-03:00</published><updated>2007-07-17T10:36:46.355-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Millon'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Personalidad, temperamento y sociedad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parte V (y final) del artículo: "Personalidad, temperamento y sociedad"&lt;br /&gt;Roberto Oscar Sanchez.&lt;br /&gt;Lic. en Psicología, Especialista en Docencia Universitaria Psicoterapeuta Centro de Asistencia Psicológica Mar del Plata, Profesor Seminario de Orientación Trastornos de la Personalidad, Universidad Nacional de Mar del Plata Profesor Teorías de la Personalidad, Universidad Atlántida Argentina Miembro del Grupo de Investigación en Psicología Cognitiva y Educacional, UNMdP&lt;br /&gt;En “Violencia, personalidad y sociedad”. G. González Ramella (comp.), Editorial Akadia, Buenos Aires, pág. 233-260, 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 Tal como los criterios diagnósticos del DSM.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La evidencia existente parece demostrar sin lugar a mayores dudas que existe un componente biológico en la personalidad, en parte heredado y en parte debido a condiciones prenatales. Ese componente biológico de alguna manera se complementa con el aspecto social de la personalidad, que se aprende en la interacción con los otros, en especial en el núcleo familiar. En principio podría decirse que todos, quien mas y quien menos, tenemos ciertas disposiciones biológicas desadaptativas de personalidad. El contexto social en el que nos toque desempeñarnos será el que determine, en última instancia, si esas disposiciones se expresarán en forma de rasgos desadaptativos o, en el peor de los casos, de un TP, o si, por el contrario, se amortiguarán para dar lugar a una personalidad sana. Por tanto, los aspectos biológicos quedan en un segundo plano ya que serán los aspectos sociales los que encausen la personalidad hacia un lado u otro. Aún condiciones iniciales muy patológicas pueden ser moderadas en sociedades estables y que ofrezcan oportunidades a sus miembros e, inversamente, condiciones iniciales favorables pueden ser desviadas a estilos patológicos en sociedades injustas e inestables. Dado que la personalidad se terminaría de constituir (o construir) en el entramado social, fácil es advertir que su estabilidad y coherencia sean difíciles de lograr en contextos contradictorios o inseguros. Ahora bien, reconocer la influencia de las condiciones sociales en los resultados de la vida, ¿hace que la responsabilidad personal sea inaplicable? Las personas no eligen ni seleccionan sus rasgos de personalidad, aunque la mayoría considera que han elegido o han gobernado sus trayectos de vida (Widiger, 2006). Este prometedor desvío de este relato nos alejaría del camino que estamos recorriendo por lo que no será abordado en esta oportunidad (véase por ejemplo Froufe, 2005).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diversos autores han estudiado el impacto de la sociedad posmoderna sobre la prevalencia de los TP (véase, por ejemplo, Pérez Urdaniz y otros, 2001), llegando a la conclusión de que la posmodernidad ha producido una ruptura social, dando lugar a una sociedad menos estable que favorece el desarrollo de TP y de psicopatología en general. Muchas de las condiciones de la sociedad posmoderna han sido asociadas a características propias de una personalidad patológica. En el caso que nos interesa, cabría preguntarse, por ejemplo, cuanto de la impulsividad o del desprecio por el otro, propio de personas agresivas y violentas, es fruto del individualismo que fomenta esta sociedad. La impulsividad no contenida socialmente lleva a un aumento de conductas antisociales. Los cambios sociales conllevan cambios en la personalidad en lo que hace a su capacidad de facilitarnos la adaptación, el ajuste al medio, como sostenía Allport en su definición. Cuanto más cambiantes sean las condiciones sociales más exigida se verá la personalidad en la procura de dicha adaptación, y cualquier rigidez en la personalidad podrá derivar en rasgos desadaptativos o en un TP. Un gran número de personas con algún problema de ajuste en su personalidad, problema que puede expresarse, por ejemplo, con conductas agresivas o violentas, podrían funcionar de manera distinta, más adaptativa, en otros contextos sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Millon, hace cerca de cuatro décadas, relacionó sabiamente la personalidad con la ubicación de la persona en el contexto social en la primera formulación de su teoría, el modelo de aprendizaje biosocial (Millon, 1969). Los TP constituirían maneras desadaptativas de relacionarse con los otros. Así el esquizoide quiere mantenerse apartado de los vínculos sociales, el evitativo teme al rechazo de los otros, el dependiente teme perder los vínculos con las personas significativas de su vida, el histriónico necesita llamar la atención de los demás, y cuestiones similares pueden plantearse, mutatis mutandis, respecto a los otros trastornos. Lo que este autor deja bien en claro es que hablar de personalidad implica hablar de relaciones sociales. Si bien como decía Funder (2006) no puede concebirse una situación sin una persona y ésta no puede existir sino en situación, cabría agregar que las situaciones más determinantes al momento de hablar de personalidad son aquellas que incluyen otras personas. Nuestra personalidad es como es ante la presencia de los demás y podría definirse, entonces, como nuestra manera particular de relacionarnos con los otros. La personalidad sana se caracterizaría por un afrontamiento eficaz de los conflictos interpersonales; la personalidad patológica (que es una cuestión de grado, como Millon se encargó de advertir anticipándose también en esto a su época), por el contrario, implicaría algún grado de fricción y de inflexibilidad en la conducta interpersonal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, desde diversos enfoques podemos advertir la importancia de lo social al momento de definir una personalidad. Ya que si bien es cierto que existe cierto componente biológico (estimado entre un 40 y un 60%), también es cierto que existe otro componente más ligado a lo social y a lo aprendido. Y es aquí donde se tornan importantes las teorías cognitivo sociales ya que nos permiten no sólo entender y explicar como se forma una personalidad sino también como se puede proceder para su cambio. Y si bien la investigación en psicología básica no se preocupa por la relevancia social de sus descubrimientos (como sucede en toda disciplina científica), también es cierto que la vertiente tecnológica de la psicología aplica esos conocimientos en diversos campos, y la psicoterapia es la aplicación de los descubrimientos de la psicología en el campo de la salud mental. La psicología actual, cognitiva social, hija de la tradición que va de Kelly a Bandura, pasando por otros tantos autores, tiene en la psicoterapia una buena herramienta que será de mayor utilidad en la medida que veamos a la personalidad como algo que se aprendió en nuestro contexto social y no sólo como la expresión de factores biológicos innatos. Como se pregunta Funder (2006), ¿debemos elegir entre los tres componentes de la tríada de la personalidad y continuar discutiendo (quizás implícitamente) a favor de uno a expensas de los otros? Si la respuesta a esta y a otras preguntas relacionadas es “no”, entonces la psicología de la personalidad habrá hecho una contribución útil a la comprensión humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía.&lt;br /&gt;Allport, G. (1974). Psicología de la personalidad. Buenos Aires: Paidós (edición original: Personality: A Psychological interpretation. 1937)&lt;br /&gt;Bandura, A. (2001). Social cognitive theory: an agentic perspective. Annual Review of Psychology, 52,1-26.&lt;br /&gt;Bandura, A. (1999). Social cognitive theory of personality. En L. Pervin y O. John (Eds.), Handbook of Personality (2nd ed., pp. 154-196). Nueva York: Guilford (reimpreso en D. Cervone &amp; Y. Shoda [Eds.], The coherence of personality. New York:Guilford Press. 1999)&lt;br /&gt;Bandura, A. (1984). Teorías del Aprendizaje Social (2ª Ed.). Madrid: Espasa-Calpe. (edición original1977).&lt;br /&gt;Bandura, A. (1983). Principios de modificación de la conducta. Salamanca: Sígueme. (edición original 1969).&lt;br /&gt;18&lt;br /&gt;Bandura, A. (1978). The self-system in reciprocal determinism. American Psychologist, 33, 344-358.&lt;br /&gt;Bandura, A. (1973). Aggression: a social learning analysis. New York: Prentice-Hall.&lt;br /&gt;Berdichevsky Linares, F. y González Ramella, G. (2005) Personalidad. Estilos y trastornos. Buenos Aires: Akadia.&lt;br /&gt;Bouchard, T. (1994). Genes, Environment, and Personality. Science, 264,1700-1701.&lt;br /&gt;Costa, P. y McCrae, R. (1999). NEO-PI-R: Inventario de la personalidad NEO revisado. Manual. Madird: TEA Ediciones.&lt;br /&gt;de Iriarte M. (1948). El doctor Huarte de San Juan y su Examen de Ingenios. Contribución a la historia de la psicología diferencial. Madrid: CSIC.&lt;br /&gt;Farmer, R. (2000). Issues in the Assessment and Conceptualization of Personality Disorder, Clinical Psychology Review, 20(7), 823-851&lt;br /&gt;Fernández Álvarez, H. (1992). Fundamentos de un modelo integrativo en psicoterapia. Buenos Aires: Paidos.&lt;br /&gt;First, M. et al (2002). Personality Disorders and Relational Disorders: A Research Agenda for Addressing Crucial Gaps in DSM. En Kupfer, D.; First, M. &amp; Regier, D. (Edit.), A Research Agenda for DSM-V (pp. 123-199). Washington: American Psychiatric Association.&lt;br /&gt;Froufe, M. (2005). Conciencia y conducta involuntaria. Autocontrol, in/determinismo y responsabilidad. X Reunión Nacional de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento. Mar del Plata, , 30 de junio al 2 de julio de 2005.&lt;br /&gt;Funder (2006). Towards a resolution of the personality triad: Persons, situations, and behaviors. Journal of Research in Personality, 40, 21–34.&lt;br /&gt;Funder, D. (2001). Personality, Annual Reviews Psychology, 52, 197 – 221.&lt;br /&gt;John, O., Srivastava, S. (1999). The Big Five trait taxonomy: History, measurement, and theoretical perspectives. En L. A. Pervin &amp;amp; O. P. John (Eds.), Handbook of personality: Theory and research (pp. 102-138). New York: Guilford.&lt;br /&gt;Kelly, G. (1966). La psicoterapia y la naturaleza humana. En Feixas, G. (Editor) (2001). La psicología de los constructos personales: Textos escogidos de George A. Kelly. Barcelona: Paidós.&lt;br /&gt;Kelly, G. (2001). Psicología de los constructos personales. Textos escogidos Brendan Maher (compilador). Barcelona: Paidós.&lt;br /&gt;Livesley, J. (2005). Behavioral and Molecular Genetic Contributions to a Dimensional Classification of Personality Disorder. Journal of Personality Disorders, 19(2), 131-155.&lt;br /&gt;McCrae, R.; Costa, P. (1990). Personality In Adulthood. a Five-Factor Theory Perspective. New York: Guildford.&lt;br /&gt;MIllon, T. (1976). Psicopatología Moderna: Enfoque biosocial de los aprendizajes erroneos y de los disfuncionalismos. Barcelona: Salvat. (edición original 1969)&lt;br /&gt;Mischel, W. (2004). Toward an integrative science of the person (Prefatory Chapter). Annual Review of Psychology, 55, 1-22.&lt;br /&gt;Mischel, W. y Shoda, Y. (1995). A cognitive-affective system theory of personality: Reconceptualizing the invariances of personality and the role of situations. Psychological Review, 102, 246-268.&lt;br /&gt;Pérez Urdaniz y otros (2001). Aspectos socioculturales en la génesis de los Trastornos de Personalidad. Actas Españolas de Psiquiatría 1, 47-57.&lt;br /&gt;Plomin, R., DeFries, J.; McClearn, G.; McGuggin, P. (2002). Genética de la conducta. Barcelona: Airel. (edición original 2001).&lt;br /&gt;Rotter, J. (1975). Some problems and misconceptions related to the ruct of internal versus external control of reinforcement. Journal of Consulting and Clinical Psychology 43, 1, 56-57&lt;br /&gt;Sanchez, R. (2003). Theodore Millon, una teoría de la personalidad y su patología. Psico-USF, 8(2),163-173.&lt;br /&gt;Trull, T. (2005). Dimensional Models of Personality Disorder: Coverage and Cutoffs. Journal of Personality Disorders, 19(3), 262-282.&lt;br /&gt;Widiger, T. (2006). Tough Questions of Morality, Free Will, and Maladaptivity. Journal of Personality Disorders, 20(2), 181–183,&lt;br /&gt;Widiger, T. y Simonsen E. (2005). Alternative Dimensional Models of Personality Disorder: Finding a Common Ground. Journal of Personality Disorders, 19(2), 110-130.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-9063224020384686314?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/9063224020384686314/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=9063224020384686314' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/9063224020384686314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/9063224020384686314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/07/personalidad-temperamento-y-sociedad.html' title='Personalidad, temperamento y sociedad'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1846423913703364507</id><published>2007-07-10T13:12:00.000-03:00</published><updated>2007-07-24T09:58:14.486-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mischel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia de la psicología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aprendizaje vicario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bandura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Constructos personales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rotter'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Kelly'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Modelos cognitivo-sociales de personalidad</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parte III del artículo: "Personalidad, temperamento y sociedad"&lt;br /&gt;Roberto Oscar Sanchez.&lt;br /&gt;Lic. en Psicología, Especialista en Docencia Universitaria Psicoterapeuta Centro de Asistencia Psicológica Mar del Plata, Profesor Seminario de Orientación Trastornos de la Personalidad, Universidad Nacional de Mar del Plata Profesor Teorías de la Personalidad, Universidad Atlántida Argentina Miembro del Grupo de Investigación en Psicología Cognitiva y Educacional, UNMdP&lt;br /&gt;En “Violencia, personalidad y sociedad”. G. González Ramella (comp.), Editorial Akadia, Buenos Aires, pág. 233-260, 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.2. Las propuestas cognitivo sociales.&lt;br /&gt;"No existen los hechos, sino sólo las interpretaciones"&lt;br /&gt;Friedrich Nietzsche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe otra visión de la personalidad en cierto sentido contrapuesta a la anterior, si bien se está trabajando en ciertos intentos de integración, cuyo análisis excede el marco de este trabajo. Y para hablar de esa otra visión hay que retrotraerse a 1955 y traer a colación un autor no muy recordado y a quien la psicología aún le debe un homenaje que lo sitúe en el panteón de los grandes: George Kelly. Ese año publica una obra señera que adelantaría por casi dos décadas la psicología cognitiva social y el constructivismo. En “La psicología de los constructos personales” Kelly presenta una teoría psicológica de corte cognitivo que pone el centro de atención en como los seres humanos miramos (e interpretamos) al mundo de manera idiosincrásica a través de nuestros constructos personales. Alejado de la corriente teórica dominante de la época, en un contexto científico para nada afín a sus ideas (Skinner había publicado “Ciencia y conducta humana” en 1953 y publicaría “Conducta verbal” en 1957), Kelly propuso un ser humano activo, que percibe, organiza e interpreta su mundo de experiencias a su manera. Y esa construcción personal representa su visión única de la realidad. En su postulado fundamental Kelly afirma que nuestros procesos psicológicos son dirigidos por las formas en que anticipamos los acontecimientos. Mediante nuestros constructos intentamos anticipar las consecuencias de nuestras acciones, al mundo, y a las otras personas. Kelly se refería a la “metáfora prodigiosa” para explicar que las personas, como los científicos, tenemos construcciones de la realidad que funcionan como hipótesis. A medida que ganamos experiencia, nuestra comprensión de la realidad mejora de la misma manera que la ciencia va mejorando su comprensión del mundo. Y esta búsqueda de una mayor comprensión se explica por la tendencia del hombre a preferir un conocimiento personal del mundo antes que la felicidad garantizada desde el exterior (Kelly, 1966). Esto es, el ser humano es esencialmente activo y constructivo y por tanto no muy sujeto a las leyes que pretenden explicar la conducta a partir de los reforzadores del medio:&lt;br /&gt;…esta tendencia del hombre a desligarse de su biografía y sus refuerzos para lanzarse al futuro aferrándolo con las dos manos nos pone a los científicos en una posición embarazosa. Es como si debiéramos admitir que la naturaleza humana es desorganizada, tras haber defendido ardientemente la proposición (supuestamente) más esencial de la ciencia, "toda la naturaleza sigue un orden" (Kelly, 1966).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ideas de Kelly no serían tenidas en cuenta no sólo por el conductismo dominante (obviamente) sino tampoco por la primera psicología cognitiva, la del paradigma del procesamiento de la información, partidaria de la metáfora del hombre como procesador de información, al igual que una computadora. Hubo que esperar a la segunda revolución cognitiva, el enfoque cognitivo social, que con su concepción del hombre como constructor de la realidad mediante su actividad cognitiva en el plano social, recupera la concepción original de Kelly. Mahoney en 1982 sostuvo que junto a los procesos de feedback o retroactivos, los seres humanos utilizamos también procesos de feedforward o proactivos (Fernández Alvarez, 1992). Vale decir que no sólo somos reactivos al medio sino que autorregulamos nuestra propia conducta estructurando sistemas de significado que prefiguran situaciones futuras que no han sucedido aún más que en nuestra mente. Por tanto, nuestro conocimiento es activo, constructivo y anticipatorio. En esta concepción de Mahoney no puede dejar de notarse la huella original que marcó Kelly.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los acercamientos cognitivo sociales se han ido formando desde las teorías del aprendizaje social a lo largo de las últimas décadas. El modelo no cuenta con un paradigma dominante sino que diversas teorías van llevando adelante distintos aspectos del programa. Según Funder (2001), la profusión de temas revela un grado de desorganización y hasta inmadurez, muy parecido al paradigma de los rasgos antes del advenimiento de los “cinco grandes”. Estas teorías plantean que la personalidad se relaciona con el aprendizaje principalmente en un contexto social (lo social del modelo), y que dicho aprendizaje se realiza a través de una serie de procesos cognitivos o actividades mentales que codifican y transforman los datos que nos llegan del medio (estímulos y contingencias de refuerzo o castigo) (lo cognitivo). En este caso, las variables fundamentales son los procesos cognitivos, las cogniciones, así como los rasgos lo son del modelo homónimo. Con el tiempo, se fueron incorporando los aspectos afectivos, descuidados en las primeras versiones del modelo (Mischel y Shoda, 1995).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los principales autores enrolados en esta corriente, corresponde citarse a Walter Mischel quien en 1968 publica una obra fundamental para esta historia: “Personalidad y Evaluación”. Muy influenciado por Kelly (quien de hecho dirigió su tesis doctoral), Mischel inaugura un movimiento teórico conocido como situacionismo donde sostiene que la mayor parte de la estabilidad o consistencia de las personas a través del tiempo (lo que podría ser considerado como su personalidad) son percibidas, es decir, subjetivas y no objetivas. La conducta es altamente específica y dependiente de la situación: hay conductas diferentes porque las situaciones son diferentes. Los patrones de respuesta observados están vinculados a los estímulos presentes en la situación, únicos determinantes causales de los mismos. En el caso de existir regularidades en la conducta, estás deberán explicarse en función de las regularidades estimulares existentes. Mischel realiza una crítica teórica y metodológica hacia la psicología de los rasgos, iniciando un debate, que si bien tuvo su auge en la década del 70 y comienzos de la del 80 del pasado siglo, aún sigue abierto. La gran diferencia entre Mischel y la teoría del rasgo, es que esta última propone la uniformidad de la conducta a través de las situaciones, mientras que para Mischel la conducta es específica y dependiente de la situación. Para el autor, los rasgos son meros constructos explicativos de la personalidad, pero no entidades que existan en el interior de las personas. A partir de Mischel, entonces, la personalidad pasa a ser entendida desde el punto de vista de la situación más que desde el temperamento, dando así un preponderante lugar a lo social. Lo importante es la interacción que se da entre la personalidad y la situación en la determinación de la conducta. “Interaccionismo” podría considerarse como la primera denominación (hoy en desuso) del modelo cognitivo social; la lógica interaccionista sigue en la base del modelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mischel ha continuado revisando y sistematizando su teoría hasta la actualidad (Mischel, 2004), tratando de entender la invariancia y la consistencia de la personalidad. Su teoría integra variables del aprendizaje cognitivo social dentro de un marco que incluye influencias previamente descuidadas como la cultura y la sociedad y hasta el bagaje genético (Funder, 2001). Las variables personales se consideran como formando un “sistema cognitivo afectivo de la personalidad” (SCAP). El conjunto está formado por constructos de codificación (para categorizar y ordenar el mundo externo e interno), expectativas y creencias (sobre el mundo social, de los resultados que tendrá una conducta en una situación, sobre la propia eficacia), afectos (sentimientos, emociones, respuestas afectivas), metas y valores (resultados deseados e indeseados, proyectos), y competencias y planes de autorregulación (guiones, estrategias para organizar la acción).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro aporte al modelo que merece ser citado aquí es el de Julian Rotter, quien postuló fundamentos básicos de la teoría del aprendizaje social. Rotter sostiene que la personalidad es aprendida y que está motivada hacia metas específicas. Las conductas que nos acercan a las metas que anticipamos obtienen mayor refuerzo que otras conductas. El potencial para que ocurra una conducta en una situación específica es función de la expectativa de que esa conducta conducirá a un refuerzo en esa situación y función del valor de ese refuerzo (Rotter, 1975). Por lo tanto, son nuestras expectativas respecto a las consecuencias de nuestro comportamiento las que nos hacen actuar de una manera u otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al momento de revisar esta visión de la personalidad no puede dejar de citarse a Albert Bandura, psicólogo canadiense, quien consolida la importancia de la cognición en su relación con la conducta, continuando y avanzando con los desarrollos del programa cognitivo social. Su postulado del determinismo recíproco, según el cual persona, situación y conducta están en mutua interdependencia resultó un fundamental avance para el programa cognitivo (Bandura, 1978). La conducta no es solamente consecuencia o efecto de la personalidad y del ambiente, sino que es también causa de la personalidad y del ambiente que la genera. Aunque los estímulos ambientales influyen en la conducta, factores personales individuales como creencias y expectativas también influyen en la manera en que nos comportamos. Por otro lado, los resultados de nuestra conducta sirven para cambiar el ambiente. Cada uno de los tres sistemas es determinado por los otros dos y, a su vez, los determina. Lo relevante de este aporte de Bandura es que sitúa a la conducta de las personas no sólo en una mera dependencia de rasgos internos o de condiciones ambientales, sino que es la propia persona la que contribuye a las condiciones que luego tendrán influencia en su curso de acción. Esta noción de interacción entre las variables acerca al paradigma cognitivo social con el constructivismo. Es la naturaleza activa del ser humano, su calidad de agente, influido por el medio pero capaz de anteponer sus metas y de autoregularse para tratar de conseguirlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bandura fue ampliando su concepción y a los efectos de este trabajo cabe citar sus aportes acerca del modelamiento o aprendizaje por observación (Bandura, 1977): el aprendizaje puede surgir de la observación de ejemplos o modelos. Para Bandura, la mayor parte del comportamiento humano se aprende a través del ejemplo, ya sea de manera intencional o accidental. En cualquier situación social las personas aprenden lo que deben y lo que no deben hacer por medio de la observación de las conductas de modelos. De esta manera se aprenden los roles sociales en cualquier cultura. Se advierte así como las experiencias sociales contribuyen al desarrollo de la personalidad. A esta altura resultará fácil advertir que la agresión puede ser aprendida mediante la imitación de modelos erróneos. Son ampliamente conocidos los trabajos de Bandura de principios de los 60 donde demostró, mediante un diseño de tipo experimental, que los niños pueden aprender conductas violentas observando a adultos que ejecutan ese tipo de conductas. En su investigación, un grupo de niños observaba a un adulto golpear y patear a un muñeco de juguete. Cuando a esos niños se los dejaba solos con ese muñeco su conducta se ajustaba al modelo que habían presenciado. Se encontró que el grupo experimental fue dos veces más agresivo que el grupo de control (niños que no habían visto maltratar al muñeco). Un detalle interesante es que la conducta agresiva fue la misma en los niños del grupo experimental ya sea que el modelo fuera de la vida real o fueran modelos simbólicos (películas e incluso personajes de caricaturas). Del mismo modo, trabajando con dos grupos de niños unos agresivos y otros no, Bandura encontró que los padres mostraban las mismas características. Tal como lo expresa el novelista James Baldwin quien dijo que “los niños nunca se han distinguido mucho por escuchar a sus mayores, pero nunca han dejado de imitarlos”. Estos trabajos demostraron que tanto los modelos reales cuanto los simbólicos influyen en los observadores, por lo tanto lo que los niños vean en sus padres o, por ejemplo, por televisión (o por Internet) puede tener más efecto que las meras instrucciones verbales. El pensador Lucio Anneo Seneca hace cerca de dos mil años sostuvo que “largo es el camino de la enseñanza a través de teorías, pero corto y eficaz, por medio de ejemplos”. Lo más relevante de estos conceptos de Bandura es que demostró como se pueden aprender conductas sin necesidad de recibir refuerzos, en lo que también se conoció como aprendizaje o condicionamiento vicario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bandura comprobó que las conductas violentas observadas por niños de manera gráfica se repiten en su propia conducta de manera real (1969). Las conductas antisociales son tan aprendidas como las conductas prosociales, la diferencia está dada por el modelo que se ha seguido. La personalidad, como se ha dicho, incluye factores ambientales que la determinan. Así, el entorno sociocultural en el que nos movemos tendrá influencia en nuestra personalidad. Los modelos violentos o inadecuados que ofrezca la sociedad, tanto reales cuanto simbólicos, tendrán una fuerte influencia en el desarrollo de la personalidad de los niños más aún si la sociedad se encarga de reforzar el comportamiento de esos modelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen condiciones que facilitan la situación de modelamiento (Bandura, 1977). Ciertas características de los modelos hacen que la propensión a imitarlos sea mayor. Los modelos que ocupan una posición alta o tienen mucha competencia o poder, son más eficaces para provocar en otros una conducta similar. Del mismo modo, aquellos que más se nos parecen tienen un mayor poder de modelamiento (aunque, como se dijo, observar una caricatura o un dibujo animado tiene mayor influencia que no observar ningún modelo). El modelamiento también depende de las características de los observadores: personas con baja confianza en sí mismas y baja autoestima son más proclives a imitar las conductas de un modelo; y lo que es más importante, una persona que ha sido reforzada por imitar una conducta es más susceptible a la influencia de los modelos. Esto se relaciona con la última condición facilitadora del modelamiento: las consecuencias recompensantes asociadas a la conducta de imitación, que pueden tener un impacto superior a los otras dos condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe señalar, que en 1973 Bandura publica “Agression: A social learning analyisis” donde demuestra mediante los principios del aprendizaje vicario como se adquieren conductas que afectan negativamente a la sociedad. En su definición de conducta agresiva considera aspectos relevantes como el tipo de conducta, su intensidad, los efectos observados de la misma o las inferencias respecto a las intenciones del actor. Bandura sostuvo que la agresión debe considerarse siempre como una respuesta predominante y natural ante la frustración. Las conductas agresivas o violentas son modeladas y reforzadas por los contactos del individuo con su familia, con la subcultura en que está inmerso y por los modelos simbólicos que muestran los medios de comunicación. Agrega que un déficit en las habilidades sociales necesarias para afrontar aquellas situaciones que nos resultan frustrantes, como la ausencia de estrategias verbales para afrontar el estrés, a menudo conduce a la agresión. Una experiencia aversiva puede facilitar una variedad de comportamientos (la búsqueda de ayuda y apoyo, un mayor esfuerzo en la obtención de logros, la resignación, trastornos psicosomáticos, el intento de sobreponerse a las dificultades, la dependencia, el retraimiento, la apatía o la agresión), de acuerdo con el aprendizaje social del individuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bandura ha continuado con sus trabajos y actualizado su teoría del aprendizaje social (2001) enfocando hacia la autorregulación y a la creencia sobre la autoeficacia, siempre desde la base del determinismo recíproco. Bandura sostiene que la capacidad para ejercer un control sobre la naturaleza y sobre la calidad de la propia vida es la esencia de la humanidad. Las personas somos agentes lo que implica hacer intencionalmente que las cosas sucedan por nuestras propias acciones. La agencia permite a las personas jugar un papel en su autodesarrollo, su adaptación y su autorenovación. Las personas no somos meros espectadores de mecanismos internos dirigidos por sucesos ambientales, somos agentes de nuestra propia experiencia. La mente humana no es meramente reactiva, es generativa, creativa, proactiva y reflexiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto de la conducta moral, Bandura (2001) sostiene que una vez que adoptamos un patrón de moralidad, considerando algunas conductas como correctas y otras como incorrectas, mediante auto-sanciones positivas (para las conductas fieles a los patrones personales) y negativas (para las que violentan esos patrones) vamos regulando nuestra conducta moral manteniéndola coherente con nuestros patrones personales. Mediante mecanismos inhibitorios evitamos comportarnos inhumanamente y por mecanismos proactivos mantenemos nuestra conducta humanitaria. Sin embargo, existen mecanismos por los que podemos desvincular nuestras conductas de nuestra conducta moral, ignorando o minimizando los efectos dañinos o desplazando la responsabilidad o deshumanizando a las víctimas, atribuyéndoles cualidades bestiales y culpándolas por atraer el sufrimiento hacia ellos. A través del desenganche selectivo de la agencia moral las personas que se comportan de manera debida y considerada perpetran transgresiones e inhumanidades en otras esferas de su vida. La gente posee el potencial biológico para la agresividad, pero la respuesta a la variación cultural en agresón yace más en lo ideológico que en lo biológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En síntesis, puede decirse que así como Kelly primero y Mischel y Rotter después concibieron un ser humano con la capacidad de construir su mundo de experiencias, de planificar sus actos y de comprobar hipótesis respecto a las consecuencias de tales actos, Bandura luego le confirió la capacidad para interpretarse a sí mismo, para darse significado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los modelos cognitivos sociales, a los que nos hemos acercado sucintamente, presentan un acercamiento a la personalidad que se caracteriza por proponer un sujeto proactivo; que se autoorganiza y así interpreta a la realidad y a sí mismo; que se construye para poder anticipar el mundo, las consecuencias de sus propias acciones y las reacciones de los demás. El brillante escritor de ciencia ficción Philip K. Dick proféticamente dijo una vez: "...un fenómeno se percibe dentro de la estructura perceptual del que percibe. Mucho de lo que ves al percibirme es una proyección de tu propia mente. Yo tendría otro aspecto totalmente distinto para otro sistema perceptual. Hay tantas visiones del mundo como seres miran en él" (Gestarescala, 1969).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1846423913703364507?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1846423913703364507/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1846423913703364507' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1846423913703364507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1846423913703364507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/07/modelos-cognitivo-sociales-de.html' title='Modelos cognitivo-sociales de personalidad'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-9091555328928248295</id><published>2007-07-01T00:22:00.000-03:00</published><updated>2007-07-24T09:58:56.341-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia de la psicología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Big five'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cinco grandes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Personalidad: Modelos de rasgos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parte II del artículo: "Personalidad, temperamento y sociedad"&lt;br /&gt;Roberto Oscar Sanchez.&lt;br /&gt;Lic. en Psicología, Especialista en Docencia Universitaria Psicoterapeuta Centro de Asistencia Psicológica Mar del Plata, Profesor Seminario de Orientación Trastornos de la Personalidad, Universidad Nacional de Mar del Plata Profesor Teorías de la Personalidad, Universidad Atlántida Argentina Miembro del Grupo de Investigación en Psicología Cognitiva y Educacional, UNMdP&lt;br /&gt;En “Violencia, personalidad y sociedad”. G. González Ramella (comp.), Editorial Akadia, Buenos Aires, pág. 233-260, 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Dos visiones de la personalidad.&lt;br /&gt;2.1. Los modelos de los rasgos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Quien con un temperamento flemático es imbécil, sería loco con un temperamento sanguíneo“.&lt;br /&gt;Arthur Schopenhauer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien la psicología de la personalidad tiene una corta historia, tiene también (como decía Ebbinghaus respecto a la psicología) un largo pasado. De esto da cuenta una extensa serie de antecedentes dentro del pensamiento occidental que han contribuido al nacimiento de esta disciplina. A los efectos de este trabajo, nos centraremos entre dichos antecedentes en la tradición griega postulada por Empédocles de los humores y los temperamentos, heredera de la doctrina de los cuatro elementos (aire, fuego, tierra y agua) y sus respectivas características (cálido y húmedo, cálido y seco, frío y seco, y frío y húmedo). Se distinguen cuatro humores en el cuerpo: sangre (procedente del corazón), bilis amarilla (del hígado), bilis negra (del bazo y del estómago), y flema (del cerebro); el equilibrio de estos humores da lugar a un individuo saludable y la preponderancia de uno de ellos dará lugar a cuatro tipos de temperamento. Así, tempranamente en la historia, queda establecida la relación entre la personalidad y sus bases biológicas: personalidad sanguínea (optimista, sociable y animado), colérica (amargado, impulsivo e irritable), melancólica (pesimista, triste y reservado) o flemática (impasible, apático y controlado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tipología básica es consolidada por Hipócrates y alcanza al mundo romano a través de Galeno. Su influencia domina el pensamiento médico aproximadamente hasta el siglo XVII. En 1575 Juan Huarte de San Juan (patrono de la psicología en España) escribe el ”Examen de ingenios para las Ciencias” donde afirma que es la naturaleza la que determina las diferencias de ingenio o habilidad que se ven en las personas. El texto de Huarte resulta un ensayo de psicología y orientación profesional, basado en un estudio de las aptitudes personales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M. de Iriarte (1948) en su obra “El doctor Huarte de San Juan y su Examen de Ingenios. Contribución a la historia de la psicología diferencial”, resume la doctrina de Huarte en la siguiente cadena de proposiciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A) La experiencia sobre individuos o sobre pueblos nos pone delante el hecho de grandes variantes, ya en la adquisición de las ciencias, ya en el ejercicio de las profesiones.&lt;br /&gt;B) Tal aventamaniento o retraso no depende de la aplicación del sujeto o de las condiciones pedagógicas que la acompañen, sino de algo nativo y originario en el sujeto.&lt;br /&gt;C) Pero la causa no está en el alma de cada individuo, en cuanto discriminada del cuerpo, pues todas son de igual perfección nativa.&lt;br /&gt;D) Luego tales diferencias hay que atribuirlas a las diferencias de temperamentos.&lt;br /&gt;Por lo tanto, es el temperamento, la base biológica, el que dará lugar a los diferentes tipos de personalidades de acuerdo a esta milenaria doctrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La introducción de este apartado se fundamenta en que en aquella tradición griega encontramos las raíces de un movimiento teórico que, como sostiene Funder (2001) parece casi ubicuo en la literatura actual. Dicho movimiento resulta de la confluencia de dos tradiciones psicológicas: por un lado, las teorías de los rasgos (originadas en la antigua Grecia y que postulan al rasgo como unidad fundamental de la personalidad), y por otro, los modelos factorialistas (basados en la técnica estadística del análisis factorial para aislar factores comunes, los rasgos, aplicada a la personalidad). Los rasgos se consideran como disposiciones que se expresan en patrones de comportamiento, relativamente estables y consistentes. Para las versiones más débiles los rasgos son como categorías construidas que no implican necesariamente estructuras subyacentes en las personas. Para las versiones más fuertes, los rasgos tienen existencia real de base biológica y genotípica. Este movimiento teórico encuentra en la actualidad su máxima expresión en una versión fuerte: el modelo de los cinco grandes factores de la personalidad, desarrollado por Costa y McCrae junto a un gran número de investigadores (Costa y McCrae, 1999; John y Srivastava, 1999; McCrae y Costa, 1990). Ya desde comienzos de la década del 60 existen líneas de trabajo que, a partir del análisis factorial, postulan la existencia de cinco factores de la personalidad; en 1981 surge el concepto de los “cinco grandes” de la mano de Goldberg quien pretendía señalar así el hecho de que cada uno de los factores englobaba cierto número de rasgos más específicos (John y Srivastava, 1999). Posteriormente, distintas investigaciones corroboraron la existencia de cinco factores o dimensiones como base de la personalidad. Sin embargo, fueron Costa y McCrae quienes lograron integrar las diferentes líneas en un marco teórico unificado. A partir de estos autores (Costa y McCrae 1990), los cinco grandes impactan profundamente en el campo de la psicología en general y de la personalidad en particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cinco grandes (extroversión-introversión, amabilidad-oposicionismo, responsabilidad-irresponabilidad, neuroticismo-estabilidad emocional y apertura a la experiencia-cerrado a la experiencia), continuadores de las formulaciones de Cattel y del esquema de tres factores de Eysenck, no sólo cuentan con innumerables adhesiones dentro del panorama científico del siglo XXI (si bien se han levantado algunas críticas) sino que además resultan el modelo con el cual se está pensando el sistema clasificatorio dimensional de los trastornos de la personalidad para el DSM-V (o, a estas alturas, quizá para el VI). En efecto, los avances en el modelo dimensional en el que esta embarcada la APA dan cuenta de cinco dominios bipolares principales para entender los TP (Widiger y Simonsen, 2005): extroversión–introversión, oposicionismo–amabilidad, compulsividad–impulsividad, desregulación emocional–estabilidad emocional, y apertura a la experiencia–convencionalismo (aunque sobre este último existe menos evidencia empírica). Como puede advertirse fácilmente, las coincidencias con el modelo de los cinco grandes son notables. La propuesta de la APA, basada en diferentes investigaciones, procura integrar 18 modelos dimensionales alternativos en un único modelo que incluya los aportes y ventajas de cada uno. Según los autores, el funcionamiento de la personalidad parece converger hacia esos cinco (o cuatro) dominios, y esto resulta tanto respecto a la personalidad sana cuanto a la patológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mismo sentido, Trull (2005) se preocupa por el tema de los puntos de corte, vale decir, a partir de que nivel se puede afirmar que hay suficiente patología como para ofrecer atención clínica. En otras palabras, dado que el funcionamiento de la personalidad se basa en una serie de dominios dimensionales, la pregunta sería hasta que punto los rasgos individuales están indicando una personalidad sana y desde que punto patología o trastorno. El tema resulta complejo ya que implica tanto puntuaciones altas cuanto discapacidad o disfunción. Si un individuo con rasgos extremos no tiene discapacidad o disfunción no cabe hablar de TP (ya que la desviación de la media estadística no necesariamente lleva a un trastorno). Análogamente, si un individuo no muestra rasgos extremos pero sí discapacidad tampoco cabría hablar de TP, ya que dicha discapacidad no sería atribuible a su estilo de personalidad. De cualquier manera, sostiene el autor, resulta necesario establecer los puntos de corte si se piensa en un modelo dimensional, y el método estadístico del desvío standard no parece el más adecuado para establecer patología. Más allá de estas disquisiciones, merece rescatarse el hecho de que la propuesta de la APA busca englobar personalidad normal y patológica (o sea la personalidad) en un mismo modelo, excediendo de esta manera los límites del DSM, o los límites de la psicopatología para entrar en el terreno más amplio de la psicología (de la personalidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para continuar con este análisis, cabe señalarse que la propuesta de la APA tiene un fuerte anclaje en lo biológico. Livesley (2005) examina las posibles contribuciones al desarrollo de un modelo dimensional de los TP de la investigación en genética molecular y en genética de la conducta, precisando que quizá esta última pueda resultar de utilidad para construir una clasificación basada en un modelo dimensional. Según el autor, una propuesta de este tipo sería factible a partir de cierta evidencia como que los factores genéticos tienen una fuerte influencia en los TP, o que las conductas utilizadas para clasificar las diferencias individuales surgen primariamente de influencias genéticas. Por otro lado, existe evidencia de que cerca de un 50% de las diferencias individuales en los rasgos de personalidad se debe a factores genéticos (Bouchard, 1994), mientras que los efectos del entorno quedan relegados a aquellos aspectos conocidos como ambiente no compartido. Así, mientras que la herencia compartida explicaría el parecido familiar, el ambiente no compartido contribuiría a las diferencias entre los miembros de una familia (Plomin y otros, 2002). Sin embargo, Livesley (2005) parece estimar de manera distinta el 50% aproximado debido a influencias genéticas del otro 50% aproximado debido al entorno: explícitamente sostiene que “el entorno no produce nuevas estructuras de personalidad”, por lo que su efecto se reduciría meramente a moldear aquello que ya está determinado desde el nacimiento. No obstante, el autor reconoce que probablemente los criterios ambientales sean útiles al momento de investigar sobre tratamientos, mientras que los criterios genéticos lo sean para la investigación biológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En síntesis, puede decirse que la APA, coherentemente con nuevos desarrollos teóricos en psicología de la personalidad desde el modelo de los rasgos, está embarcada en una propuesta dimensional de los TP, que tiene diversos puntos de contacto con el modelo teórico de los “cinco grandes”. La propuesta se basa en cuatro o cinco grandes dominios de la personalidad, se enlaza en un mismo modelo teórico con la personalidad sana, dejando un tanto de lado la pretensión de ateoricidad (pretensión cuestionable tanto por su deseabilidad cuanto por su logro) que siempre tuvo el DSM, y que tiene una orientación marcadamente biologicista.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-9091555328928248295?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/9091555328928248295/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=9091555328928248295' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/9091555328928248295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/9091555328928248295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/07/personalidad-modelos-de-rasgos.html' title='Personalidad: Modelos de rasgos'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-6979074245602723294</id><published>2007-06-20T21:10:00.000-03:00</published><updated>2007-07-24T10:01:23.919-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Depresión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Casos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Escena narrativa: paciente y terapeuta</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un ejemplo de cómo un paciente puede darse cuenta de las inconsistencias en su sistema de creencias se presenta en el siguiente diálogo con una paciente de 25 años que acababa de intentar suicidarse y aún abrigaba esta idea. Pensaba que su vida había "terminado" porque su marido le era infiel. Un aspecto interesante es que el terapéuta se dedicó sistemáticamente a formular preguntas que pudiesen proporcionar datos contradictorios con las conclusiones de la paciente y, por lo tanto, que fomentasen pensamientos más lógicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terapeuta: ¿Por qué quiere poner fin a su vida?&lt;br /&gt;Paciente: Sin Raymond, no soy nada ...No puedo ser feliz sin él ...Pero no puedo salvar nuestro matrimonio.&lt;br /&gt;T: ¿Cómo ha sido su matrimonio?&lt;br /&gt;P: Ha sido muy desgraciado desde el principio... Raymond siempre me ha sido infiel... Apenas le he visto durante los últimos cinco años.&lt;br /&gt;T: Dice usted que no puede ser feliz sin Raymond...¿Ha sido feliz mientras estaba con él?&lt;br /&gt;P: No, nos peléabamos continuamente y yo me sentía peor.&lt;br /&gt;T: Entonces, ¿por qué piensa que Raymond es esencial en su vida?&lt;br /&gt;P: Creo que es porque sin él no soy nada.&lt;br /&gt;T: ¿Le importaría repetir eso?&lt;br /&gt;P: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sin Raymond, no soy nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;T: ¿Qué piensa de esa idea?&lt;br /&gt;P: ... Bueno, ahora que lo pienso, creo que no es completamente cierta.&lt;br /&gt;T: Dice que no es "nada" sin Raymond. Antes de conocerle, ¿pensaba que no era "nada"?&lt;br /&gt;P: No.&lt;br /&gt;T: Entonces, ¿está diciendo que es posible ser alguien sin Raymond?&lt;br /&gt;P: Creo que si. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Puedo&lt;/span&gt; ser alguien sin él.&lt;br /&gt;T: Si usted era alguien antes de conocerle, ¿por qué le necesita para ser alguien ahora?&lt;br /&gt;P: (confundida): Mmmm...&lt;br /&gt;T: Usted parece indicar que no puede seguir viviendo sin Raymond.&lt;br /&gt;P: Bueno, no creo que pueda encontrar a alguien como él.&lt;br /&gt;T: ¿Tenía usted amigos antes de conocer a Raymond?&lt;br /&gt;P: Yo era bastante popular entonces.&lt;br /&gt;T: Así pues, si yo la he entendido bien, usted era capaz de enamorarse de otros hombre y varios de ellos se enamoraron de usted.&lt;br /&gt;P: Ya lo creo.&lt;br /&gt;T: ¿Por qué piensa que ahora, sin Raymond, no sería popular?&lt;br /&gt;P: Porque los hombre no se sienten atraidos por mi.&lt;br /&gt;T: ¿Ha habido algún hombre que haya mostrado interés por usted, estando ya casada?&lt;br /&gt;P: Muchos hombre se han fijado en mi, pero yo los he ignorado.&lt;br /&gt;T: Si usted no estuviese casada, ¿cree que los hombres se interesarían por usted -sabiendo que no tenía compromiso?&lt;br /&gt;P: Supongo que si&lt;br /&gt;T: ¿Es posible que usted encontrase a un hombre más fiel que Raymond?&lt;br /&gt;P: No se... supongo que podría ser&lt;br /&gt;T: ¿Cree usted que existen otros hombres tan buenos como Raymond?&lt;br /&gt;P: Creo que existen hombres mejores que Raymond por la sencilla razón de que Raymond no me quiere.&lt;br /&gt;T: Dice que no puede soportar la idea de que se rompa su matrimonio. ¿Es cierto que apenas ha visto a su marido durante los últimos cinco años?&lt;br /&gt;P: Es cierto. Solamente le he visto un par de veces al año.&lt;br /&gt;T: ¿Hay alguna posibilidad de volver con él?&lt;br /&gt;P: No, él está con otra mujer. No me quiere.&lt;br /&gt;T: Entonces, ¿qué es lo que perdería usted al disolver el matrimonio?&lt;br /&gt;P: No lo se.&lt;br /&gt;T: Es posible que a usted le fuese mejor después de poner fin a su matrimonio.&lt;br /&gt;P: Eso no me lo garantiza nadie.&lt;br /&gt;T: ¿Es el suyo un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;verdadero matrimonio&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;P: Supongo que no.&lt;br /&gt;T: Si su matrimonio no es un verdadero matrimonio, ¿qué ha de perder si decide ponerle fin?&lt;br /&gt;P: (llorando): Nada, creo.&lt;br /&gt;T: Bien, ¿qué piensa de la posibilidad de encontrar a otra persona?&lt;br /&gt;P: Ya se por dónde va usted y se que va bien encaminado. Realmente he estado pensando que ya no hay ninguna razón para que yo siga "pegada" a Raymond cuando está claro que él no me quiere. Creo que lo mejor que puedo hacer es una ruptura amistosa.&lt;br /&gt;T: Si lo hiciese, ¿cree que podría sentirse atraída por otros hombres?&lt;br /&gt;P: Antes fui capaz de enamorarme de otros.&lt;br /&gt;T: Bien, ¿qué piensa?, ¿podría enamorarse de nuevo?&lt;br /&gt;P: Si, creo que si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este momento de la discusión, era evidente que la paciente ya no estaba deprimida y que no iba a suicidarse. El objetivo de la terapia era hacer que se diese cuenta de que no perdía nada separándose de Raymond (ya que la relación no existía de hecho) y de que había &lt;span style="font-style: italic;"&gt;otras&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;opciones &lt;/span&gt;para ella. El terapeuta también comenzó a hacer mella en la fórmula, "Si no soy amada, no soy nada".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esta entrevista, la paciente estaba más alegre y parecía haber superado la crisis de suicidio. En la siguien sesión, dijo que había una cuestión sobre la que no había dejado de hacerse preguntas en casa: ¿Cómo podía no ser "nada" sin Raymond, cuando había vivido feliz y había sido una persona como las demás antes de conocerle? En base a la revisión de las preguntas formuladas por el terapeuta en la sesión anterior, había decidido separarse legalmente. Al poco tiempo, estaba divorciada y adaptada a una vida más estable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este caso, las preguntas iban dirigidas a las creencias de la paciente de que (a) necesitaba a su marido para ser feliz, para funcionar y para tener una identidad propia, (b) tenía un matrimonio viable o, al menos, que podía salvarse, (c) el final de su matrimonio sería una pérdida irreversible y (d) no tenía futuro sin su marido. La paciente consiguió darse cuenta de la falacia de sus creencias y sus pensamientos; en consecuencia, se dio cuenta de que tenía otras alternativas además de las dos que había considerado: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;bien&lt;/span&gt; intentar salvar un matrimonio ya deshecho&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, o bien &lt;/span&gt;suicidarse. En otros casos, el terapeuta tiene que trabajar con el paciente para generar alternativas más realistas a las ideas de suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Terapia cognitiva de la depresión. Beck, A. y otros. pp.198-200. Descleé de Brouwer, Bibao, 2000.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-6979074245602723294?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/6979074245602723294/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=6979074245602723294' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6979074245602723294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6979074245602723294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/06/escena-narrativa-paciente-y-terapeuta.html' title='Escena narrativa: paciente y terapeuta'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-6503535598822324609</id><published>2007-06-20T20:25:00.000-03:00</published><updated>2007-06-20T20:32:52.281-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Locus de control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rotter'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicoterapia'/><title type='text'>Locus de control</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El locus de control se refiere a la dirección del control que perciben los individuos sobre ellos mismos. O bien pueden dirigir esta percepción a la idea de que son ellos los que controlan sus actos y las consecuencias de sus acciones (expectativa de lugar interno de control) o, por el contrario, tienden a esperar que el control de sus acciones y de las consecuencias de sus acciones se encuentre en el exterior (expectativa de lugar externo de control).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;" lang="ES-AR"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Material consultado:&lt;br /&gt;Pelechano, V. ( 1999). “Psicología de la Personalidad”. (I. Teorías). Barcelona. Ariel. Cap. III, pp. 137.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-6503535598822324609?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/6503535598822324609/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=6503535598822324609' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6503535598822324609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/6503535598822324609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/06/locus-de-control.html' title='Locus de control'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-1178093651756599231</id><published>2007-06-13T11:43:00.000-03:00</published><updated>2007-06-13T11:50:10.397-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lenguaje'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chomsky'/><title type='text'>El gen del lenguaje</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Podría decirse que el año 2001 ha sido el año de la genética. Después de la decodificación del genoma humano, no han cesado de producirse descubrimientos más o menos resonantes que involucran el conocimiento de las piezas fundamentales de los organismos vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mes de octubre, por ejemplo, un equipo encabezado por los investigadores Cecilia S. L. Lai y Simon E. Fisher, ha identificado un gen concreto, en el cromosoma 7, que produce en los miembros de una familia serias dificultades lingüísticas traducidas en problemas graves para construir frases y entenderlas, es decir, para aplicar la lógica del lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas investigadas, sin  embargo, no eran inferiores en inteligencia  general a las personas normales. Por lo tanto, el lenguaje parece  ser una cosa diferente e independiente de lo que se considera la inteligencia general, que es medida por los psicólogos por medio de tests.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En contraste con las dificultades de los adultos portadores de ese gen para hablar  correctamente,  los niños normales poseen una asombrosa destreza para manejar el idioma  materno. De una manera inconsciente parecen tener muy clara la estructura interna del idioma.  Otras destrezas como la matemática, las adquieren los niños mucho más tarde y con mucho más esfuerzo. Hablar es algo natural en los niños; multiplicar no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lingüista Noam Chomsky llegó hace 40 años  a la convicción de que, efectivamente, los niños vienen al mundo con  estructuras neuronales que los capacitan para aprender un idioma; en cierto modo, disponen de un "órgano  para  el  lenguaje". Debe haber algo  común, un conjunto  de reglas, en todas las lenguas a pesar de su enorme diversidad; por eso es posible la traducción de un idioma al otro. Esa base común,  sería, según Chomsky, innata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gen anómalo que presenta la familia investigada sólo se diferencia de su forma normal en una  base  de la cadena de nucleótidos (adenina en lugar de guanina) en una sola hebra de la doble hélice del ADN. Ese cambio modifica un sólo aminoácido en la cadena de la proteína para la que codifica el gen.  El resultado de una variación tan minúscula en una molécula es sorprendente: un grave problema lingüístico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no puede deducirse a partir de este descubrimiento que existe un "gen para el lenguaje". El que un cambio de base impida formar bien las frases no significa que ese gen concreto sea el responsable del lenguaje. Pero sí parece querer decir que hay una base genética para el lenguaje, reivindicando al lingüista Chomsky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El descubrimiento del gen citado en el cromosoma 7 puede ser un primer aporte del Proyecto Genoma Humano al conocimiento de las bases biológicas del comportamiento. Y también representa quizás el nacimiento de una nueva disciplina científica: la genética cognitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraido de Educyt #179 2da sección. Año 5 nº 179. 18 de Febrero de 2002&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4143777581635232873-1178093651756599231?l=blognitiva.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blognitiva.blogspot.com/feeds/1178093651756599231/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4143777581635232873&amp;postID=1178093651756599231' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1178093651756599231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4143777581635232873/posts/default/1178093651756599231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blognitiva.blogspot.com/2007/06/el-gen-del-lenguaje.html' title='El gen del lenguaje'/><author><name>Blairvan</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4143777581635232873.post-9199684970140717834</id><published>2007-06-13T11:31:00.000-03:00</published><updated>2007-06-13T11:38:59.162-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Investigaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Personalidad'/><title type='text'>Personalidad tipo D y riesgo cardiovascular</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="EN-US"&gt;Lic. Roberto O. Sanchez. Fac. de Psicología, UNMdP.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="EN-US"&gt;Nexos (2005), 20, 22-25. Universidad Nacional de &lt;st1:city st="on"&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;Mar del Plata&lt;/st1:place&gt;&lt;/st1:City&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-TRAD"&gt;En el número 18 de Nexos (julio de 2004) apareció un interesante artículo del Ingeniero Fernado Clara titulado "Determinación de riesgo cardiovascular en base a registros de variación de diámetro arterial". En dicho artículo, el autor nos informa acerca de la hipertensión como factor de riesgo de la patología cardiovascular y la consecuente importancia de su detección temprana. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;El tema resulta de importancia mayúscula si se considera que las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en nuestro país. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;Los factores de riesgo biológico (como por ejemplo la citada hipertensión, el sedentarismo, el tabaquismo o el colesterol elevado) suelen merecer un amplio tratamiento en los programas de prevención primaria y secundaria, y en los medios. Por el contrario, los factores de riesgo psicosociales, de tanto peso como los biológicos, no siempre son tenidos en consideración. Diversos estudios han puesto en evidencia de manera clara y convincente cuáles son los factores psicosociales que contribuyen significativamente en la patogénesis y en la expresión de los trastornos cardiovasculares. Estos factores se expresan principalmente en cinco campos: 1) depresión, 2) ansiedad elevada, 3) personalidad patológica o rasgos disfuncionales de personalidad, 4) aislamiento social y 5) estrés crónico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;La propensión psicológica está considerada entre los factores de riesgo más relacionados con la aparición de trastornos cardiovasculares, si bien los mecanismos por los cuales los factores de riesgo psicológico influyen sobre el sistema cardiovascular aún no están tan claros como en el caso de los factores biológicos. Al parecer, los mecanismos biológicos podrían ser mediados por influencias psicológicas para determinar la enfermedad coronaria (Marusic, 2000). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;Los factores psicológicos en los trastornos cardiovasculares influyen tanto en el surgimiento de la patología como en su curso. Por ejemplo, estudios de seguimiento de sujetos que han sufrido un infarto de miocardio indican un pronunciado deterioro físico, psicológico y social tras abandonar el hospital, que parece relacionarse con la reacción psicológica provocada por el mismo hecho de sufrir un infarto, más que con el grado de deterioro del sistema cardiovascular. En otras palabras, los trastornos emocionales post-infarto se relacionan más fuertemente con la evaluación subjetiva del paciente (como el grado de preocupación por el estado de salud o la presencia de trastornos emocionales pre-infarto) que con los índices de severidad de la enfermedad física.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;En 1959 dos cardiólogos de Estados Unidos, Meyer Friedman y Ray Rosenman, observaron en personas que habían sido afectadas por un infarto de miocardio un deseo intenso de tener éxito, alta competitividad, impaciencia y un extraordinario nivel de alerta física y mental. Entonces, propusieron un conjunto de características de comportamiento para describir la forma en la que se comportaban estos pacientes y lo denominaron “patrón de conductas tipo A”. Desde entonces, se considera que el tipo A constituye un factor de riesgo independiente en el surgimiento y desarrollo de los trastornos cardiovasculares, tan significativo como los factores de riesgo biológicos. Por muchos años la investigación cardiovascular se enfocó sobre este patrón de conducta, si bien los avances en los tratamientos fueron minúsculos (Lesperance y Frasure-Smith, 1996). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Recientemente, se ha propuesto un nuevo tipo de personalidad como relacionada con el riesgo de contraer trastornos cardiovasculares. Johan Denollet y su grupo de investigadores &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="EN-US"&gt;(Universidad de Amberes, Bélgica) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;han sugerido que la personalidad "Tipo D" (de &lt;i&gt;distress&lt;/i&gt;) puede ser una influencia importante en el desarrollo de la patología cardiovascular&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;. A partir de estudios anteriores que relacionaban la enfermedad cardiovascular con el malestar psicológico y con la falta de apoyo social, estos investigadores han suministrado evidencia empírica respecto a cómo la conjunción de ambos factores incrementa el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares y el riesgo de mortalidad en pacientes cardíacos. La personalidad Tipo D se define como un rasgo de personalidad caracterizado por la &lt;i&gt;afectividad negativa&lt;/i&gt; y por la &lt;i&gt;inhibición social&lt;/i&gt; (Pedersen y Denollet, 2003; Denollet, 2000; Denollet y Brutsaert, 1998; Denollet y otros, 1996):&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;Por &lt;b&gt;afectividad negativa&lt;/b&gt; se entiende la tendencia a preocuparse y a tener una visión pesimista de las cosas, acompañada a menudo de sentimientos de infelicidad o irritación, síntomas depresivos, tensión crónica y un bajo nivel de bienestar subjetivo. Las personas con elevada afectividad negativa son más propensas a experimentar emociones negativas de manera estable, a lo largo del tiempo e independientemente de las situaciones, se muestran incapaces de enfrentar los estresores de la vida, tienen una visión negativa de sí mismos, presentan más síntomas somáticos y tienen un sesgo atencional hacia los estímulos adversos. Son personas que parecen estar escudriñando el mundo en busca de problemas amenazantes inminentes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;st1:personname productid="La Inhibición" st="on"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;La &lt;b&gt;Inhibición&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/st1:PersonName&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt; social&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt; se define por una tendencia a mantenerse distanciado de los demás, por inhibir a menudo la expresión de emociones y conductas en la interacción social, y por bajos niveles de soporte social percibido. Décadas de investigación han relacionado el aislamiento social y el bajo nivel de apoyo social percibido con el incremento en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Las personas con alta inhibición social son propensas a inhibir sus sentimientos y la expresión de emociones negativas, se sienten tensas e inseguras en presencia de otros, a menudo presentan poca asertividad, usan estrategias de afrontamiento de evitación y tienen pocas capacidades comunicativas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; line-height: 150%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;table class="MsoNormalTable" style="border: medium none ; margin-left: 0px; border-collapse: collapse; text-align: left; margin-right: 0px;" border="1" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid none none; border-color: -moz-use-text-color windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 77.95pt;" valign="top" width="104"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 401.45pt;" valign="top" width="535"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Personalidad   Tipo D&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style="page-break-inside: avoid;"&gt;   &lt;td style="border-style: none solid none none; border-color: -moz-use-text-color windowtext -moz-use-text-color -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt medium medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 77.95pt;" valign="top" width="104"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td colspan="2" style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 401.45pt;" valign="top" width="535"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Estilo de   personalidad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 77.95pt;" valign="top" width="104"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 207.8pt;" valign="top" width="277"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Afectividad   negativa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: solid solid solid none; border-color: windowtext windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: 1pt 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 193.65pt;" valign="top" width="258"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Inhibición   social&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 77.95pt;" valign="top" width="104"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Definición&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 207.8pt;" valign="top" width="277"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Tendencia a   experimentar emociones negativas en todo momento y situación&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid none; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext -moz-use-text-color; border-width: medium 1pt 1pt medium; padding: 0cm 3.5pt; width: 193.65pt;" valign="top" width="258"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-AR"&gt;Tendencia a   inhibir emociones y conductas en la interacción social&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr style=""&gt;   &lt;td style="border-style: none solid solid; border-color: -moz-use-text-color windowtext windowtext; border-width: medium 1pt 1pt; padding: 0cm 3.5pt; width: 77.95pt;" valign="top" width="104"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 3pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; line-height: 150%; color: black;" lang="ES-TRAD"&gt;Cuadro clínico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/
